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Joven natalino libró una lucha por su vida de diez meses

Murió Gonzalo Muñoz y ahora los jueces decidirán si recalifican el delito a homicidio

Por R Martinez jueves 17 de mayo del 2018

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En la madrugada del 8 de julio de 2017, en el centro de la ciudad de Natales, fue víctima de una
feroz golpiza a manos de dos carabineros y un guardia de seguridad.

Por 313 días se mantuvo la esperanza de que Gonzalo Muñoz del Campo pudiera reaccionar a los estímulos tras estar internado en la Unidad de Cuidados Medios del Hospital Clínico de Magallanes, sin embargo, las irreversibles lesiones y el estado de extrema gravedad conspiraron en un debilitamiento progresivo en la crítica condición de salud que se encontraba, apagándose gradualmente la vida del joven de 23 años, quien no logró resistir a la feroz golpiza que le fue propinada a mitad de 2017 en pleno centro de Puerto Natales.

A las 17,45 horas de ayer se comunicó el fallecimiento del “Pac”, como le decían cariñosamente sus amigos, quien la madrugada del 8 de julio de 2017 recibió una brutal agresión en calle Magallanes, entre Bulnes y Eberhard, en la capital de Ultima Esperanza, y cuyos protagonistas fueron los carabineros Miguel Antonio Delgado Velásquez y Pedro Alejandro Loncuante Loncuante, junto al guardia de seguridad Sebastián Cáceres Alonso, acometida en la cual también resultaron heridos los amigos de la víctima principal, Sady Francisco Galindo Soto y Víctor Manuel Hernández Saldivia.

Hasta el referido recinto médico llegó anoche a las 20 horas de este miércoles el intendente Christian Matheson, quien le entregó sus condolencias a Alejandro Muñoz y Andrea del Campo, padres del malogrado joven, anunciando a su vez que de parte del gobierno local se está trabajando para implementar una serie de medidas tendientes a evitar este tipo de situaciones, aumentando los patrullajes policiales y la vigilancia en la región.

Al ser consultado si a raíz de este hecho pudieran ocurrir desmanes en Puerto Natales, como se evidenció cuando fue perpetrado el crimen, la autoridad precisó que “espero que no sea así, sé que de repente la gente tiene un actuar impulsivo pero que es provocado por ciertos hechos que nos golpean a todos, y espero que en esta oportunidad todos invoquemos por el alma de Gonzalo”.

Asimismo, efectivos de la Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones (PDI) concurrieron al hospital para efectuar las pericias correspondientes, instancia en la que el subjefe de dicha unidad, comisario José Luis Lillo manifestó que de acuerdo a instrucciones del Ministerio Público, efectuarán la labor técnica de examinar el cuerpo y derivar los antecedentes al Servicio Médico Legal.

“Nosotros estamos muy sentidos, siempre se tuvo la esperanza de que Gonzalo se recuperara (…) Es un hecho de que las lesiones propinadas lo llevaron a fallecer, sólo constatar que desde el momento en que fue agredido él cayó en coma, nunca se recuperó a pesar de todo el procedimiento y el apoyo que le dieron en el hospital. La consecuencia que lo llevó a estar hospitalizado y a estar en estado de extrema gravedad fueron las lesiones que le causaron producto de la agresión”, sostuvo.

Pese a que preliminarmente se habría indicado que su deceso estaría relacionado a problemas respiratorios que Gonzalo presentó durante los últimos meses, aún queda esperar el informe de autopsia que realice el Servicio Médico Legal, en el cual se determine certeramente, tras las pericias de rigor, las causas que le provocaron la muerte al malogrado bajista de la banda rockera Vanal.

Los hechos

El ataque ocurrió a las 5 horas del 8 de julio, en el sector céntrico de Puerto Natales, donde el grupo fue abordado primeramente por el -ahora- ex policía Delgado Velásquez y Cáceres Alonso quienes se movilizaban en un vehículo, dirigiéndose directamente hacia donde se encontraban los tres jóvenes, produciéndose un intercambio de palabras entre todos ellos. En ese momento, el guardia de seguridad agredió con un elemento contundente de vidrio a Sady Galindo, a quien luego le propinó fuertes golpes de pie y puño en diversas partes del cuerpo. Por su parte, Delgado Velásquez, premunido con un madero atacó con diversos golpes en el cuerpo a Víctor Hernández, hecho que era observado por Gonzalo Muñoz. En ese instante se incorporó a la gresca el también carabinero de franco Pedro Loncuante, quien se aproximó al lugar de los hechos habiendo sido llamado previamente por su colega.

En un momento determinado, Delgado se acercó a Muñoz golpeándolo violentamente en su cuerpo con un palo de un metro y medio de largo, propinándole reiterados golpes principalmente en su cabeza, terminando el joven en la vía pública, encontrándose sin defensa alguna.

En un momento de la reyerta, Cáceres Alonso, utilizando un extintor de vehículo, lo blandió con el propósito de impedir que terceros, que llegaron al lugar de los hechos, pudieran prestar auxilio a los afectados. Luego de ello, los agresores se subieron a dos vehículos y abandonaron el lugar, dejando a las víctimas desangradas, mal heridas y abandonadas en la vía pública sin prestar ningún tipo de ayuda.

Rápidamente el suceso fue difundido por la misma comunidad natalina, cuyos habitantes reaccionaron violentamente apedreando las dependencias de la Segunda Comisaría de Carabineros, ocasionando daños a la propiedad pública y privada, debido a la impotencia y a la rabia de enterarse que quienes se encontraban sindicados como autores de la golpiza eran funcionarios policiales, los cuales fueron desvinculados de la institución días después, y formalizados judicialmente, siendo acusados por la Fiscalía en los delitos de homicidio frustrado y lesiones graves, por los cuales fueron encarcelados junto al guardia de seguridad.

Sólo los jueces podrían recalificar el delito

Tras la prisión impuesta al trío de imputados, los abogados defensores han intentado en reiteradas ocasiones modificar la prisión por el arresto domiciliario total, lo cual ha sido denegado en todas las oportunidades por el respectivo juez de garantía.

Asimismo, y transcurrido el plazo de investigación, la audiencia de juicio oral había sido fijada inicialmente para realizarse en el Tribunal Oral en lo Penal de Punta Arenas el próximo viernes 15 de junio. No obstante, hace 15 días el fiscal regional Eugenio Campos, quien lidera este caso, junto a los abogados querellantes Martina Pradenas y Ramón Ibáñez, lograron que los magistrados resolvieran modificar el lugar del juicio, trasladando la audiencia al Juzgado de Garantía de Puerto Natales, siendo el argumento principal que las víctimas y la mayor cantidad de testigos pertenecen a aquella ciudad.

Pese a que el ente persecutor ya presentó la acusación por el delito de homicidio frustrado, la cual no puede ser modificada por esa parte, los magistrados que presidirán el juicio tendrían la facultad para recalificar el delito a homicidio simple, determinación que se conocerá en 29 días más cuando Loncuante, Delgado y Cáceres deban responder ante la justicia por un crimen que fue cometido en el territorio más austral del país y que provocó gran conmoción a nivel nacional.

“Se apagó una luz en la Tierra para encenderse en el cielo”

Falleció portando en sus manos un rosario que viajó desde el Vaticano a Punta Arenas. Pese a que Gonzalo Muñoz del Campo pudo no haber sido un joven de fe, sus padres sí lo eran y anhelaban, con toda la esperanza del mundo, el día en que pudieran haber visto nuevamente su sonrisa, deseo que poco a poco se alejaba cada vez más hasta la tarde de ayer, cuando recibieron la peor noticia, esa que nunca un padre o una madre querrán conocer.

Alejandro Muñoz y Andrea del Campo decidieron trasladarse indefinidamente hasta la capital regional para acompañar a su hijo en la infatigable lucha entre la vida y la muerte. Fueron muchas las oraciones y los mensajes de apoyo de sus más cercanos y amigos, los que mantuvieron de pie a la pareja, y pese a aquello, nada pudo revocar lo inevitable.

“Dios nos regaló a nosotros un ángel que nos enseñó a ser padres y le ilustró a mucha gente cómo debíamos ser, a ser leales, a tener respeto por los inmigrantes, por las distintas condiciones sexuales de otras personas, por sus amigos, y eso lo enseñó Cristo acá en la Tierra. Creo que Gonzalo sin ser católico fue más cristiano que todos nosotros. Yo me quedo con eso y le doy las gracias a toda la gente que estuvo a nuestro lado. Creo que se hizo todo lo que había que hacer. Si algún sentido tiene este dolor y esta pesadilla que hemos vivido es que nuestros jóvenes sean protegidos, que nunca la violencia les impida ser jóvenes”, barbotó el padre, con la voz entrecortada.

Por su parte, Andrea agradeció igualmente el incondicional apoyo brindado por personas que conocían a su hijo, como también de gente extraña que empatizaba con el dolor de la familia, afirmando que debido a aquello “pudimos estar en pie”.

“Él necesitaba descansar, estábamos con mucho dolor. Vimos su deterioro y teníamos siempre la esperanza de que él pudiera por lo menos comunicarse. Nunca se pudo pero nosotros le entendíamos, no sé cómo, pero nos imaginábamos que algún día pudiera decirnos algo”, sostuvo.

Aunque todavía no han pensado si los restos de Gonzalo serán sepultados en Natales o en Punta Arenas, de una cosa sí está segura y es de que confía en que los asesinos de su hijo reciban el castigo que merecen.

“Hay una justicia divina y una terrenal, pero yo sé que acá se va a hacer justicia. A mí me da lo mismo si le dan dos, veinte o cien años, a mi hijo no me lo van a devolver. Lo importante es que él está descansando, ya no va a seguir sufriendo y que se fue al cielo”, puntualizó.