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  • Julio Sebastián Calderón Maclean

Cómo el Método Canguro ayuda a los bebés prematuros

Por La Prensa Austral martes 29 de noviembre del 2016

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El Método Canguro es una de las técnicas de atención a los recién nacidos más utilizada en el mundo. En el Día Mundial del Niño Prematuro, una especialista en neonatología explica cómo este posicionamiento y manipulación específica del bebé puede ayudarlo a desarrollar mejor las funciones motoras y, a su vez, darle más seguridad a los padres

 El Método madre canguro (MMC) es una técnica de atención para los niños prematuros o recién nacidos de bajo peso, que se fundamenta en el contacto piel a piel entre la madre y el bebé, y los cuidados en alimentación, estimulación y protección que ella le provee. El contacto piel a piel también puede ser brindado por el padre u otro adulto. Si bien este método surgió como una forma de paliar la escasez de incubadoras que existía en la década de los ’70, sus beneficios han sido ampliamente descritos por los investigadores.

Pero, ¿en qué consiste el Método Canguro? El contacto de piel entre la madre y el bebé es uno de los pilares fundamentales. “Consiste en que la madre, o quien haga las veces de canguro, esté en contacto piel a piel con el bebé idealmente las 24 horas del día y no menos de dos horas seguidas, manteniendo al niño en posición vertical permanente, para lo cual puede utilizarse la ayuda de un soporte externo”, indica Patricia Fernández, directora de la Escuela de Ciencias de la Salud de la Universidad del Pacífico.

Para practicar este método, hoy existen en el mercado los famosos fulares e incluso camisetas porta-bebé, que buscan mejorar el apego-madre hijo y el desarrollo de los recién nacidos. Cabe señalar que esta técnica se consolidó a finales de la década de los ’70 y se aplica hoy principalmente para los recién nacidos prematuros (antes de las 37 semanas) y a cualquier recién nacido con peso menor a 2.500 gramos. ¿Por qué el Método Canguro es tan exitoso?

El Método Canguro para el recién nacido tiene múltiples ventajas, tanto para los bebés como para los padres. En el caso del bebé, esta técnica mejora la regulación térmica, disminuye apneas y bradicardia, mejora la saturación de oxígeno, aumenta el sueño profundo, disminuye el llanto y mejora la ganancia de peso”, explica la enfermera clínica experta en neonatología.

Y es que este posicionamiento y manipulación específico del recién nacido prematuro, con la flexión correcta, la orientación hacia la línea media, la adecuada contención y con la comodidad generada, produce una serie de efectos positivos.

“Se mantiene el sistema musculoesquelético en las mejores condiciones para un normal desarrollo, lo que contribuye también a la estabilidad fisiológica. Además, después de un procedimiento doloroso ayuda a los bebés a retomar el estado de alerta tranquilo, que es necesario para su crecimiento y desarrollo. Este tipo de posicionamiento también requiere de un menor esfuerzo de termorregulación y promueve el alineamiento estructural que, junto a una maduración adecuada del sistema neurológico, favorecerá el desarrollo funcional de la postura y el movimiento”, apunta la docente de la Universidad del Pacífico.

Además, la Enfermera Clínica asegura que el Método Canguro también facilita el desarrollo motor del recién nacido. “Este método mantiene la la cabeza y hombros en posición neutra, evitando la hiperextensión del cuello, evita la abducción total de caderas (posición de rana), permite que las manos queden próximas a la cara, proporciona un soporte para la espalda, y fomenta la flexión de cadera y rodilla”, detalla Fernández.

Finalmente, la especialista asegura que el Método Canguro también es beneficioso para los padres, y que incluso aumenta el vínculo afectivo con sus hijos. “Para los padres el método canguro les fortalece la autoestima, disminuye los sentimientos de culpa y de ansiedad, aumenta el dominio del cuidado del niño, facilita la familiarización con tecnología de la Unidad de Cuidados Intensivos si fuera el caso, aumenta la producción de leche y prolonga la lactancia materna, y favorece el vínculo afectivo entre ellos y su bebé”, concluye Patricia Fernández, directora de la Escuela de Ciencias de la Salud de la Universidad del Pacífico.