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Agente y guardia revivieron ataque “terrorífico” al BancoEstado

Por La Prensa Austral Martes 27 de Octubre del 2020

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Se puso en marcha el juicio en contra del ciudadano de nacionalidad colombiana, Anderson Rayo Andrade, acusado por el fiscal Felipe Aguirre de ser uno de los manifestantes que en noviembre del año pasado destruyó la casi totalidad de los ventanales del BancoEstado, más otros daños que se cometieron en contra del edificio patrimonial de 21 de Mayo esquina Plaza de Armas.

En caso de ser encontrado culpable, el acusado arriesga dos penas: una de 5 años de presidio por el delito de daños o afectación a monumento nacional, y otra de 540 días por desórdenes públicos.

Rayo se acogió a su derecho de guardar silencio y no prestó declaración al inicio del juicio, previsto su desarrollo para tres días.

En la lectura de los hechos, el tribunal mencionó que estos se remontan a la tarde del domingo 20 de octubre del año pasado, donde producto de los graves incidentes en el centro de Punta Arenas, habiéndose declarado el estado de emergencia, se produjeron daños a distintos edificios y desmanes, con interrupción del tránsito público con barricadas.

En el grupo de personas figuraba el imputado, Andrés Rayo, quien participaba de los desórdenes públicos, provocando daños a las oficinas centrales del BancoEstado.

Entre las pruebas, el fiscal Aguirre presentó ayer unos videos captados ese día, entre los cuales se visualiza al acusado, de tez oscura, cuando toma un palo de madera y golpea los vidrios. Vestía blue jeans, zapatillas Adidas, negras con blanco y una casaca con capuchón.

El edificio del BancoEstado es un monumento nacional, que se encuentra protegido bajo la categoría de zona típica por decreto del año 1991, una disposición que protege la zona del centro histórico de la ciudad, Plaza Muñoz Gamero y los edificios que la circundan.

“Terrorífico”

Ayer prestó declaración el agente zonal del BancoEstado, Néstor Tarbes, recordando lo que pasó ese día. Fue alertado por una funcionaria que pasaba por el sector y que vio cómo una turba rompía los ventanales. Esta persona vive en uno de los departamentos del mismo edificio así que rápidamente se pudo apersonar al lugar del epicentro.

“Fue súper complicado para quienes nos vimos expuestos a esto”, declaró. “Nunca pensamos que el ensañamiento contra el banco fuera tan grande”, y revivió el momento en que rompieron el vidrio de la sección Cobranzas y sacaron un computador que terminó destruido en la calle, “sólo para hacer daño”.

Valoró la llegada de las fuerzas policiales, “porque si en esos momentos no se disuelve la turba las consecuencias hubiesen sido desastrosas”.

Uno de los guardias citados por el fiscal declaró en el juicio que lo vivido ese día “fue terrorífico”, un ataque que duró como una hora. Cuando cayó un palo encendido al interior pensaron que se incendiaría el banco.