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Las huellas imborrables que dejaron en familiares tres muertes causadas por choferes ebrios

Por R Martinez miércoles 18 de septiembre del 2019

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En el inicio de las celebraciones de Fiestas Patrias, el llamado es sólo uno: “si van a beber, no conduzcan”. Así lo recomiendan tres personas que sufrieron la pérdida de su ser querido producto de la irresponsabilidad de alguien que no lo pensó dos veces al subirse “con trago” al volante de un vehículo.

Las reiteradas campañas preventivas no han podido sensibilizar a los magallánicos. Diariamente personas desfilan por los tribunales teniendo que enfrentar a la justicia al conducir con alcohol y en algunos casos sin portar la respectiva licencia.

Y esta fecha es crucial, puesto que el alcohol en las celebraciones de Fiestas Patrias abunda y la conducta temeraria al volante suele ser un detonante de fatales accidentes de tránsito.

Detrás de cada accidentado hay una familia, un dolor y un sufrimiento que es permanente e indeleble. Vivir de cerca una experiencia de este tenor, teniendo que ver partir para siempre a seres queridos por la irresponsabilidad y negligencia de un conductor irresponsable es algo que no se le desean a nadie. Así lo han intentado retratar tres personas, familiares de víctimas fatales, que perdieron a su ser querido a causa de la conducta insensata e imprudente de gente que no pensó las consecuencias de sus actos al momento de conducir un vehículo cuando estaban ebrios.

“Poco valor a su vida”

La madrugada del 19 de abril pasado un adulto mayor yacía sobre la calzada de Avenida España con Errázuriz, luego que minutos antes fuera violentamente atropellado, mientras el sujeto implicado en el hecho se daba a la fuga. Jorge Levill Paredes (61) había salido recién de su trabajo y se dirigía a su hogar, trayecto que se vio interrumpido a eso de las 4,40 horas, cuando al intentar cruzar la calle fue embestido por el conductor de un automóvil marca Toyota Vitz, que debido a su intemperancia alcohólica no logró percatarse de la presencia del peatón.

Registros de cámaras y testimonios ayudaron a identificar al sujeto, y mientras la policía estaba tras su paradero, su conciencia y el remordimiento lo llevaron a entregarse horas más tarde ante Carabineros. José Gallardo Guinao actualmente se mantiene preso.

Pese a los meses transcurridos, el dolor no ha dejado de golpear a la familia del fallecido. Diana Levill Meza, hija del trabajador, accedió a conversar con La Prensa Austral, asegurando que como familia no quieren que el hecho sea olvidado.

“Para nosotros ha sido un cambio en 180 grados, una experiencia que lamentablemente no queríamos vivir de esa manera, la pérdida de un papá jamás uno lo espera porque generalmente uno tiene la certeza que va a ser de forma natural, por una enfermedad o algo así. Pero cuando es un accidente tan impactante a uno lo deja mal, yo estoy yendo al psicólogo, estoy tratando de recuperarme de alguna otra manera, porque lamentablemente hay que seguir adelante, pero sí la vida se te cae y te preguntas qué vas a hacer de aquí en adelante. Con mis hermanos ahora estamos un poco más tranquilos y hemos tratado de buscarle la parte positiva a esto, o sea, si mi papá hubiese quedado vivo él no estaría bien”, comentó.

En este sentido, el mensaje de Diana para aquellos que osan subirse ebrios a conducir un vehículo es radical y tajante: “si una persona le tiene tan poco valor a su vida, está bien, que se disparen o se maten solos, pero que no le causen un sufrimiento permanente a otra familia, de una persona inocente que no tenía nada que ver. En este caso mi papá fue la víctima y él tenía hijos, nietos, hermanos, y acá se dañó a un grupo completo como también él dañó a su propia familia, porque supongo que ellos también están sufriendo. Hoy en día existen un montón de formas de llegar a la casa si uno toma, hay Uber, taxis, incluso hay gente que de manera voluntaria te puede llevar a la casa cuando salen de un carrete”.

Consultada al respecto de la cantidad de causas que se ven a diario en los tribunales respecto a este delito, la mujer enfatizó que “creo que esto tiene una raíz y viene del gobierno. El sistema está mal diseñado partiendo porque todos los días se le otorgan patentes de alcohol a un montón de locales nocturnos en Punta Arenas y en Chile, y eso es el origen, porque también nosotros como ciudadanos somos quienes queremos un servicio y si queremos tomar vamos a ir a una botillería o una discoteca, y vamos a tomar igual, pero acá falta que las autoridades sean más estrictas con el tema de la venta de alcohol. Si no cambiamos eso van a seguir haciendo lo mismo. Aparte hoy día cualquier persona que tiene plata en Punta Arenas puede tener un vehículo, no verifican si tienen licencia o no. Falta regular eso”.

“Aún pienso
en mi hijito”

De la caleta de pescadores de Barranco Amarillo a su casa. El trayecto no era complejo, sino rutinario, pero bastó parpadear por un segundo, bastó simplemente no hacer nada para que de un minuto a otro Johan Ruiz Mansilla encontrara la muerte, sin siquiera haber hecho algo para provocar su deceso.

Fue a eso de las 3,30 horas del viernes 12 de julio cuando dejó de existir, luego de  dos horas antes el conductor de una camioneta marca Dodge que se desplazaba hacia el norte por Avenida Costanera perdiera el control de su móvil, atravesando el bandejón central a la altura del cruce con calle Sarmiento, traspasando a la calzada contraria y colisionando frontalmente con el Mazda Demio que transportaba al trabajador de mar. El alcotest al que fue sometido Rodrigo Soto González, presunto responsable de esta tragedia, marcó 0,96.

Actualmente la causa está vigente y en tramitación, mientras que el imputado está recluido en la cárcel, a pesar de los dos intentos de su abogado para que su representado recupere su libertad.

El desconsuelo y la consternación de aquella madrugada no han cesado para Oriana Mansilla Vargas, madre de la víctima, quien por esos días había venido de visita a Punta Arenas para compartir unos días con Johan, teniendo que regresar a Puerto Montt no sólo con el terrible recuerdo que la atormentará de por vida, sino que también con el féretro de su hijo.

“Es terrible, yo todavía espero a mi hijo, no pienso que él está muerto. Para mí ha sido un dolor tan grande. Mi marido había fallecido hace once meses por una terrible enfermedad y mi hijo era mi segundo pilar, el Johan era todo para mí, era una persona muy especial, se preocupaba de llamarme todos los días. Yo me quedé realmente sola. El sufrimiento que nos causaron ha sido difícil de enfrentar, estamos destruidos y no hay día en que me caigan lágrimas porque pienso que mi hijito va a llegar algún día. En estas fechas él venía para acá, me decía: ‘¡mamita, no hay empanadas como tú las haces!’, y ahora imagínese esto, por la irresponsabilidad de la gente. ¿Por qué se suben a un vehículo cuando andan con trago? Nos destruyó a nosotros y también a su familia”, relató entre lágrimas.

Y aunque la pena es inconmensurable, y la congoja está lejos de irse de sus pensamientos, la señora Oriana aprovechó de hacer un llamado a los magallánicos para estas Fiestas Patrias: “tomen conciencia, porque detrás de ellos hay gente que los quiere, y la familia que ellos destruyen nunca más recuperan la paz ni la tranquilidad, porque esa persona ya no va a llegar más. Que piensen en el resto y que se preocupen de su familia. Si quieren celebrar y beber alcohol, que lo hagan, pero como corresponde, porque si no terminan arruinándose la vida para siempre. Ya es demasiado esto en Punta Arenas, yo viví toda mi vida allá, 28 años, y teniendo unas calles tan bonitas con buena señalética, llegan y sin ningún prejuicio andan conduciendo con trago en el cuerpo. Es súper fácil pedir un taxi en estos tiempos”.

“Sufre la familia”

El alcotest de Mariela Mañé arrojó 2,34 gramos de alcohol por litro de sangre, casi el triple de lo permitido, cuando a plena tarde del 24 de noviembre de 2017, conducía un automóvil marca Audi por calle Manuel Rodríguez hacia el norte, y al pasar la Avenida Pedro Aguirre Cerda impactó violentamente al vehículo que conducía el colombiano Mario Carabalí Valencia, quien murió instantáneamente en medio de la calle.

A casi dos años de la tragedia, Daniel Carabalí, sobrino de la víctima declaró a este medio que el dolor sigue latente, pero que ya con el paso del tiempo se ha debido confrontar con resignación.

“Al día de hoy hemos estado un poco mejor, tenemos como más asimilado el asunto y del momento en que la conductora se fue a la cárcel ya sentimos como que respiramos un poquito, como que estamos resignados pero tranquilos. El hecho ya pasó y hay que seguir adelante, ha sido difícil para los hijos y para las fechas importantes como los cumpleaños cuando nos reuníamos todos, porque mi tío ya no va a estar más”, aseveró.

Bajo este contexto, aconsejó a la comunidad a tener más conciencia, “que no es solamente una fiesta y el momento, sino que hay gente que nos espera y no es el sufrimiento de una persona sino que de todos los familiares. Es triste saber que un ser querido ya no estará más. No es un juego subirse a un auto en estado de ebriedad, porque el que muere, se muere no más y los que quedan sufriendo son la familia, los hijos, la gente cercana y los amigos. Creo que hacen falta más campañas para que la gente tome más conciencia, que haya más cultura, más educación desde la casa. También falta que las leyes sean más duras, porque si tuvieran una pena más fuerte cuando atrapen a alguien conduciendo en estado de ebriedad probablemente estos hechos y los accidentes no pasarían tan seguidos, pero acá los agarran y se zafan muy fácil, hay mucha gente que anda sin licencia a altas horas de la noche y no hay ningún control en ninguna parte”.