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Cuatro años de cárcel efectiva para los hermanos Chávez Cuyul por su autoría en un robo de ganado

Por La Prensa Austral sábado 16 de septiembre del 2017
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Con el voto disidente de uno de los tres jueces, quien fue partidario de condenar a los tres adultos acusados del delito de abigeato a la pena de 5 años y un día de presidio, sin ningún tipo de beneficio, este viernes se conoció la sentencia recaída en contra de los hermanos Chávez Cuyul y un cuarto sujeto identificado como Sebastián Velásquez Delgado. En definitiva, por votación de mayoría, los adultos recibieron una pena de 4 años de cárcel, mientras que un menor de 17 fue condenado a 3 años.

El cuarteto fue llevado a juicio por el hurto de 97 lanares de la raza 3M -y su posteriormente degollamiento- , desde la Estancia Pecket, ubicada a 46 kilómetros al norte de Punta Arenas, de propiedad de la Sociedad Ganadera José Marín S.A., el pasado 21 de diciembre de 2016.

En un fallo pronunciado por los jueces Jovita Soto, José Octavio Flores y Jaime Alvarez, se condenó al menor de 17 años de edad, de iniciales N.A.Ch.C. a sufrir la pena de 3 años de libertad asistida especial, bajo la supervigilancia del delegado del Servicio Nacional de Menores o de la institución colaboradora que corresponda al efecto. No existe constancia que haya estado privado de libertad con anterioridad en razón de esta causa.

Asimismo, se condenó a Sebastián Velásquez Delgado, Víctor Manuel Chávez Cuyul y Pablo Andrés Chávez Cuyul, a cumplir cada uno la pena de 4 años de cárcel y el pago de una multa de 6 UTM (280 mil pesos). Por reunir el primero los requisitos establecidos en la ley, se le sustituyó el cumplimiento de la pena de cárcel por la de libertad vigilada intensiva por el mismo término de la condena.

No corrieron la misma suerte los hermanos Chávez Cuyul, quienes por tener otros antecedentes penales, no fueron merecedores de beneficios alternativos, razón por la que deberán dar cumplimiento efectivo a las penas ya referidas. En la actualidad ambos se encuentran en prisión.

En el caso de Sebastián Velásquez, sólo registra una anotación penal anterior del 7 de agosto de 2015 por un delito de lesiones leves. Al respecto, el Tribunal estima que existiendo a su favor informes psicológicos, sociales, además de haber sido padre recientemente, contar con sólo 21 años de edad, hacen esperar que una pena en libertad lo disuadirá de cometer nuevos delitos.

Respecto de los acusados, Víctor y Pablo Chávez, el Tribunal considera que éstos no reúnen los requisitos necesarios para optar a una pena sustitutiva, en cuanto a que la conducta anterior de los mismos, reflejada en una multiplicidad de delitos de distinta naturaleza da cuenta de una contumaz y pertinaz conducta de infringir el ordenamiento jurídico, lo que, según la sentencia, revela que una intervención personal de los mismos mediante un tratamiento se avizora con escasas posibilidades de lograr la reinserción social.

El extracto de filiación y antecedentes del acusado Víctor Chávez registra tres causas por agresión contra Carabineros, causando en una de ella lesiones graves a un funcionario policial, en julio de 2014, hecho por el que fue condenado a 400 días de presidio, otros procesos por daños y por manejo en estado de ebriedad.
Su hermano Pablo, por su parte, enfrentó tres procesos anteriores, por los delitos de porte de arma blanca, violación de morada y conducción de vehículo en estado de ebriedad.

Versión poco creíble

Tanto los abogados Richard Maldonado, representante del menor de 17 años, como Leonardo Vallejos, defensor de los tres adultos, ambos profesionales de la Defensoría Penal Pública, solicitaron la absolución de sus clientes, basado en que éstos realizaban labores de pesca artesanal tenían cuatro bandejas de pescado y debido al viento vararon en la orilla cercana a la estancia en cuestión, que la embarcación en la que viajaban no se encontraría apta para trasladar 97 corderos, que en la nave no había restos de sangre o grasa animal, que el sitio del suceso estaba alterado porque no había nadie cuidando el lugar y que si hubo alguna infracción sería a la Ley de Mataderos, pero aun así no tendrían participación.

Lo anterior fue reafirmado por el acusado Sebastián Velásquez durante el juicio, señalando que salieron a pescar y que sacaron 3 a 3 y media bandejas de pescados, después la red se les enredó en la hélice del motor en la noche. Luego, en la mañana, quisieron bajarse y se percataron que la lancha estaba varada. Respecto del perro que los acompañaba, confiesa que se trata de un “quiltro” que encontraron en la calle.

Empero, los magistrados desatendieron las alegaciones planteadas por las defensas, en cuanto a la falta de participación de sus representados en los hechos que se le imputan, en base a la multiplicidad de antecedentes que obran en contra de ellos:

1.- Ninguno de los imputados portaba su cédula de identidad al momento de ser aprehendidos, lo que para el Tribunal no es indicativo de que se dispusieran a cometer un delito, pero al menos es una conducta que no parece adecuada.
2.- La nave en que viajaban carecía de matrícula o de identificación, menos aún tenía autorización de zarpe, por lo que tal conducta, de suyo, es ilícita.
3.- Ninguno de los acusados, tripulantes de la nave que resultó varada en las cercanías de la Estancia Pecket, presenta antecedentes de dedicarse a la pesca, ni siquiera artesanal, menos aún se encuentran registrados como pescadores.
4.- En cuanto a las cuatro bandejas de pescados que dicen haber portado en la nave, sólo fue encontrada una a medio llenar con tales productos.
5.- El animal que acompañaba al cuarteto en la nave fue identificado plenamente como un perro “ovejero”.
6.- Un cabo de la Armada declaró que al abordar el barco tras la ocurrencia de los hechos, no existían redes que se hubieran enganchado con la hélice, desvirtuando con ello las afirmaciones de las defensas.
7.- El trabajador de la estancia que descubrió la matanza de animales ovinos, asegura haber descubierto a mediodía a dos de los acusados al interior de la Estancia Pecket en las cercanías de donde se encontraron en definitiva los ovinos degollados, y quienes al advertir su presencia se devuelven y se refugian en el barco varado, lo cual contrasta con la versión de las defensas en cuanto a haber sido arrastrados al lugar por el viento.
8.- El administrador del predio también desvirtúa la versión de las defensas, en cuanto a que el viento los habría arrastrado al lugar en que en definitiva quedaron varados, puesto que éste se encuentra a casi 2 mil metros de distancia de la desembocadura, con ninguna posibilidad de pesca en dicho lugar, y sobre todo, porque no había gran viento ese día y, en todo caso, soplaba en el sentido contrario al que aducen las defensas.
9.- Y por último, una perito policial, quien comparó las cuerdas encontradas como amarras de los animales ovinos que fueron hallados maniatados para su transporte, las que resultaron ser similares con las cuerdas encontradas al interior de una mochila negra dentro de la nave que ocupaban los acusados.

El casi de centenar de ovinos faenados fue avaluado por su propietario en la suma de 35 millones de pesos.

En su acusación, tanto la Fiscalía, a cargo del persecutor Fernando Dobson, como la parte querellante, representada por el abogado Marcos Alvarado, solicitaron se imponga a los imputados adultos la pena de 6 años de presidio y una multa de 100 UTM. Y, en cuanto al menor, la pena de 3 años.