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La ley de la Navaja (ley de Ockham) frente al Segundo retiro del 10%

Por La Prensa Austral Domingo 13 de Diciembre del 2020

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Héctor Rocha Paves

 

Un hecho conocido en metodología es una lógica llamada la Ley de Ockham, que en diferentes escritos se le atribuye, aún cuando no existe certeza, al filósofo Guillermo de Ockham. Para quienes vieron la película “Contacto”, allí se cita. Según esta ley o principio, cuando estamos en presencia de igualdad de condiciones, la explicación más simple suele ser la más probable. Es decir si existen dos teorías que nos llevan a las mismas consecuencias o efectos, la más simple de las dos tiene mayor probabilidad de ser correcta e implica que la más compleja tiene una menor probabilidad de ser la adecuada. Así pues, recientemente hemos vivido el principio aplicado a lo menos en su forma.

A propósito del diez por ciento 2.0, el gobierno llevó adelante una teoría que expresaba en su esencia que la ayuda para la clase media debía salir de sus propios bolsillos pues el Estado no tenía para darles ni un peso (este es un dicho del suscrito). Pero su teoría era que esa ayuda tenía ciertos requisitos que eran insoslayables: 1. No podrán acceder personas que a la fecha de solicitar el retiro tengan cotizaciones previsionales declaradas en el mes inmediatamente anterior a la solicitud y cuyas remuneraciones sean iguales o superiores a 100 UF (2,9 millones de pesos). Simple, estos ciudadanos no necesitan ayuda, porque seguramente el ministro los conoce y conoce sus vidas exentas de problemas; 2. El monto máximo de retiro será de 100 UF (2,9 millones de pesos). Esto es claramente proteccionismo al sistema financiero. No sea que se afecte y el modelo se caiga; 3. Establece un sistema de reintegro del dinero, por lo que quienes deseen hacer el retiro de una parte de sus fondos deberán reponerlos. Es decir claramente lo transformó de ayuda a préstamo, reconociendo que le retiraba dinero al sistema financiero que es intocable por tanto, hay que restituirlo; 4. Quienes tengan ahorros previsionales voluntarios (APV) deberán acceder primero a ese ahorro y después a los de la AFP. Primero le sacas a tus ahorros voluntarios y luego al sistema financiero, así minimiza el efecto que puede tener el retiro en el sistema; 5. El pago se haría en dos cuotas, y no sólo en una, y en un plazo de 60 días hábiles desde que se haga la solicitud a la AFP, y diez días más para el segundo. La medida claramente obedece a esa mirada catastrófica del ministro, que en el primer retiro predijo las penas del infierno en el sistema financiero. Curiosamente la Asociación de AFP dijo desde el inicio que estaban preparados para el segundo retiro, además que la catástrofe anunciada en el primer retiro resultó en un beneficio para la alicaída eonomía nacional. 6. Adicionalmente el ministro introdujo que esta ayuda debe pagar impuesto a la renta. ¿A quién se le puede ocurrir tal idea que una ayuda para solventar un momento de crisis deba pagar impuesto? Su lógica sacada de la tozudez indica que el que gana más de $2.500.000 (ahora quedó en $1.500.000) debe pagar por la ayuda un tributo al mismo fisco que no lo pudo ayudar. La refutación lógica a este irracional predicamento es que si retira de sus fondos guardados para la pensión futura es porque necesita AYUDA presente, no para aumentar su riqueza personal. El impuesto tiene un principio base denominado capacidad contributiva y sugiere que quienes más tienen más deben aportar al financiamiento del Estado y, en esta situación de retirar de sus fondos, es exactamente lo contrario, el mismo Estado autoriza el retiro porque las personas tienen menos, a no ser que menos sea mayor que más.

Por otro lado, la segunda teoría llevada adelante por un grupo de congresistas era lo ya planteado, pero: 1. Universal, es decir todos pueden retirar; 2. El monto máximo es de UF 150; 3. No tiene reintegro; 4. El orden de retiro respecto del APV no existe; 5. El plazo es más reducido porque es urgente; 6. Se le da en el gusto al ministro para no demorar y se pagará impuesto.

En resumen, la teoría del gobierno (la primera que describimos) debió quedar en cuarentena para probar su aplicación más adelante y no dejar la más simple en la cuarentena del Consejo Defensa del Estado, pues está claro que: “si existen dos teorías que nos llevan a las mismas consecuencias o efectos, la más simple de las dos tiene mayor probabilidad de ser correcta”(Ley de la Navaja o ley de Ockham).