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Primer título nacional de Pablo Paredes en el cross

Por La Prensa Austral Miércoles 2 de Diciembre del 2020

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A fines de 1986 dos destacados jóvenes pilotos, como lo eran Pablo Paredes y Manuel Alvarez, destacaban con grandes actuaciones en el campeonato nacional de motocross.

Es así como en diciembre de ese año, Pablo Paredes alcanzaba, con sólo quince años y una moto Kawasaki, por primera vez el título de campeón nacional en la categoría 125 c.c. Junior, en torneo disputado en Santiago.

Por su parte, Manuel Alvarez, con algunos años más de experiencia, fue tercero en la categoría 125 c.c. pero de los Expertos, que para esa época se corría con motos de dos tiempos.

Pablo superó en esa oportunidad a los pilotos Gonzalo Gómez y Miguel Contador, ambos de Santiago, como también al natalino Alvaro Vera, quien integró la delegación regional y terminó cuarto en la misma serie.

Por su parte, Manuel fue sólo superado por Williams Whittle, gran corredor de los años ‘80, y Rodrigo Salas, quien también tuvo en ese tiempo una dilatada trayectoria en el motocross.

INICIOS

Paredes llevaba muy pocos años sobre las motos, ya que se inició en 1982, según lo señaló él mismo en una nota que le realizó “La Prensa Austral” a su regreso de la actuación en el Nacional y cuando acababa de pasar a tercero medio en el Liceo “Luis Alberto Barrera”.

“Vino Felipe Horta para hacer un curso y mi papá me compró una moto y ahí aprendí algo. Recuerdo que mi primera carrera que gané fue con una máquina de 80 c.c. en (villa) Tehuelches el ’83. A fines de ese año fui al Nacional y salí tercero en Novicios. Pinché un neumático en la última vuelta o si no hubiese sido campeón de Chile”.

“Después fui a un campeonato de verano, cuando Felipe Horta me invitó y estuve en su casa. En esa oportunidad también salí tercero porque tuve una caída y sufrí un esguince”.

En esa época el motocross era considerado como un deporte muy riesgoso pero Pablo lo tenía claro, “es un deporte como cualquier otro y dentro del circuito, sabiendo conducir bien la moto y siendo tranquilo, no es peligroso”.

“Para ser un buen piloto primero que nada tiene que gustarte mucho el motocross y entrenar bastante. Si uno es un buen piloto también tiene que tener una buena moto, porque solo no se hace nada”.

“Hay que tener un buen manejo, ser tranquilo y así de a poco se va subiendo el nivel. Un loco puede que gane alguna carrera pero va a llegar el momento en que se va a caer o cometer un error”.

COMIENZO DIFICIL

Comentando lo que fue su participación en el Nacional indicó que fue un campeonato de seis fechas, “las primeras fueron en Pudahuel con un calor sofocante. Partí bien, iba primero y hubo un problema con los controles porque nos mostraron el cartel que faltaban dos vueltas. Completé los dos giros y tenían que bajarme la bandera. Paré y todos pasaron menos yo y Alvaro Vera, quien incluso ya se estaba sacando el casco”.

“De repente nos dicen que teníamos que seguir corriendo. Ya estábamos en quinto lugar y pude recuperar hasta el cuarto, pero el problema de desinteligencia de ellos no se pudo arreglar. No fue un Nacional con muchos pilotos, la mayoría de Santiago y Rancagua, pocos de regiones, pero estaban sin duda los mejores”.

“En Junior -acotaba Pablo Paredes-  los rivales más complicados eran Gonzalo Gómez, Maico Contador y Alvaro Vera, quien está andando muy bien y está estudiando en Santiago”.

La fecha siguiente fue por la tarde del mismo día y también fue en Pudahuel, “en la partida me chocaron por atrás, me caí y quedé último. Me sacaron cualquier ventaja pero luché harto con ese tremendo calor. Por suerte la gente nuestra me tiraba agua porque con las botas, pantalones, protecciones y casco, era un infierno correr sin estar acostumbrado”.

“Llegué hasta el tercer lugar y estaba tan cansado y deshidratado que cuando terminé casi me desmayé. Teníamos que correr 27 minutos más dos vueltas en un circuito de mil 200 metros aproximadamente”.

JORNADA DECISIVA

Al día siguiente se trasladaron hasta la Laguna Carén, en las afueras de Santiago, donde las condiciones fueron muy similares a las del día anterior en Pudahuel.

“Cuando entrenamos teníamos un brisa rica, pero después fue un horno además la pista se ubicaba en un hoyo. Había un elástico para la partida, nos enredamos y caímos. Tuvimos que enderezar el manubrio y partir de nuevo pero con bandera”.

“Partí segundo y se me puso Maico Contador delante, mientras Andrés Nielsen me tiraba agua con bidones, terminando tercero por lo que debía ganar todas la pruebas que quedaban si quería salir campeón”.

“Por la tarde partí segundo. En una curva los pasé y quedé primero y pude ganar. Eso me dio más ánimo para seguir a pesar del calor que me desconcentraba. Quedaban dos etapas”.

Al tercer día se disputaban las últimas dos mangas, también en la Laguna Carén, y en la penúltima carrera partió primero Contador seguido de Gómez, “los pasé en una curva y tuve suerte porque Gómez tuvo una falla y quedó cuarto y con sólo un punto por delate mío, por lo que el que ganaba la última manga era el campeón de Chile”, explicaba Pablo.

ULTIMA CARRERA

En la última serie Paredes partió en punta, “en la primera curva agarré el primer lugar concentrado en lo que estaba haciendo, porque cualquier error me costaba el campeonato”.

“De repente se me mete delante Contador y empezó a mirar y a esperar en las curvas para sacarme afuera y que pasara adelante Gómez. No querían que fuera campeón. Uno de ellos dos tenía que ser, pero menos yo”.

Continuando en el relato, Pablo comentaba que “faltando una vuelta se me pega Gómez atrás y adelante Contador. No me dejaban mover tranquilo. Esperaban una oportunidad para que Gómez pasara al primer lugar, pero yo seguí tranquilo hasta que los gané y eso que Gómez me había ganado las tres primera fechas”.

Gran trabajo el realizado por quien es uno de los más grandes pilotos que ha tenido nuestra región y que posteriormente se cansó de ganar torneos nacionales e internacionales, incluso hasta en la actualidad donde está pronto a cumplir 50 años y aún no demuestra intenciones para bajarse de la moto.