“Las áreas marinas protegidas se crean para resguardar los ecosistemas y permitir a la salmonicultura dentro de éstas no tiene un sentido lógico”
Revuelo ha generado la información que da cuenta que el Presidente Sebastián Piñera, a pocos días de finalizar su segundo periodo al mando del país, pusiera en trámite y comenzara a apurar la promulgación de la ley que permitiría el funcionamiento de industrias ligadas a la salmonicultura en todas las áreas marinas protegidas en el territorio nacional.
Sin duda que esto genera un choque de cosmovisiones; por un lado buscan preservar de la manera más prístina posible lugares que ya han sido declarados como áreas marinas protegidas, mientras que por el otro, plantean sacar el mayor provecho posible a lugares cuyo impacto ecológico que pueda ser generado a partir de estas actividades es prácticamente insondable.
Hoy en día, en la Reserva Nacional Kawésqar, que es área marina protegida, existen 67 concesiones otorgadas por el Sistema de Evaluación Ambiental (Sea) para la salmonicultura, mientras que 80 se encuentran en trámite. En el Parque Nacional Alberto D’Agostini hay 19 otorgadas y en la Reserva de la Biósfera Cabo de Hornos, se encuentran 4 en trámite.
La Prensa Austral abordó el tema con Catherine Dougnac, directora científica de Wildlife Conservation Society (WCS).
– ¿Qué impacto ha generado la industria salmonera en Magallanes?
– “En realidad es difícil de evaluar el impacto directo, pero creo que es muy importante entender que las áreas marinas protegidas se crean para resguardar los ecosistemas y permitir a la salmonicultura dentro de éstas no tiene un sentido lógico, ya que se busca mantenerlas lo más natural posible. La salmonicultura es una actividad productiva muy intensiva, entonces si vemos que en pequeños espacios existe una densidad de animales, estos están más susceptibles a tener que usar fármacos. Además el salmón es una especie invasora y carnívora, lo cual no constituye una armonía para el ecosistema y menos cuando existen fugas de éstos. El impacto en sí creo que no es cuantificable, pero sin dudas es una amenaza para estas áreas. Sin embargo no estamos diciendo que la salmonicultura es una actividad que no se deba realizar. Pero es como instalar una industria ganadera en un Parque Nacional… A nadie se le ocurriría, ¿verdad?”.
– Al parecer si… Además, se han hallado desechos de estas empresas en sectores muy alejados de éstas…
– “Cuando tienes una alta densidad de animales en un punto específico, imagínate cuánto desecho generan juntos, además se reduce el oxígeno del área, por lo tanto los procesos naturales de ese punto se ven alterados. Hay ciertas cosas específicas, que son mínimas y que se tienen que cumplir en los distintos procesos productivos, ya que pienso que de repente nuestra normativa es bastante permisiva. Lo único que rescato de este proyecto de ley es que habla de una concesión acuícola sustentable para que se instale en estas áreas protegidas, pero lo que deberíamos aspirar es que ese sea el estándar mínimo, que toda la producción sea sustentable aunque no esté en una área marina protegida, y debemos velar porque este impacto sea lo menos dañino posible”.
– ¿Qué significa para ustedes como ONG dedicada a la conservación, y para el medioambiente, la eventual promulgación de esta ley?
– “Nuestra misión es que los ecosistemas prosperen de la forma más saludable posible y que la sociedad valore el beneficio de tener el ecosistema de esa forma. La salud humana depende de esto, y sé que es difícil entenderlo, pero siempre nos olvidamos; hay que saber que 1 de cada 2 respiraciones que realizamos es gracias al oxígeno que se produce en el océano, por tanto tiene tanta o más importancia que los bosques. La verdad es que esto se traduce en una derrota porque no estamos logrando efectivamente proteger estas áreas, es como retroceder en no lograr que las áreas sean realmente protegidas”.
– ¿El impacto en la región podría ser alto?
– “Puede ser más evidente el impacto en nuestra región porque en el mapa se ve que tenemos un alto porcentaje de áreas protegidas, pero sea donde sea, en la práctica va a generar el mismo problema. En la región tenemos de las macroalgas con mejor conservación en todo el mundo, las cuales son grandes absorbentes de carbono, lo que contribuye de gran manera en el proceso de cambio climático. Si intensificamos estos sistemas productivos como los de la salmonicultura podemos alterar estos procesos y perjudicar estos bancos naturales. Además, como el mar no tiene límites, las corrientes se desplazan constantemente a otras zonas, protegidas o no. En el largo plazo todo llega a todas partes, es por eso que tenemos que preocuparnos de hacer las cosas lo mejor que podamos”.
– ¿Cuál es el mensaje que entrega el gobierno con esta eventual ley?
– “No sé si el mensaje es sólo del gobierno o de Piñera, pienso que es una tendencia generalizada. Creo que hay una desconexión en la cual no vemos claramente el beneficio que nos trae conservar la naturaleza. Por un lado se habla de economía y por otro de conservar; tenemos que comenzar a darnos cuenta de que tenemos que hablar de ambas en su conjunto y no de manera separada, porque de esa manera podremos crecer económicamente hacia el futuro. Hay que entender de que somos seres humanos y que somos animales, parte del ecosistema y que nuestra salud depende de que estos ecosistemas se mantengan saludables”.




