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  • Matilde Cárdenas Santana

Cobarde agresión de pasajero le causó graves lesiones a chofer de colectivo

Por R Martinez lunes 11 de febrero del 2019

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Luis Oyarzún Mansilla, de 78 años, teme subirse nuevamente a su vehículo y volver a encontrarse con el sujeto que sin motivo o justificación alguna lo atacó brutalmente el pasado miércoles, causándole cortes en sus cejas y párpados, lesiones perioculares, múltiples contusiones, y la pérdida de dos dientes.

Cuatro días han transcurrido y el semblante de don Luis Amado Oyarzún Mansilla  refleja el evidente daño que le provocaron los destemplados golpes de un desconocido, que sin motivo alguno lo atacó en medio de su actividad laboral. De sus 78 años de vida, 32 de ellos los ha dedicado a la conducción de su taxi colectivo, que actualmente pertenece a la Línea 12 de la empresa Libertad, y en todo ese tiempo nunca había sido víctima de una brutal e injustificada agresión como la que sufrió la tarde del pasado miércoles.

A eso de las 19 horas de aquel día, el chofer recogió a un joven pasajero de aproximadamente 35 años, pelo largo y con un jersey de color gris en calle Eusebio Lillo próximo a la intersección con calle José Miguel Infante, en el barrio 18 de Septiembre, iniciando el recorrido hacia el norte de la ciudad.

“Ibamos los dos no más, él iba como copiloto y en un instante él corrió el asiento para atrás de un tirón y comenzó a bajar el vidrio, yo le dije que no hiciera eso porque podía reducir el espacio a los pasajeros que se suban atrás. No se enojó mucho, pero me dijo que él tenía todo el derecho de hacer eso como pasajero porque había pagado. Yo le dije: ‘qué pasaría si tú me invitas a tu casa y yo empiezo a mover los sillones o abro la ventana’, y así nos fuimos conversando, porque lo primero que él tenía que hacer era pedir permiso y tener respeto”, relató a La Prensa Austral.

Según dijo, el individuo en todo el trayecto se fue alegando pero nunca de mala manera ni tampoco se ofuscó. Sin embargo, al doblar hacia el oriente por calle Pedro Bórquez, entre las calles Sara Braun y Hermann Eberhard, sin mediar provocación alguna, comenzó la pesadilla de don Luis, lugar donde fue bárbaramente violentado por su único pasajero.

Se desata la agresión

“El joven siguió hablando y yo le dije: ‘hagamos una cosa, si no le gusta se puede bajar y le devuelvo los 500 pesos’. En ese momento se dio vuelta hacia mí y con el puño cerrado me pegó en los lentes que tenía puesto, y siguió golpeándome, y yo iba manejando, no podía parar. Me habrá pegado unas diez veces o más, pero con una bestialidad que yo no había visto. Como pude paré el auto, me tiré a la orilla y él me insultó pidiéndome los 500 pesos, yo le pasé las monedas llenas de sangre y se mandó a cambiar. En ese momento yo no veía nada, quedé ensangrentado entero. Me pegó tanto que me rompió las cejas y lo que más me llamó la atención es que no se veía una mala persona. Pareciera que fuera de esta gente que viene a trabajar a Magallanes, él no era de acá”, describió visiblemente afectado tras rememorar aquel episodio.

Tras recibir la injustificada paliza, la víctima logró a duras penas retornar a su domicilio, donde él mismo se lavó el rostro hasta la llegada a los pocos instantes de sus familiares, quienes lo trasladaron hasta el Hospital Clínico de Magallanes, lugar donde el personal facultativo se sorprendió ante las características de tal agresión, constatando cortes en sus cejas y párpados, lesiones perioculares, múltiples contusiones, pero lo más grave fue la pérdida de dos de sus piezas dentales.

“No entiendo cómo una persona puede reaccionar de forma tan violenta, ni en las películas he visto eso que él me hizo. El me pegaba y me pegaba y yo le decía que parara, y empezaba a correr la sangre por todos lados. Los médicos se asustaron, trataron de cortar la sangre que no paraba y el doctor me dijo que yo tenía suerte porque no tuve ninguna fractura”, detalló.

Llamado a la comunidad

Pese a que ya se cursó la respectiva denuncia a Carabineros y el Ministerio Público abrió la correspondiente investigación para dar con el responsable, la familia de don Luis hizo un llamado a la comunidad a proporcionar cualquier dato del cobarde agresor, quien a la fecha no ha tenido los pantalones bien puestos para entregarse ante la autoridad policial tras causarle evidentes daños físicos al experimentado conductor, como también un perjuicio psicológico que a su edad no será fácil de asimilar.

“Nunca me había ocurrido algo así, y siempre pensé que nunca me iba a pasar porque he estado tantos años manejando y siempre la gente se comportaba como debía ser, pero esta vuelta fue demasiado para mí. Me da un poco de temor volver a subirme al auto y no vaya a ser cosa que vuelva a aparecer de nuevo, porque puede pasar”, puntualizó.