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Damián, el estudiante del Contardi que estuvo al borde de la muerte por un atropello, celebró en casa sus 15 años

Por La Prensa Austral viernes 1 de noviembre del 2019
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Edmundo Rosinelli

erosinelli@laprensaaustral.cl

Hace cuatro meses, cuando Damián Jaramillo Escobar fue atropellado por una conductora en la Costanera y quedó en estado crítico, al borde de la muerte, nadie imaginó que un milagro le permitiría el miércoles estar celebrando sus 15 años en casa, rodeado de sus padres, familiares, amigos y compañeros de curso.

Ha sido una batalla muy dura y extrema. Con un desgaste físico y mental muy grande para los padres, Daniel y Claudia.

La tarde del martes 18 de junio marcó un antes y un después en la vida del estudiante de primero medio del Liceo Juan Bautista Contardi.

Un niño lleno de vida y proyectos futuros fue atropellado por una conductora, de 26 años, que no respetó el derecho a vía en el paso de cebra en Avenida Costanera, entre Club Hípico y Vicente Reyes.

El pasado 15 de octubre, Evelyne Gatica Aguilar fue formalizada en el Juzgado de Garantía por un cuasidelito de lesiones graves gravísimas y se fijaron 70 días de plazo para el cierre de la investigación, quedando la mujer quedó con prohibición de abandonar la región y debe estampar una firma semanal en la fiscalía.

Largo proceso

Los primeros días, a partir de ese fatídico 18 de junio, fueron cruciales para Damián. Las cadenas de oración y misas intentaban buscar el “milagro”. Para los médicos era una tarea titánica salvarle la vida. El nivel de las lesiones, sobre todo craneanas, pesaban en contra.

Las posibilidades de salir adelante eran mínimas. Sin embargo, la fuerza de la juventud estuvo de su lado y semana a semana fue superando el cuadro crítico, hasta llegar el día en que abandonó el Hospital Clínico de Magallanes.

Cumpleaños

Ya en casa, este miércoles sus seres queridos y más cercanos, como su hermano mayor Esteban, la abuela Rebeca, y tantos otros le ayudaron a soplar las velitas de los 15 años.

Obviamente que Damián nunca pensó que la celebración, la más importante de su vida, que marca la adolescencia de los jóvenes, sería bajo estas circunstancias. Por un accidente de tránsito que pudo evitarse y que a la larga terminó truncándole para siempre tantos planes y sueños de vida.

El proceso de Damián Jaramillo podría dividirse en dos etapas bien marcadas. La primera, el accidente y la extensa recuperación en la Uci.

La segunda sería la vuelta a casa, “una etapa que la estamos viviendo con mucha esperanza”, dijo Daniel Jaramillo, quien abrió las puertas de su casa a La Prensa Austral.

“Si bien es cierto que es complejo ver a nuestro hijo aprendiendo nuevamente las tablas y las cuatro operaciones básicas, tenemos mucha esperanza porque él ha dado muestra de una rápida recuperación y esperamos que siga así”.

Fundamental para este proceso es el apoyo del Centro de Rehabilitación del Club de Leones Cruz del Sur. “Ellos han sido con nosotros excelentes, con profesionales muy cercanos y por ahora están atendiendo a Damián en la casa, lo cual para nosotros es una tremenda ventaja en esta primera etapa, la que una vez terminada dará paso a una atención directa en el Centro de Rehabilitación, que cuenta con la implementación necesaria para la recuperación que requiere”.

Cambio de vida

Lo sucedido acarreó cambios profundos en el seno de esta familia, sobre todo a nivel emocional. Como tantos otros hogares vivían tranquilos y tenían una vida relativamente estable.

“Ahora hemos tenido que volver a cambiar pañales, lo hacemos con mucho cariño, por supuesto, porque es nuestro hijo, pero son cosas que nunca te imaginas volver a hacer, teniendo un hijo adolescente.

“Emocionalmente -prosiguió- ha sido muy fuerte todo esto y creo que nos va a llevar mucho tiempo poder recuperarnos”, confesó Daniel.

Lo importante es que tienen todo el ánimo de salir adelante. “Estamos muy unidos como familia para lograrlo”.

Y obviamente que ahora están extremadamente felices, “porque cuando partió toda esta pesadilla nunca nos imaginamos que llegaríamos a esta instancia con la alegría que tenemos hoy: doblemente contento, porque mi hijo volvió a casa y pudimos celebrarle el cumpleaños”.

En la casa tuvieron que colocar rampas para ingresar al hogar y para moverse al interior. “El se moviliza en silla de ruedas. Después, cuando comience a desplazarse por sí solo pueden venir más adaptaciones”, comentó.