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Germán Casas y el himno de la Copa América 2015: “Se ha perdido creatividad, porque no hay un ritmo u onda definida”

Por Cristian Saralegui domingo 28 de junio del 2015
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El legendario cantante nacional, que junto a Los Ramblers alcanzó la inmortalidad con el “Rock del Mundial” para el torneo que se jugó en Chile en 1962, recibió el cariño de los magallánicos en dos masivas presentaciones artísticas registradas hace unos días.

En un ambiente nacional dominado actualmente por el fútbol, por la realización en Chile de la Copa América, lo que más resuena en todos lados es el himno del torneo, “Al sur del mundo”, cantado por el grupo tropical Noche de Brujas. De inmediato afloraron las críticas, especialmente entre los más antiguos.

Y es que claro, este tema pierde por goleada con lo que fue el “Rock del Mundial”, grabado en 1962 para la justa mundialista que tuvo a Chile como sede, y que fue popularizada por Los Ramblers.

Por eso, el cantante Germán Casas se convirtió en un ídolo, y su nombre figura se instala junto a Leonel Sánchez, Eladio Rojas, Jorge Toro, Luis Eyzaguirre; jugadores que formaron parte del plantel que consiguió el tercer puesto en ese mundial, de la mano del técnico Fernando Riera.

Ese mismo Germán Casas es quien estuvo de visita en Punta Arenas la semana pasada. Primero participó en la inauguración del Centro Diurno del Adulto Mayor, donde más de un centenar de abuelitos suspiraron recordando esas clásicas canciones de la Nueva Ola, fenómeno musical que marcó generaciones. Casas, acompañado de Harry Ratsch, en guitarra, y Enrique Sorrel (hijo del primer gran goleador de Colo Colo de la década del ’30) en el bajo; encantaron a los asistentes con sus canciones.

Lo mismo repitió más tarde, en la ceremonia de entrega de los Premios Antonio Benedicto, organizado por Radio Magallanes, y que se desarrolló en el Teatro Municipal. Y a pesar de los dolores producto de una bronquitis que arrastra desde hace un tiempo, Casas hizo cantar a todo el público, que le perdonó que no alcanzara las notas altas como antaño.

Ese cariño es el que el cantante recibe en cada una de sus presentaciones, y que agradece principalmente, porque a diferencia de otros de su generación, mantiene una frecuencia constante de shows.

“En enero y febrero es terrible, porque por ejemplo en 7-8 días hicimos 12 mil kilómetros, es muy fuerte. Uno vive de esto, pero llega un momento en que por ejemplo, en los últimos días de febrero, le dije a los muchachos ‘ojalá que en marzo no tengamos ni una pega, por favor’ y creo que tuvimos sólo dos. Sé que el público en general es un poco olvidadizo, pero el que nos sigue a nosotros nos ha soportado 53 años y la verdad no sé cuándo se van a cansar, pero a la vez, te das cuenta que es muy lindo que en todos lados te reciban con tanto cariño”, partió explicando Casas.

Para este ícono de la música nacional, la explicación es simple: “El movimiento nuestro, la Nueva Ola fue muy fuerte, extremadamente fuerte. Es una lástima que a nivel mundial no haya un movimiento en que la música de una u otra forma, revolucione al mundo entero como fue en esa época, en que el rock’n roll fue tan fuerte. Tuvimos el privilegio de haber nacido en esa época y haber disfrutado de ella”. Y como si estuviera reviviendo esos momentos, Casas, explicó cómo fue esa época: “Eramos cabros principiantes, no teníamos ni un mísero video, no existían, así que tú eras como naciste nomás. Pero cuando vemos videos, de repente te da pena porque piensas ‘pudimos hacer cosas mejores que las de hoy’, pero no teníamos el apoyo. Conseguirse una guitarra, en esa época, era un sueño, no había. Si tú importabas una era carísimo, más de dos millones de pesos, entonces los grupos se hacían sus guitarras, estábamos en chilito nomás”, comentó encogiendo los hombros.

 

Crítico de la música actual

 

Porque le tocó ser testigo de una revolución musical, Germán Casas es crítico de la escena actual, tanto a nivel nacional como internacional. “Por ejemplo, el reggaeton no tiene una línea melódica en que tú puedas crear una buena melodía bonita. Todo el rato es (imita el ritmo), entonces no podría crear uno, porque es como una especie de rapeado y eso no va con uno”. Por lo mismo, asegura que el arte de componer no se termina, sino que se adormece con el tiempo y costaría mucho acomodarlas a las tendencias actuales.

Esa misma crítica aflora cuando se le consulta por el tema central de la Copa América. “Quizás volvemos a lo que te estaba hablando, de que se ha perdido un poco la creatividad, porque no hay un ritmo u onda definida. Si estuviera la onda disco, que cuando llegó después del rock’n roll dije ‘al fin llegó algo bonito’, porque tenía mucho ritmo, pero había creación detrás. La música no va a quedar nunca si es sólo (vuelve a imitar ritmo de reggaeton). Lo que se hizo con la canción de la Copa América es lo que esa juventud a lo mejor siente, para ellos puede ser buenísima, pero para el gusto general no lo es”.

Con esa confianza en la historia, Germán Casas no manifiesta mayor sorpresa por la vigencia del “Rock del Mundial”, a pesar de las dificultades que tuvo en su momento para llegar al vinilo. “Nosotros suponíamos que iba a andar muy bien, lo que pasa es que los sellos en ese momento en Chile eran dirigidos por extranjeros, los gerentes artísticos. A todos se lo mostramos y la encontraron que era una estupidez, una melodía tonta, la letra peor, más tonta. En esa época en Chile se grababa en inglés nomás, entonces no les gustó. A uno de ellos casi le costó la pega cuando se supo que nosotros habíamos ido a ese sello a mostrarla. Se vendieron inmediatamente, cuando salió no sé si 200 mil u 300 mil copias, lo que era una brutalidad. Fíjate que la RCA que fue la que prensó el disco, debió parar todo el resto de las producciones para fabricar exclusivamente el ‘Rock del Mundial’, en todos los formatos. En 33, 45 y hasta los 78. Al campo había que enviarlo en 78, por la vitrola”, recordó sobre esos discos de vinilo que en esta época se están revitalizando.

El cariño de los magallánicos

Si bien se había presentado hace aproximadamente un año en el Hotel Casino Dreams, en esta oportunidad, Germán Casas tuvo un contacto más directo con el pueblo, ese mismo que bailó sus canciones, como fue el caso de los adultos mayores del nuevo centro. “Ese mundo tan lindo que a veces es olvidado, el del adulto mayor y que felizmente hoy día se le está dando la importancia. Fue lindo, el lugar que implementaron es maravilloso, me ha tocado conocer otras partes que no son tan lindas. Así que felicito a la municipalidad.

“Ahora nos encontramos (en el Centro Diurno del Adulto Mayor) con la señora Irma Pallahuala, que al parecer es un caso muy conocido para ustedes. Qué vitalidad más linda tiene ella, es maravilloso. Hay algunos achaques que uno tiene, y pensar que ella se tira en el estrecho, es maravilloso, da envidia nomás”, comentó riendo.

Lo mismo sucedió en el Teatro Municipal, a pesar de la bronquitis, que acá se le agudizó “por los cambios de frío y calor, que afectan bastante, pero traté que no se notara mucho. Yo sé cuando una nota me queda corta, por eso le pedí disculpas al público, porque ellos se merecen lo que uno debe darle y en mi caso, siempre doy lo mejor”, manifestó. Y tan corta fue la visita (menos de 24 horas) que quedaron pendientes algunos encuentros. “Tengo un amigo que vive acá, en una estancia en Tierra del Fuego, pero nunca tengo tiempo para ir a ‘pegarle en la pera’, ahora no tuve tiempo ni de llamarlo siquiera”, lamentó.

Pero así ha sido la vida de Germán Casas, que a pesar de sus más de 70 años, no detiene su ritmo de actuaciones. Junto a sus compañeros, con quienes lleva tocando mucho tiempo (25 años en el caso de Sorrel) o Ratsch, que estuvo en Los Ramblers entre 1961 y 1965 y regresó hace cuatro años; mantienen viva la Nueva Ola, que supera calendarios y modas para seguir con la llama encendida.