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¿La música chilena está para celebrar?

Por La Prensa Austral martes 4 de octubre del 2016

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·Prácticamente ha pasado un año y medio desde que la Presidenta Bachelet promulgara la Ley del 20% de Música Chilena en radios y se definiera además el Día de la Música en Chile para el 4 de octubre. En este contexto cabe preguntarse cuánto se ha avanzado en la difusión de la música nacional y si dicha Ley ha sido lo suficientemente efectiva para en apoyo y creación de nuevos músicos.

 Muchos años de discusión hubo en forma previa a la promulgación de la Ley del 20% de Música Chilena en radios, donde incluso muchos grupos abogaban por un porcentaje aún mayor. Finalmente, la concreción del sueño de la mayoría de los músicos chilenos terminó en la Ley del 20% en abril de 2015, la cual fija los porcentajes mínimos de emisión de música nacional y música de raíz folklórica oral a la radio difusión chilena.

En su momento, el músico Nicolás Avilés, quien es director de la Escuela de Música y Tecnología de la Universidad del Pacífico, señaló que esta ley permitiría dar un fuerte impulso al desarrollo de bandas emergentes. “Al existir la obligatoriedad del 20%, nos daremos cuenta de que faltarán bandas que puedan cubrir esta cantidad de música, lo que obligará a que haya un boom de bandas nuevas para cubrir este espacio”, aseguró en función al desafío de las radioemisoras por completar la cuota requerida.

Frente a esa idea y en el día en que se realiza la segunda versión del Día de la Música Chilena –la cual es organizada por la SCD y la Dirección Regional del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, y que promete actividades musicales en múltiples escenarios– el director de la Escuela de Música de la U. del Pacífico plantea que hoy los beneficios de la ley se pueden observar en la encuesta Adimark “Estudio Música Chilena 2016”. “Ahí nos presenta datos como que el 45% de la población percibe que la música chilena está mejor que antes; que el 56% ha conocido artistas que previamente desconocía, un 89% está muy de acuerdo con que esta ley ayuda a conocer bandas chilenas nuevas y el 82,7% está muy de acuerdo con que aporta al desarrollo cultural del país, entre otras. Pese a que algún sector de la población tiene un prejuicio frente a la música nacional, el estudio refleja que la mayoría lo considera absolutamente favorable. Otra de las conclusiones de la encuesta es que más del 80% declara que se debería tocar más música chilena. De hecho, el dato que me llama más la atención es que un alto porcentaje cree que la ley del 20% debería aumentar entre un 30 y 50%”, afirma el académico.

Nicolás Aviles anticipó el 2015 que la ley también daría mayor dinamismo a lo relacionado con los shows en vivo. “Al existir mayor exposición de bandas nacionales en las radios, les dará mayor empuje para tocar en vivo, lo que significa que más bandas podrán hacer shows, y para eso necesitamos más y mejores escenarios, iluminación, amplificación, sonidistas y roadies, profesionalizando y dando más empleos en esta industria”, explicó en su momento.

 A un año de sus declaraciones, indica que la industria nacional no se mueve tan rápido como para hacer una evaluación actual en este ítem. “Sin embargo, hoy podemos ver signos de lo contrapuesto de esta industria: por un lado, el sello Chilevisión Música ha cerrado, pero por otro lado tenemos artistas nominados al Latin Grammy 2017 como Alex Anwandter y Mon Laferte, por lo que tener un benchmark sobre el crecimiento interno de los shows de las bandas que han sonado en las radios durante el último año, y específicamente gracias a esta ley, está aún por verse”, aclara el docente.

 Analizando este último tiempo, el músico agrega que no solo se dio una oportunidad a nuevos artistas nacionales, sino también a los auditores para descubrir nuevos talentos. “Los estudios de consumo de música siguen dándole a la radio la importancia del descubrimiento de nueva música, lo que significa que si no hay nuevos artistas, la gente sigue obligada a escuchar lo mismo de siempre. Es cosa de prender la radio y darse cuenta de que la mayoría de ellas usan un catálogo que tiene más de 25 años de existencia, radios que sólo ponen música de los ‘80 y otras que sólo ponen ‘números 1’; es decir, repiten las ‘sandías caladas’ desde hace más de 30 años”, advierte el experto. 

Lo que falta para seguir celebrando

El director de la Escuela de Música y Tecnología de la Universidad del Pacífico plantea que la ley tiene varios ángulos que trata de profundizar. “Algunos son de difusión y creación de identidad, pero hay algo que no se puede dejar afuera. Esta ley, que busca que existan cuotas de música nacional en las radios, persigue quitar los oligopolios que se forman internacionalmente, en este caso en la industria musical. En las industrias culturales o creativas, los oligopolios se forman casi de manera natural, ya que persiguen economías de escala. Entonces podemos toparnos con que en muchas radios se escuchan artistas que pertenecen al mismo sello multinacional o pertenecen a la misma agencia de management, o quizás puedan pertenecer a la misma empresa distribuidora. Entonces, pedir cuotas a las radios es un mecanismos que tienen los Estados para evitar la concentración de productos/servicios de pocas compañías y que el poco acceso que finalmente tiene el consumidor los termine perjudicando”, explica.

 “Por último, este problema tiene una última lectura, que es sobre la identidad cultural de las naciones, por lo que no contar con un mínimo es prácticamente hacer desaparecer una identidad y caer en una peligrosa homogeneización de los gustos”, añade el músico.

 Para empujar, vitalizar y hacer visible el océano de bandas que existe hoy en Chile, Avilés destaca la necesidad de la inclusión de actores privados a la industria. “Con esto me refiero a empresas que quieran y puedan levantar artistas y catálogos. Pero, si queremos tener una industria sana, similar a los países desarrollados, debería haber incentivo para el desarrollo y creación de emprendimientos locales y, al mismo tiempo, incentivos a empresas extranjeras a consumir la música local”, finaliza el profesional de la Universidad del Pacífico.