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El Coliseo de Roma vuelve a lucir en todo su esplendor

Por Agencias miércoles 6 de julio del 2016

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Por su conservación e historia, el Coliseo es uno de los monumentos más famosos de la antigüedad clásica. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1980 por la Unesco y una de Las Nuevas Siete Maravillas del Mundo Moderno el 7 de julio de 2007.

Tres años y 25 millones de euros después, el Coliseo de Roma ya luce en todo su esplendor. Fue presentada la restauración del anfiteatro romano, sufragada por el empresario Diego Della Valle, dueño del grupo de artículos de lujo Tod’s, y auspiciada por la política de incentivos fiscales puesta en marcha por el gobierno de Matteo Renzi.

“Esto no es sólo una gran operación de restauración”, dijo el Primer Ministro italiano sobre la arena del monumento construido en el siglo I después de Cristo, “sino el ejemplo de lo que Italia quiere ofrecer a Europa: la recuperación de nuestra identidad cultural. Después de lo que ha ocurrido en el Reino Unido, sólo lograremos salvar Europa si dejamos de hablar en exclusiva de finanzas, bancos, reglas y parámetros. Tenemos que volver a hablar del alma, de nuestra propia identidad y de nuestros propios valores”.

La restauración del Coliseo también es un símbolo para Italia. Hasta hace un par de años, el monumento que empezó a construir el emperador Vespasiano en el año 70 y concluyó Tito una década después, sólo aparecía en las noticias porque un trozo de muro había estado a punto de descalabrar a un turista. El mecenazgo de Diego Della Valle, uno de los hombres más ricos del mundo según la revista Forbes, supuso un punto de inflexión. Por un lado, provocó la reacción del gobierno italiano, que aprobó una serie de incentivos fiscales para la recuperación del patrimonio. Por otro, conminó al mundo empresarial a acudir en auxilio de un país que, ya fuera por la crisis o por la mala gestión, no lograba conservar en condiciones un patrimonio infinito.

El objetivo último de Diego Della Valle era precisamente que “el mundo empresarial se pusiera a disposición de Italia”, no sólo creando puestos de trabajo, sino reinvirtiendo los beneficios en apuestas culturales y sociales. “Los empresarios”, insistió el dueño de Tod’s, “tenemos que lograr que nuestros empleados trabajen a gusto, pero también sostener a los territorios que nos circundan con obras solidarias y, cuando las empresas son más grandes, tenemos que apostar por operaciones de este tipo para sentir realmente el orgullo de ser italianos”. La idea no era sustituir la labor del Estado, sino garantizar la conservación del principal monumento de Italia.

Según explicaron Pía Petrangeli, la arquitecta responsable del proyecto de patrocinio, y Cinzia Conti, la responsable de la restauración, la rehabilitación del Coliseo se puede resumir en dos fases. La primera consistió en eliminar el depósito de suciedad que han ido dejando los siglos sobre la piedra. Y, una vez descubierto el verdadero color del travertino, se puso en marcha el segundo objetivo: identificar las lesiones del monumento. “La limpieza se realizó mediante agua atomizada, que es el económicamente más ventajoso -es agua del grifo- y sobre todo, menos dañino para la superficie. Porque la suciedad no solo nos esconde el color verdadero, sino también los daños estructurales”.

El ingeniero Stefano Podestà explicó que bajo la suciedad se encontraron bloques de piedra de 20 y 25 kilos que estaban a punto de desprenderse. En algunos casos fueron fijados y en otros se optó por quitarlos. La arquitecta Petrangeli y la conservadora Conti jamás pensaron en devolver al Coliseo su estructura original, sino de respetar el paso del tiempo: “El actual carácter del Coliseo es el de una estructura discontinua, una geometría rota por el tiempo y la historia. No necesitamos repetir el pasado, sino revalorizar lo que ya tenemos”, dijeron.

Donde no se estuvo siempre de acuerdo fue en si era conveniente recuperar en su totalidad la arena del Coliseo. Los expertos consultados en su día por este periódico lo consideraban contraproducente para la estructura del monumento, pero el ministro de Cultura, Darío Franceschini, parecía decidido a hacerlo. Ganó el político. El propio ministro aprovechó la presentación de la rehabilitación del Coliseo para anunciar: “La decisión de cubrir toda la arena del Coliseo ya ha sido tomada y ha sido financiada con 18 millones de euros. Cuando la arena haya sido completada, este lugar será todavía más hermoso. Los turistas podrán ver el Coliseo desde el centro de la arena y también se podrán organizar eventos culturales de altísimo nivel”.