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De caciques chumangos a chumangos cacicales

Por Gloria Vilicic Peña Jueves 14 de Enero del 2021

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El parlamentarismo a la chilena trajo el quiebre político, social y económico del país. La crisis económica del año 1929 solo aceleró el proceso de desintegración política de aquella época. Ahora la pandemia del Covid-19 tensiona nuestro país, mientras nuestra clase política parece no estar a la altura de la situación. Fueron los caciques regionales los que generaron una forma distorsionada de gobiernos locales donde autoproclamados líderes políticos, en forma muy similar al actuar de autoridades edilicias locales, promovieron un dominio político regional fomentando el clientelismo en sintonía con el poder centralista de Santiago. A su vez, mire las coincidencias con nuestros próceres regionales, alentaban también a sus vástagos locales a soñar con cargos públicos y cuotas de poder en los municipios y gobierno regional.

La oposición no lo hace mejor al demostrar el chumango galeno con apetitos cacicales que es capaz de negociar con Santiago la bajada de eventuales competidores como candidatos a gobernador. Fueron esos caciques políticos de entonces, como los de ahora, que, detentando el poder de redes clientelares, promovieron sus agendas políticas personales, sin importarles un ápice el bienestar de la región o del país. En un principio pensé que la historia no se repite, sin embargo, las negociaciones entre cuatro paredes en Santiago con los caciques locales, terminaron por convencerme que la desintegración de la ética política es generalizada y los principios políticos de los partidos fueron sepultados por una nueva prole partidaria que no entiende que ellos están para servir a la gente común y no para ocuparlos para sus fines personales.

Atónita en un principio observé cómo en las últimas semanas estos caciques chumangos, así como los chumangos con aspiraciones cacicales supieron controlar el voto de sus clientes por los que negociaron con los políticos de las casas centrales del poder en Santiago, siendo estos caciques cara y base de los partidos regionales que supuestamente los entronizaron. Al final de la historia se terminan creando “democracias” que en el papel funcionan pero que no son el gobierno del pueblo. Y esa lección histórica no es, ahora, irrelevante. El así llamado estallido social, finalmente develó seis grandes causas por las que muchos chilenos dicen sentirse “ablusados”. 1.- El sistema de pensiones, 2.- Salud y desprotección, 3.- transporte público, 4.- Privatización del agua, 5.- Educación y la movilidad social y 6.- Abusos y corrupción.

Pensé hasta este lunes pasado que nuestros políticos habían reflexionado sobre el por qué llegamos hasta donde llegamos, solicitando la mayoría de la población cambios, justificados o no, del sistema actual de toma de decisiones. Pero no, nada de eso pasó, ninguna propuesta política a los cambios sociales ha sido pregonada por nuestros caciques regionales, ninguna renovación en el cambio generacional sin que lleve el sello o bendición de los mismos caciques de siempre. Ni el cacique chumango de Chile Vamos, ni el chumango con aspiraciones cacicales de la ex Nueva Mayoría han optado por el futuro. Ellos, como siempre, sólo buscan satisfacer sus apetitos políticos. Mientras tanto la gente común y corriente, el magallánico que sustenta a su familia, el profesor que educa a nuestros hijos, la enfermera y el médico que cuidan de la salud de nuestras familias, los adultos mayores que esperan tener una vejez digna, los pequeños empresarios que día a día se esmeran por poder crear un mejor futuro miran con estupor como los caciques de siempre se arreglan los bigotes y se aprestan a conquistar el poder.

El estómago no me dio para aguantar esta burla a la ciudadanía, no puedo ni apoyaré a quienes se ríen de la gente. Por ello, con la más absoluta tranquilidad en mi corazón renuncié este lunes a la militancia en Renovación Nacional, para sumarme a la gran mayoría de magallánicos que nos cansamos de los caciques chumangos y chumangos con aspiraciones cacicales.