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Circunstancias del ataque sexual no parecen estar tan claras

Formalizado por violación impropia de alumno del Liceo San José quedó en libertad

Por R Martinez viernes 12 de octubre del 2018

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El imputado, ex pareja de la mamá del niño, negó desde un inicio la acusación en su contra, declarando
durante la audiencia que el martes, cuando ocurrieron los hechos, estuvo todo el día en su domicilio, saliendo por
un lapso de diez minutos a pagar una cuenta. Mientras tanto, un inspector del colegio aseguró que tras revisar las cámaras de seguridad del establecimiento “no pudimos observar a ninguna persona extraña al liceo al interior de éste”.

Un fuerte impacto generó en la comunidad magallánica la terrible denuncia formulada en la tarde del martes por un niño de 10 años, alumno del Liceo San José, quien aseguró haber sido violado al interior de un baño, dentro de su colegio, por la ex pareja de su madre.

Si bien es cierto, el informe médico reveló en el niño lesiones atribuibles a un ataque sexual, sin embargo las pruebas no fueron lo suficientemente contundentes para que la fiscal a cargo del caso, Wendoline Acuña, solicitara la prisión en contra del único imputado.

Según los antecedentes relatados durante la audiencia de ayer por la fiscal Acuña, los hechos habrían acontecido durante el transcurso de la tarde del pasado martes, cuando la víctima se encontraba en el gimnasio del Liceo San José, lugar al cual concurrió el imputado, quien fuera ex conviviente de la madre del niño, el cual lo trasladó hasta el baño de dicho recinto y una vez ahí lo habría amenazado diciéndole: “si le cuentas a alguien te mato”, para posteriormente violentarlo sexualmente. Tras aquello, se retiró del lugar dejando al estudiante encerrado y llorando en el baño, de acuerdo al relato del menor.

Luego de un instante, el niño logró salir por una ventana, para de esta forma abandonar el establecimiento educacional y dirigirse hasta las dependencias del hogar de lactantes Ignazio Sibillo, emplazado a dos cuadras del colegio, donde dio cuenta de lo sucedido. En el Hospital Clínico se pudo establecer que éste tenía lesiones atribuibles a una violación. Asimismo, se dio cuenta del hecho a la Fiscalía.

Cabe consignar que por disposición del juez de garantía, Juan Villa Martínez, se prohibió a los medios de comunicación la divulgación del nombre y fotografías del rostro del acusado.

Medios probatorios

Entre los antecedentes relevantes, Wendoline Acuña dio a conocer el peritaje sexológico que da por acreditado la violación. Asimismo se expuso la denuncia efectuada ante la Policía de Investigaciones (PDI) por parte de una funcionaria del programa de Familia de Acogida Especializada (Fae), que depende de la Fundación Esperanza, a quien el menor relató detalladamente lo sucedido sindicando directamente al sujeto por su nombre, sus vestimentas y porque había sido “un pololo” que tuvo su mamá. Sin duda, la declaración del estudiante fue lo más estremecedor para quienes estuvieron presente en la audiencia, señalando la fiscal que al niño le exhibieron fotografías en las cuales reconoció al presunto agresor sexual.

También se leyó una declaración del inspector del colegio, quien precisó que a eso de las 16,15 horas el portero del recinto le envió un mensaje diciéndole que el alumno se escapó del colegio a eso 15,40 horas por el acceso de calle Fagnano, lugar que no le correspondía salir, ya que los estudiantes de básica deben retirarse por calle Waldo Seguel.

Conforme a los antecedentes reunidos, la fiscal solicitó la imposición de las medidas cautelares de arresto domiciliario nocturno, el arraigo regional y la prohibición absoluta de acercarse al niño y a su domicilio. No obstante, la abogada del programa de representación jurídica del Sename, Claudia Guerrero pidió el encarcelamiento del sujeto, lo cual fue apelado por la defensa del imputado, en base a que dicha cautelar sólo puede ser pedida por el Ministerio Público o un querellante.

La presunción de inocencia

El defensor penal José Miguel Navarrete se opuso a la prisión, argumentando que no existirían pruebas concretas, más a allá del testimonio del alumno, de que su representado tuviese participación en el delito como autor, cómplice o encubridor. Basa su alegación en que el imputado habría permanecido todo el día en su domicilio, y que salió por el lapso de diez minutos a pagar una cuenta a un negocio cercano, lo que se respaldaría con un comprobante de depósito de dinero. Aquello habría sido patrocinado por una testigo que vive con el sujeto, otorgándole credibilidad a su versión.

El profesional letrado manifestó que sí podían existir elementos suficientes para acreditar el execrable suceso, pero que no hay antecedentes calificados para acreditar la participación de su representado.

Una prueba clave y que se recoge de la declaración del inspector -que no fue señalada por la fiscal-, es que tras enterarse de lo sucedido revisó las cámaras cuando el niño estuvo en el gimnasio donde “se puede observar que el menor no está más de un minuto en este lugar, y se retira por calle Fagnano, lugar que no le corresponde su salida. Al revisar las cámaras de seguridad no pudimos observar a ninguna persona extraña al liceo al interior de éste”.

Cabe recalcar que desde temprano, cuando el sujeto fue trasladado al tribunal desde el cuartel de la PDI, negó tajantemente haber perpetrado el delito que le fuera imputado, sosteniendo firmemente que al niño no lo ve desde 2016, ya que aquel año tuvo una relación amorosa con la madre de la víctima, y que tampoco conoce su lugar de estudio y no sabe por qué lo está acusando. Esto lo refrendó en la audiencia, renunciando a su derecho a guardar silencio.

“Me están haciendo algo muy malo, me están jodiendo la vida con esto. Ese día no trabajé, estuve con mi conviviente, fui a una ferretería donde hay cámaras que me filmaron y yo no hice nada de lo que me están inculpando. Nunca he tocado a ningún niño y no soy culpable de lo que me están acusando”, declaró.

A raíz de lo anterior, el juez de garantía solamente accedió a lo solicitado por la Fiscalía respecto a imponerle al acusado las medidas de arraigo regional y la prohibición absoluta de aproximarse al estudiante y a su domicilio, fijando un plazo de cuatro meses para que se sustente la investigación, tras lo cual el hombre recobró su libertad.

Entonces, si la ex pareja de la madre niega haber cometido el delito, hipótesis que es refrendada por las imágenes de las cámaras de seguridad, dónde y quién cometió el delito de violación en contra del niño.