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Padre puntarenense de joven encontrada muerta en playa neozelandesa sospecha del pololo de su hija

Por La Prensa Austral lunes 25 de marzo del 2019

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Ciertas contradicciones en los informes policiales y de autopsia han hecho dudar a Antonio Bravo,
papá de Millaray Bravo Ramos, hallada el pasado miércoles sin signos vitales, atada de pies y en posición vertical a 300 metros de la bahía de Auckland, sin embargo llevaba cuatro días desaparecida.

Extrañado con la incertidumbre y la impotencia de no tener respuestas concretas respecto a la muerte de su hija se encuentra un padre puntarenense luego de recibir la nefasta noticia el jueves pasado. Esto, porque el trágico suceso se suscitó a más de 8 mil kilómetros de Magallanes, en la nación oceánica de Nueva Zelanda.

Según información emanada por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, aproximadamente a las 12,30 horas del miércoles 20 de marzo, la policía neozelandesa recibió la llamada de un transeúnte quien reveló que había un cuerpo en las aguas de la playa de Waiake, en la localidad de Torbay, ciudad de Auckland. Los uniformados concurrieron al lugar en helicóptero y confirmaron que se podía divisar un cuerpo femenino aparentemente atado en una boya, a 300 metros de la orilla.

La joven identificada como Millaray Antonia Bravo Ramos se encontraba bajo la superficie del agua y sin movimiento, posteriormente un equipo de buzos ingresó al mar encontrando que la mujer estaba de forma vertical en el agua y que la cuerda de la boya estaba amarrada en sus tobillos, sin nudos.

Sin embargo a Antonio Bravo Lagos, funcionario de la Armada en retiro y padre de la víctima fatal, le informaron que su hija se encontraba extraviada desde el domingo 17, sin que fuese reportada su desaparición hasta el hallazgo del cadáver.

Entre las dudas existentes, asegura que en el reporte policial se mencionó que la joven estaba atada en sus pies, sin embargo, posteriormente le fue remitido el informe de autopsia en el cual se dedujo que la causa de muerte había sido por asfixia por inmersión y que no tenía lesiones atribuibles a la intervención de terceras personas.

“Todo esto es muy raro. La problemática que se me genera a mí es que si ella se ahogó, ¿por qué estaba en posición vertical, por qué tenía esa cuerda amarrada, por qué no tiene magulladuras en sus piernas? Una persona cuando se ahoga jamás la van a encontrar vertical”, cuestionó.

Las principales sospechas del marino en retiro apuntan al pololo que tenía Millaray, de quien la joven le había comentado a su padre que constantemente tenían problemas y peleas, aunque el mismo domingo de su desaparición le manifestó que iban a formar una familia.

“Si me hubiesen dicho que la encontraron flotando en el mar yo me la creo, pero en las preguntas que yo les hice a los policías les dije por qué razón el pololo que ella tenía allá no dio aviso que ella estaba perdida, pasaron cuatro días. Esto fue una cosa posmortem, alguien la dejó ahí. Si ella se hubiese estado ahogando, habría pataleado, trata de sacarse la cuerda y le quedan las marcas en las piernas. Alguien tiene que saber a qué hora salió de la casa, con quién salió y por qué razón el pololo no avisó de que mi hija andaba perdida”, enfatizó Bravo.

La joven tenía 27 años, permaneciendo los últimos cuatro en el continente oceánico, tras pagar por internet unos cursos intensivos de inglés, llegando a estudiar allá. Tras pagar un año en un hostal, decidió quedarse trabajando en Nueva Zelanda.