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Dirigenta en diálogo ciudadano convocado por el gobierno regional: “Intendente, ¿usted sabe lo que la gente está gritando en el calle? ¡La gente quiere dignidad!”

Por Elia Simeone domingo 3 de noviembre del 2019

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Representantes de diversos gremios, agrupaciones vecinales, sociales y étnicas desarmaron la metodología de trabajo preconcebida y emplazaron al Ejecutivo regional a entender cuál es el clamor ciudadano que se está expresando en las manifestaciones sociales.

“¡Intendente, intendente!, ¿usted sabe lo que la gente está gritando en la calle?”, interpeló una dirigenta a José Fernández.

Ante la incomodidad que produjo su intervención tan directa, rápidamente la seremi de Desarrollo Social y Familia, Liz Casanueva, quiso salir al paso respondiendo a la pregunta: “Sí, educación, salud y buenas pensiones”.

La dirigenta volvió a alzar la voz en medio del salón y le replicó a la seremi: “¡No!”. Acto seguido, fustigó a sus anfitriones: “¡Ustedes no están escuchando nada! La gente está pidiendo dignidad. El grito de la calle es: ‘¡Dignidad!’”.

Este fue uno de los intercambios de impresiones que, de alguna forma, desarmaron a los exponentes del Ejecutivo magallánico, quienes -instruidos desde el poder central- debieron organizar un diálogo ciudadano en la intendencia, al cual convocaron a representantes de diversos gremios, entidades universitarias y agrupaciones vecinales, sociales y étnicas.

Muchos de estos dirigentes llegaron con recelo y en conocimiento de que algunas entidades convocadas se habían restado, lo cual generaba mayor suspicacia.

Pese a ello, uno a uno se fueron sentando en las sillas dispuestas formando una gran redondela y, aunque no tenían mayores expectativas del resultado, acudieron para escuchar lo que el intendente les tenía que decir y para, en suma, aportar con sus opiniones al complejo momento que vive Chile y la región, en particular.

Desarmaron metodología de trabajo

Siguiendo el mismo patrón que se estaba aplicando desde Arica al sur, la seremi de Desarrollo Social tenía todo dispuesto para iniciar este diálogo, el cual tenía facilitadores y se iba a sostener en trabajo en grupos.

Pero, de pronto, un hombre pequeño y hasta ese momento tranquilo alzó la voz para reclamar por esta metodología: “Nos quieren separar, coartar y dividir. Esta es la estrategia que siempre utilizan”, rezongó, desarmando por entero el plan de trabajo y obligando a que el intendente y la seremi tuvieran sólo que escuchar.

Comenzó así una suerte de catarsis colectiva, en que cada uno de los dirigentes expuso su visión de lo que está sucediendo y planteó las demandas propias de la gente a la cual está defendiendo.

Emocionante resultó, por ejemplo, el reclamo de las agrupaciones que representan a distintos grupos de personas que padecen enfermedades raras y/o que demandan tratamientos muy costosos. Así exigieron que el Ejecutivo y los legisladores entiendan estas problemáticas y haya leyes ad hoc que garanticen un acceso igualitario a la salud.

Los exponentes de diversas etnias también levantaron su queja respecto de cuán discriminados están y hubo consenso en el repudio a los actos que han constituido violaciones a los derechos humanos, principalmente durante los días en que Chile estuvo bajo el Estado de Emergencia.

Desde el Colegio de Periodistas, se abordó el tema respecto del tipo de comunicaciones que se requiere para el desarrollo y de la necesidad de contar con una Ley de Prensa acorde con los nuevos tiempos y desafíos que tienen que encarar los medios de comunicación social.

También este gremio señaló que este proceso iniciado desde las calles por la gente disconforme tenía que derivar en una asamblea constituyente vinculante.

Ante este planteamiento, la concejala de RN salió al paso acotando: “Para que sepas, los únicos países que tienen asambleas constituyentes son Venezuela y dos naciones africanas”.

“Pero, también Italia, Portugal, Islandia y varios más”, replicó el presidente del citado colegio.

“Usted, ¿de qué partido político es?”, demandó inmediatamente la edil. “De ninguno”, le respondió el dirigente, a lo que la concejala indicó: “Yo soy de Renovación Nacional y me voy a retirar porque tengo que trabajar”. Así, la militante de RN abandonó en forma abrupta este diálogo ciudadano.

Otro momento particular fue el que se provocó cuando el líder de Fuerza Pyme habló a nombre de los microempresarios, esgrimió las pérdidas que están teniendo y dijo que éstos querían trabajar, en una crítica a los días de movilizaciones y su impacto negativo en la producción.

“ Nosotros también queremos trabajar”, le replicaron varios dirigentes, quienes acotaron: “También queremos trabajar, pero con dignidad”.

Así, el diálogo participativo permitió a los distintos dirigentes exponerle al intendente cuál el es tenor de cada demanda y la profundidad de éstas.

Fernández sólo pudo escuchar y hacerlo con respeto y paciencia. La gente quería que él conociera mejor los problemas que enfrentan a diario los magallánicos.

Y, quizás, debió incluso atender reclamos que no habría querido oír, como cuando el representante del rector de la Umag, tras ofrecer los espacios de dicha casa de estudio para la reflexión y el debate, habló a título personal y le dijo a Fernández: “Le recomiendo que le diga al señor Presidente que mejore sus intervenciones” y luego agregó: “Creo que él debería dar un paso al lado”.