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En medio de insultos y golpes el coronel (r) Castañer viajó a Santiago para comparecer ante el ministro Carroza

Por Andrea Coñuecar viernes 24 de julio del 2015
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Cuando el reloj marcaba las 5 de la madrugada de ayer y mientras el ex comandante del Regimiento Dragones Julio Castañer González hacía su ingreso al Aeropuerto Presidente Carlos Ibáñez del Campo -en un vuelo que una hora más tarde lo trasladaría hasta Santiago- una veintena de integrantes de diversas agrupaciones de Derechos Humanos lograron identificarlo. Informados sobre la causa judicial que reabrió el ministro Mario Carroza y donde un ex soldado conscripto de la época, entregó antecedentes claves que sindican a Castañer González como uno de los responsables directos de prender fuego a dos jóvenes, en el marco de una protesta que se desarrollaba el año 86’ en la comuna de Estación Central.

En la acción represiva que culminó con los cuerpos calcinados de Carmen Gloria Quintana y Rodrigo Rojas De Negri -falleciendo este último cuatro días después del hecho- el caso “Quemados” dio la vuelta al mundo, instalándose en el seno de las discusiones que expertos de Naciones Unidas de la época analizaban respecto de los sucesivos atropellos a los derechos humanos acontecidos bajo la dictadura militar chilena.

Es por ello que la información referida a que uno de los siete nombres que figura en la lista de este caso judicial tenía domicilio fijo en la ciudad de Punta Arenas, no dejó a nadie indiferente. De esta forma las organizaciones de derechos humanos -en una suerte de autoconvocatoria espontánea- decidieron “carear” en forma directa al ex uniformado Julio Castañer González.

Es así, que integrantes de la Agrupación “Hijos y Nietos por la Memoria”, junto a activistas de derechos humanos, arribaron antes de las 5 AM de ayer, para hacerle guardia al coronel (r) requerido por la justicia, entregando a los pasajeros que esperaban embarcarse en el Aeropuerto Presidente Ibáñez, antecedentes de Castañer González, a través de folletos, donde una frase alusiva al hecho, consignaba: “En Magallanes no queremos a este asesino”.

¡Da la cara!

Posterior a ello, y atestiguando que el aludido hacía ingreso por uno de los accesos del terminal aéreo, una veintena de manifestantes lo “careó”, exclamando al unísono “¡Asesino, asesino! ¡Da la cara, cobarde”!.

Entre insultos, forcejeos y algunos golpes, el ex uniformado debió ser escoltado por personal de seguridad de Aeronáutica Civil, que evitó que el grupo de activistas traspasara la sala de embarque.

Mientras los empujones eran resistidos, lo que desembocó en que el coronel (r) cayera al suelo, los manifestantes procedieron a instalar delante de su rostro un bidón vacío de bencina -informando a La Prensa Austral- que dicha acción tenía el objetivo de recordarle su responsabilidad en los hechos sucedidos. “Esta era una manifestación absolutamente necesaria. Quisimos expresar que no pueden continuar más entre los militares, estos pactos de silencio, porque eso profundiza la rabia contenida de muchas  personas, en saber que por información relevante que no ha sido entregada,  siguen estando muchos casos sin ser aclarados”, afirmó Ericson Díaz, presidente de la Agrupación de Hijos y Nietos por la Memoria.

“Aquí ha quedado demostrado que existen procesados que tienen ciertos privilegios. A cualquier civil que es requerido por la justicia chilena, lo hubieran llevado esposado a Santiago, mientras que esta persona ingresa por un sector distinto a los de los pasajeros comunes y queriendo pasar inadvertida”, acotó Paz Aguilante Soto, hija del ex preso político magallánico Manuel Aguilante Barrientos.

Para Patricia Ojeda Mayorga -integrante de diversas agrupaciones de derechos humanos- el hecho de encarar con un bidón de bencina vacío a Julio Castañer González, “constituye un gesto de que la memoria está viva y que hay símbolos que no se van a olvidar, porque dos vidas que fueron marcadas por un acto aberrante, también representan muchos otros casos que aún restan por aclarar”, acotó.

Por su parte, José Guaquín Soto, activista de agrupaciones vinculadas a la memoria histórica, dio a conocer a La Prensa Austral que “da impotencia que después de 29 años se logre reabrir una causa judicial, donde además la persona está radicada en Punta Arenas, siendo además un ex docente de la Universidad de Magallanes. Sentimos que tenía que quedar constancia de que su presencia no puede pasar inadvertida en el acto inhumano en que estuvo implicado”, concluyó.

Cabe indicar que ayer por la tarde, Castañer González prestó declaraciones ante el juez Mario Carroza, siendo enfrentado con el ex conscripto Fernando Guzmán Espíndola, quien es el testigo que entregó los antecedentes que permitieron la reapertura de este caso judicial.