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Fallo dio la razón a ganadero que reclamaba propiedad de terreno donde habita colonia de pingüinos Rey

Por La Prensa Austral Miércoles 16 de Diciembre del 2020

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La disputa por el deslinde de un predio fue iniciada en 2015 por el fallecido estanciero Juan Robertson Stipicic en contra de su vecino Alejandro Fernández Vogelhumer, quien venía explotando turísticamente el sector con su Parque Pingüino Rey.

Luego de poco más de cinco años, la justicia dio la razón al ganadero Juan Robertson Stipicic, quien en marzo de 2015 emprendiera un juicio por reivindicación en contra de su vecino Alejandro Fernández Vogelhumer, en Tierra del Fuego, donde hoy habita una colonia de pingüinos Rey, la única de Sudamérica, lo que ha dado origen al Parque Pingüino Rey.

La reivindicación o acción de dominio es la que tiene el dueño de una cosa singular, de que no está en posesión, para que el poseedor de ella sea condenado a restituirla.

La familia Robertson es dueña del predio rústico denominado Estancia Tres Hermanos, en el sector de bahía Inútil. En julio de 2013 Juan Robertson tomó conocimiento que su vecino y demandado, Alejandro Fernández Vogelhumer, procedió a cercar un retazo de terreno de su propiedad, tierras adyacentes a la porción de mar señalada (bahía Inútil), para lo cual cruza el deslinde natural que separa ambas propiedades, esto es el río Marazzi, y levanta una alambrada de aproximadamente 121 metros en un potrero de propiedad de Robertson que se extiende hasta la desembocadura de dicho río, 2.530 metros hacia el norte, cortando inclusive una huella existente dentro de su propiedad y que permite acceder a dicha porción del predio.

En la demanda patrocinada por el abogado Dagoberto Arias, se plantea que prácticamente desde la subdivisión de la antigua Estancia Caleta Josefina, el límite entre los lotes 136 (Fernández) y 146 (Robertson) ha sido el sector adyacente a la bahía Inútil del encuentro de Magallanes, el río Marazzi, correspondiéndole al demandante su ribera hasta su desembocadura y al demandado su ribera norte.

Frente a los hechos descritos, en opinión del demandante esto importa el desconocimiento del derecho de dominio de Juan Alejandro Robertson, privándole el demandado de su posesión material sobre la porción de terrenos señalada, que “de esta manera y sin tener título alguno que lo permita, incorpora a su lote, específicamente a la porción que el demandado denomina ‘Campo de los pingüinos’”.

“Con la construcción del cerco referido, el Sr. Fernández se apoderó de todos los terrenos de propiedad del Sr. Robertson donde nidifican y habitan las aves señaladas y procede a su explotación comercial exclusiva”, se alegó en la presentación judicial.

De acuerdo a los antecedentes conocidos por el Tribunal, con anterioridad al cierre del retazo de terreno, ambas partes conversaron la posibilidad de explotar conjuntamente un parque ecológico para la conservación y observación de la colonia de pingüinos Rey asentada justamente sobre los terrenos cuestionados a orillas del río Marazzi, cuyo acceso desde la Ruta Y-85, que une Porvenir y Cameron, es más fácil a través de la estancia del ganadero demandado, sin embargo desconociendo tales acuerdos, éste constituye una empresa de responsabilidad limitada denominada “Alejandro Alfonso Fernández Vogelhumer Turismo E.I.R.L.”, contra la cual también se interpuso la demanda reivindicatoria.

Como resultado de este emprendimiento, se adujo que con el correr de los años la empresa E.I.R.L ha obtenido cuantiosos ingresos, lo que se originan en el cobro de 12 mil pesos que cada pasajero o visitante de dicho recinto, debe pagar. A la fecha de la presentación de la demanda, en marzo de 2015, se calculaba que unas 10 mil personas habían accedido a dicha explotación turística.

Los descargos

En noviembre de 2015, el abogado Jorge Plaza actuando por Alejandro Fernández, al contestar la demanda, negó todos los hechos expuestos por el demandante, planteando que el juicio tiene su razón de ser en un apetito económico que repentinamente experimentó Robertson, al ver que una empresa EIRL del demandado, con gran esfuerzo, logró echar andar un proyecto turístico, de estudio, investigación y conservación de pingüinos Rey que por largos años han habitado el sector, y que al ver Robertson que en virtud de este proyecto, constantemente arriban visitantes que pagan su entrada, generando ingresos para la empresa del demandado, hoy, al ver que puede resultar rentable hacerse de ese negocio, pretende, por la vía de la acción reivindicatoria, lograr hacerse para sí del terreno en el cual habitan estos pingüinos, en circunstancias que él sabe perfectamente que dicho terreno no le pertenece.

Enseguida la demandada acusó una interpretación artificial de los deslindes que señalan los títulos de dominio de ambos predios, pretendiendo obviar una serie de antiguos antecedentes.

El debate en esta causa se centró fundamentalmente en determinar cuál era la trayectoria o curso que tenía el río Marazzi en la época en que se generaron los títulos de ambas estancias.

Al respecto, la demandada invocó que a lo largo de estos 50 años, el curso y desembocadura del río Marazzi han variado ostensiblemente. Desde su óptica, los terrenos que se encuentran al norte del antiguo curso del río Marazzi que tenía a la época de la subdivisión de Caleta Josefina, son de Fernández.

Fallos de primera y segunda instancia

El 8 de agosto de 2019, el Segundo Juzgado de Letras de Punta Arenas falló la causa en primera instancia, acogiendo íntegramente la demanda. Y este 30 de noviembre hizo lo propio la Corte de Apelaciones, que junto con desechar -sin pago de costas- los recursos de casación y apelación deducidos por los demandados Fernández Vogelhumer y su EIRL de turismo, confirma el fallo de primera instancia, modificándolo en cuanto a cual sería el curso del río Marazzi que sirve de límite entre las estancias señaladas, de manera que el límite actual entre las estancias Tres Hermanos (Robertson) y San Clemente (Fernández) sería la desembocadura del río, donde se sitúa la colonia de pingüinos.

“Aquel retazo de terreno que, en la parte en disputa, se encuentra al sur del río Marazzi, el cual desemboca en el estrecho de Magallanes, sector denominado bahía Inútil, junto a la actual ubicación de una colonia de pingüinos, los que al estar en la ribera sur de aquel río, se encuentran al interior del terreno reivindicado”, concluye la parte resolutiva de la sentencia.

Luego de agotarse la primera y segunda instancias, este litigio podría llegar a la Corte Suprema vía un recurso de casación. El demandante Juan Robertson Stipicic falleció en febrero de 2018.