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Mall Chino tenía a 12 trabajadores extranjeros durmiendo hacinados y encerrados al interior del local

Por Cristian Saralegui martes 18 de diciembre del 2018

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La denuncia de un vecino del sector dio origen a una fiscalización del recinto de Avenida Frei con Hornillas, donde acudió personal de la gobernación provincial, PDI, Carabineros, seremi de Salud, del Trabajo y de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles.
Si el viernes, no se solucionan las deficiencias, el local corre el riesgo de ser clausurado.

Con la Navidad a la vuelta de la esquina, la apertura del Mall Chino en Avenida Eduardo Frei con Hornillas, fue una buena noticia para los vecinos del sector. Sobre todo porque ocupó las antiguas dependencias del ex supermercado Mayorista 10, que tras cerrar a principios de esta década, y un breve intento de Unimarc por instalar una sucursal, llevaba más de cinco años abandonado, convirtiéndose en foco de insalubridad, con plagas de ratones y guarida para beber y delinquir. 

Por eso, cuando el 28 de noviembre de este año abrió sus puertas un nuevo Mall Chino en esas dependencias, los clientes acudieron en masa, más aún pensando en las compras navideñas. Una buena noticia, porque además de revitalizar económicamente al sector, venía a ser una buena fuente para generar empleo.

Pero detrás de todos esos escenarios halagüeños se escondía una terrible realidad, la que quedó develada ayer alrededor del mediodía tras una fiscalización encabezada por personal de gobernación provincial, Policía de Investigaciones, Carabineros, Seremi de Salud, del Trabajo y la Superintendencia de Electricidad y Combustibles. “Teníamos sospechas”, reconoció el gobernador de la provincia de Magallanes, Nicolás Cogler, pero al revisar las dependencias, no pudo ocultar su indignación: al menos 12 personas, todos extranjeros, vivían al interior del mall, en improvisadas habitaciones, y obviamente en condiciones deplorables de higiene. No solamente había piezas, sino también baños y comedores muy precarios. Lo peor de todo es que una vez que el local comercial cerraba sus puertas, estos trabajadores quedaban encerrados. 

Mientras los fiscalizadores revisaban el mall, las miradas desconfiadas de los propietarios y representantes orientales ponían una cuota de tensión. A ello se sumaba a una visible sensación culposa de los trabajadores chilenos, por una situación que a todas luces era imposible que no conocieran. En tanto, los pocos clientes a esa hora que estaban comprando no disimulaban su curiosidad por el operativo en marcha.

Tras la exhaustiva inspección del recinto, el jefe subrogante del Departamento de Extranjería de la PDI, Ariel Ramírez Canteros, señaló a los medios: “Fue una denuncia de uno de los servicios que, parte de su labor es revisar algunos elementos comerciales, que se dio cuenta que había habitaciones acá, por lo que se hicieron las coordinaciones correspondientes con los otros servicios, y procedimos a la fiscalización. Se encontraron alrededor de 12 personas, de las cuales cuatro estaban trabajando en forma irregular, ya sea por no tener los permisos correspondientes o no tener domicilio fijado en Punta Arenas. También se pudo establecer que los lugares donde residían y pernoctaban, se encontraban en muy mal estado, insalubres y en algunas condiciones que podrían vulnerar sus derechos como personas. Con estos antecedentes, tanto administrativos como criminales, vamos a elevar las denuncias correspondientes para ver este tipo de situación. Son dos personas de nacionalidad haitiana, dos de China, todos en forma irregular. También vamos a proceder a la denuncia del dueño del local, que también es de nacionalidad china”. En cuanto a las habitaciones, se descubrieron seis, una de ellas ubicada en la entrada misma del local, oculta tras unos juegos infantiles.

Sin embargo, como no está dentro de la potestad de la PDI cerrar el local, lo que “nos corresponde por la Ley de Extranjería, las cuatro personas infractoras, van a ser denunciadas a la gobernación de Magallanes, que determinarán las multas o tramitaciones correspondiente y también vamos a abrir un expediente para poder elevar los elementos que encontramos a la Fiscalía por un posible tráfico de personas para explotación laboral”, añadió Ramírez. Reveló además, que la PDI ha fiscalizado el funcionamiento de los otros mall chinos que se han abierto en la ciudad, “pero este es el primero en que encontramos esta situación”.

En tanto, la seremi de Salud, Mariela Rojas, explicó que “a nosotros nos corresponde fiscalizar la ley 16.744, específicamente el artículo 594 referido a las condiciones de los trabajadores. Por lo que vimos, la falta de normativa, al menos, hay un sumario sanitario en curso. Sobre todo falta la normativa de habitabilidad, los trabajadores de comercio que se desempeñan en turno, a veces por más de ocho horas, deben tener un lugar para comer, baños, la parte higiénica es muy importante, y además, los locales de descanso. En este recinto encontramos dormitorios y eso tendría que contar con diferentes metros que cumplir y alguna normativa de ventilación, número de personas. No sabemos si estaban hacinados, solamente vimos colchones y artículos personales, eso es parte de la investigación. Los baños carecen de higiene y de infraestructura que no cumple con ninguna normativa”, detalló.

Buscaba un futuro mejor

Mientras se realizaba la fiscalización, un personaje central de esta historia observaba con una mezcla de culpa, miedo e incertidumbre: Pierre Renald, que el 20 de enero cumplirá 34 años y que llegó de Haití como tantos de sus compatriotas, buscando un mejor porvenir. Le prometieron trabajo, casa y comida. Pero la letra chica no le indicó que todo se iba a encontrar en el mismo espacio. Ante su imperiosa necesidad, no reclamó y se adaptó a esta, a todas luces, irregularidad.

“Estaba bien, pero un poquito nervioso, porque estoy solito. Lo único que tengo, sólo estoy pensando solamente. El dueño del local me trajo a trabajar acá. Me dijo que me iba a dar casa y comida”, declaró en un balbuceante español. Incluso, al consultársele por las condiciones en que vivía, se encogió de hombros y dijo “para mí… me siento bien, porque estaba trabajando”. 

Renald, si bien nació en Haití, se crió en República Dominicana y llegó de Santiago hace dos meses, donde también trabajaba, y vivía con su señora y su hija en una pieza. Ambas se fueron  y de ahí se vino a Punta Arenas, sin conocer nada de leyes laborales, y por ende de sus derechos.

Gobernador
le ofreció trabajo

Al conocer esta historia, el gobernador Nicolás Cogler se acercó al ciudadano haitiano para ofrecerle su apoyo y prometerle que le buscarían un trabajo digno. “Nos encontramos que detrás de esto, hay un dormitorio. Cuando se apagan las luces, aquí duerme gente. Esas son las condiciones que no vamos a tolerar, esta nueva forma de trabajar con las personas que de repente desconocen nuestra legislación, no lo vamos a tolerar. Y a los chilenos que trabajan en este mall y que conocen sus derechos y están acostumbrados a defenderlos, son cómplices también, porque lo vieron. Se pueden hacer denuncias anónimas, como las que recibimos. Fue un vecino el que nos dijo que vio colchones acá dentro. Personas vivían, dormían, hacían su vida, todo el día acá dentro. Y ese tipo de esclavitud, la esclavitud del siglo XXI, no la vamos a tolerar”, expresó el gobernador Cogler, que se vio muy impactado por el caso de Pierre Renald.

“El me dijo que desconocía la legislación actual, que llevaba dos meses en esta situación, que trabajaba al menos seis días a la semana en un horario continuado desde las 9 de la mañana hasta las 10 de la noche, y que luego, era encerrado con llave y él decía que si bien la habitación no se la cerraban y podía moverse al baño, sí quedaba encerrado dentro del edificio”.

Es por eso que Nicolás Cogler concluyó su visita advirtiendo a cada cliente que ingresaba “no compre en este mall”. Una advertencia con plazo fijo, porque si hasta el viernes próximo el Mall Chino no regulariza alguna de sus múltiples deficiencias, podría ser clausurado.