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Obispo y sacrificio del personal de Salud: “En pandemia han tenido que realizar turnos sobre exigidos, postergando a la familia”

Por La Prensa Austral Domingo 3 de Enero del 2021

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Así dijo el obispo Bernardo Bastres al entregar el Premio por la Paz al equipo de la UPC del Hospital Clínico, un reconocimiento a su abnegada labor.

Todos los años, el último día del mes de diciembre, la diócesis de Punta Arenas celebra la misa de la Jornada Mundial por la Paz, ocasión en que hace entrega del Premio Anual por la Paz.

“Este año, sabemos que ha sido particular a causa de la pandemia del coronavirus y, por tanto, el Papa Francisco, recogiendo el valor del cuidado, ha querido traducirlo en el lema: la cultura del cuidado como camino de paz”, dijo el obispo Bernardo Bastres el jueves en la noche, en la misa que puso término al año 2020.

Por eso en esta ocasión la distinción fue para la Unidad de Paciente Crítico del Hospital Clínico de Magallanes, representando en ellos a todos los funcionarios de la salud.

La pandemia del Covid-19 la comparó con lo sucedido en el mar de Galilea, cuando los discípulos de Jesús se encuentran en la barca y ésta es zamarreada por una terrible tempestad en la cual Jesús está ausente y ellos en su desesperación gritan por su salvación. “También en este tiempo, nosotros nos hemos sentido de la misma manera, en una barca, que es sacudida por la tempestad, que parece va a la deriva ante las crisis que nos ha correspondido vivir, avanzamos con dificultad en busca del Maestro de Nazaret, que nos oriente hacia un horizonte más tranquilo y sereno. Tenemos que tener firme el timón, que descansa en la dignidad de toda persona humana y en los principios sociales fundamentales de nuestra fe, que pueden permitirnos navegar con un rumbo seguro y común”, dijo Bastres.

Sin embargo, “constatamos que hoy no estamos enfrentando el temporal de la misma manera. Estamos sí, atravesando el mismo temporal, pero en barcas muy distintas: unos en barcas firmes, cómodas y con seguridades económicas, otros en frágiles balsas que con gran esfuerzo enfrentan el mal tiempo, y otros en pequeñas chalupas que están hundiéndose”.

Invitó a todos a colocarse en la situación del otro, que a veces se encuentra frágil y desorientado, “para que viviendo la cultura del cuidado, podamos acercarnos con humildad y sencillez a remar con él”

Hoy estamos llamados a cultivar la cultura del cuidado, dijo el pastor, velando por aquellos que son más débiles y necesitados.

Por eso este 2020 fueron merecedores del Premio por la Paz los trabajadores de la salud, quienes en pandemia han tenido que realizar turnos sobre exigidos, postergando a la familia y legítimos intereses. Muchos debieron permanecer lejos de los suyos por miedo de llevar el virus a su hogar. “Han sufrido en algunos casos incomprensiones sociales. Algunos han visto como vecinos y amigos al verlos cierran sus puertas y los dejan solos”.