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Vivir conectado a un ventilador para respirar

Por La Prensa Austral Jueves 28 de Enero del 2021

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Si las personas supieran lo que significa necesitar ayuda para respirar no se expondrían al coronavirus. Así lo sostienen Otilia Barría Cárdenas, de 56 años, y María Cristina Maldonado Colivoro, de 44, ambas pacientes de alto riesgo frente al Covid-19 y que requieren estar conectadas a distintos equipos para poder vivir. Ellas están plenamente concientes de que si enferman no podrán sobrevivir, siendo la razón por la que en estos tiempos han vivido en un estricto confinamiento, cumpliendo las medidas sanitarias a pesar del cansancio y de los problemas de ánimo que produce el aislamiento. Y, es que para ellas no hay un margen en que se puedan relajar.

Para Otilia la pandemia ha sido muy dura y su salud se deterioró al punto que debió ser intervenida quirúrgicamente de un riñón, un procedimiento complejo, que asustó a su familia que organizó cadenas de oración. En primera instancia estuvo internada en el Hospital de las Fuerzas Armadas y luego fue derivada al Hospital Clínico, donde aún permanece internada debido a que presentó escaras, también llamadas úlceras por presión, por lo que se mantiene con curaciones.

“Me dolía mucho la rodilla, era insoportable y por ello me hicieron muchos exámenes, cuyos resultados salieron malos; ahí se dieron cuenta que tenía problemas en el riñón derecho”, confidenció Otilia desde el Hospital Clínico.

Esta mujer tiene una enfermedad rara llamada Pompe, una condición hereditaria y degenerativa, que produce atrofia en todos los músculos del cuerpo, incluidos los órganos. En 1995 fue diagnosticada con una distrofia muscular. Desde 2003 que vive conectada a un respirador y una máquina de aspiración, las cuales funcionan mediante electricidad.

Si bien está acostumbrada al encierro por su condición, ha tenido que permanecer alejada de su familia, con los que se comunica a través de video llamada, aunque igual extraña la cercanía con ellos. “Igual tengo miedo de enfermar (de Covid), pero acá en el hospital han tomado todas las medidas, estoy en aislamiento total, a puerta cerrada y los funcionarios vienen con todas las medidas sanitarias… Estoy muy agradecida del personal de salud que me ha cuidado siempre, se ha preocupado de mí y la atención es con cariño”.

En este escenario los médicos le advirtieron que si se enferma de Covid “no lo va a contar”. Es muy vulnerable por el Pompe, además por su diabetes y anemia, todo lo cual aumenta su riesgo.

Otro testimonio

En evidente peligro vive también María Cristina Maldonado, paciente crónico, que nació con una hidrocefalia con mielomeningocele, siendo la razón por la que ha sido operada más de cinco veces por lo que su vida no ha sido fácil. Por su enfermedad no puede caminar y los pronósticos médicos no le daban una esperanza de vida más allá de los 13 años. Sólo tiene un riñón y ahora le preocupa una infección urinaria. Además está con oxígeno por una enfermedad pulmonar obstructiva crónica.

Con la contingencia sanitaria ha extremado las precauciones. Diariamente permanece conectada a un tanque de oxígeno y por eso que no sale a ninguna parte, el único contacto que tiene es con los funcionarios del consultorio Juan Damianovic que le prestan atención domiciliaria. “No puedo arriesgar ir al hospital porque si me enfermo me puedo morir y mi mamá está en la misma situación”, sostiene.

Su mamá María Colivoro Catepillán, de 76, tiene artrosis, asma y el corazón grande, pero ella es la cuidadora, ambas son pacientes de riesgo. Por lo mismo valora la ayuda de su primo quien las apoya. “A veces me dan mis penas y es que es difícil estar encerrada, pero hay personas que me han apoyado”, destaca Cristina.

Para ella, lo más importante es que la comunidad tiene que obedecer las recomendaciones de los médicos para no enfermar, al explicar lo que ha significado para ella tener problemas para respirar. “Ahora estoy conectada todo el día, y estamos encerrados porque tengo miedo de que me dé el coronavirus. Pero lo importante es ayudar a los funcionarios, y cuidarse, la gente quiere viajar pero no se puede y lo más importante es cuidar a la familia”, concluyó.