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Fiscalía y PDI estarían cerca de aclarar el brutal crimen del desabollador Omar Díaz

Por La Prensa Austral lunes 18 de marzo del 2019

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“Estamos hablando de un homicidio que tiene ribetes de intencionalidad. Probablemente también hay algún móvil o cierta animadversión hacia la víctima que implicó este nivel de violencia y crueldad”.

La fiscalía y la Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones trabajan afanosamente en aclarar el crimen del desabollador Omar Díaz Barría.

Cada vez se estrecha más el cerco en torno al autor de este hecho de sangre ocurrido en febrero del año 2018, con ribetes de un homicidio pocas veces visto en Punta Arenas.

La investigación la lidera el fiscal jefe de Punta Arenas, Fernando Dobson Soto, muy de la mano con la BH.

Un archivador y tres carpetas contienen las pericias, fotografías y documentación que son materia de consulta permanente.

La punta de la hebra la tienen. Les faltaría poco para finalmente desentrañar este puzle policial.

Lo que tienen claro es que la víctima nunca entró al almacén, al que dijo que iría a comprar cigarrillos la noche del 5 de febrero cuando salió de su casa, en calle Miraflores 186.

Rutina

“Ocurre que hemos tenido versiones bastantes contradictorias de cómo se desarrolló el último día en que Omar Díaz fue visto con vida”, dijo el fiscal en conversación con La Prensa Austral.

Hay testimonios que no se condicen con cierta evidencia que se fue encontrando.

Lo que estaría medianamente claro es que tenía ciertas rutinas, como desplazarse desde su casa a una parcela, donde estaba construyendo una pequeña cabaña. También tenía animales porcinos que alimentaba y criaba en ese lugar.

En las horas previas a su desaparición la rutina no varió. Estuvo en la parcela y en horas de la tarde regresó a casa.

El fiscal señala que “luego de sacarse los zapatos y colocarse zapatillas de descanso, cenó y luego habría salido a un almacén cercano con la finalidad de comprar cigarrillos. Este sería el último momento que fue visto con vida, principalmente por su grupo familiar. Esto fue en horas tarde noche y no regresó más”.

A medida que la investigación fue avanzando la teoría del almacén se descartó. “No hay elementos que permitan establecer que llegó al negocio. No existen registros de cámaras y la policía, en la búsqueda de información, no lo posicionó allí”, indicó Dobson.

También se habló de un llamado telefónico que habría recibido la víctima, tras lo cual abandonó la casa.

Sin embargo esa información fue analizada y en el tráfico de llamadas no existe un contacto telefónico de interés criminalístico.

“Nadie lo llamó antes de salir de la casa. Toda esa información está analizada y descartada”.

Desaparecido

Como ese lunes 5 Díaz no llegó a su casa la familia decidió interponer una denuncia por presunta desgracia.

Pasaron los días hasta la tarde del sábado 10 de febrero, cuando una pareja alertó a Carabineros del cuerpo de una persona sin vida en calle Ñandú, frente a la parcela Nº231, en el sector de villa Generosa.

Las pericias posteriores terminan por confirmar que era la persona que llevaba cinco días desaparecida.

El cuerpo presentaba un grado de descomposición y señales claras de haber sido apuñalado. Es más, con indicios de quemaduras.

A partir de ese momento la investigación quedó en manos de la Brigada de Homicidios.

Homicidio calificado

Ha transcurrido más de un año y el o los autores aún no aparecen.

Para la Fiscalía esta investigación constituye un homicidio calificado y están claros que las diligencias aún no permiten determinar la participación de alguna persona en específico.

Hay pericias específicas encargadas a laboratorios. Algunas están siendo analizadas y en otras los resultados aparecen pendientes. El apoyo de organismos que no se encuentran en Punta Arenas es vital. “Se están conformando equipos para obtener ciertas pericias que nos permitan obtener resultados en el corto plazo”, precisó Dobson.

Teoría

La dinámica de cómo se dan los hechos confirman, por sí solos, de que esto claramente no fue un accidente, “sino derechamente un homicidio, con ribetes bastante particulares. Estamos hablando de una persona que sufrió múltiples lesiones, previas al deceso”.

“Además, tenemos una persona que fue trasladada para ocultar el crimen por la vía de dejarlo en un lugar distinto a donde se le dio muerte. Estamos hablando de un homicidio que tiene ribetes de intencionalidad. Probablemente también hay algún móvil o cierta animadversión hacia la víctima que implicó ese nivel de violencia y crueldad”.

La BH ha estado durante todo este tiempo abocada a conocer cada una de las personas que conocían a la víctima. Establecer sus nexos, redes de amistades, las personas con las cuales se contactaba por motivos de trabajo, “para de alguna forma entender por dónde pudo haber ido este ánimo homicida”.

¿Una o más personas?

El fiscal no descarta que haya más de una persona involucrada.

Tanto porque la víctima fue trasladada al sitio donde fue encontrado el cuerpo y además por el tipo de lesiones que presentaba el cuerpo. Todo esto hace presumir que pudo ser más de una persona.

Incluso los resultados de la autopsia, y pericias posteriores, confirmarían que el cuerpo del desabollador no fue llevado al lugar donde fue encontrado apenas perpetrado el crimen, sino que lo trasladaron después.

Lesiones

El informe médico legal atribuye la muerte a múltiples lesiones, en casi todo el cuerpo. Heridas realizadas con el empleo de un arma blanca

También el cuerpo presentaba quemaduras, que no fueron en vida, sino que posteriores “probablemente con el afán de ocultar o hacer desaparecer el cuerpo”, indicó Dobson.

Esto último tampoco se hizo en el lugar donde fue encontrado el cadáver, porque el pasto no presentaba rastros de fuego. “No sabemos dónde, pero fue en otro lugar”.

Tampoco está definido dónde lo mataron, sólo se descarta que fuera donde apareció.

El fiscal espera que las líneas investigativas que están indagando “rindan frutos en el mediano plazo”.

De paso lamentó que haya personas que, teniendo información vinculada al crimen de Omar Díaz, no la entreguen. “No hemos recibido ninguna información con ánimo colaborativo durante un año de investigación”.

Omar Didier Díaz Barría había nacido en Punta Arenas y trabajaba como desabollador y pintor de autos hace más de treinta años.

Casado con Margarita Pérez, el matrimonio tuvo cuatro hijos. El pasado 21 de febrero hubiese cumplido 59 años.