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Ciudad embotellada

Por Emilio Boccazzi Campos Lunes 1 de Febrero del 2021

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Desde un tiempo a esta parte la intensa parcelación bajo el amparo de la Ley de Predios Rústicos en el sur de la comuna (Discordia, Agua Fresca y San Juan), junto con otras acciones públicas y privadas, han hecho que la otrora tranquila y poco transitada calle 21 de Mayo o Ruta 9 Sur, se haya transformado en una pequeña calle-carretera, que sufre día a día, con la desmedida demanda vehicular que entra o sale de la ciudad.

La necesidad de salida para llegar a las parcelas de agrado o de habitación permanente que poseen cientos o miles de puntarenenses en el sector sur de la comuna, se ha visto fuertemente recargada, con la interminable fila de camiones de alto tonelaje, que traen material estabilizado de las nuevas canteras ubicadas en el sector de Discordia y Río Tres Brazos.

La Municipalidad por su lado, generó el virtual cierre de las canteras en el sector norte de la comuna, con lo cual las grandes empresas constructoras, habilitaron sus canteras hacia el sur de la comuna. No quiero decir con esto, que si la normativa ambiental y la larga tramitación que imagino, han debido sortear para la aprobación de estos puntos de producción, no sean respetados o se ponga un freno a la productividad y al desarrollo, pero, así como el Estado otorga estas autorizaciones, debe efectuar los necesarios seguimientos para la verificación de ciertos indicadores y el cumplimiento de las normativas.

Digo esto, porque además la única ruta, vía o calle que la ciudad posee para entrar y salir hacia o desde el sur, es precisamente la Ruta 9 Sur, que luego entrando al límite urbano se transforma en la calle 21 de Mayo (lejos está de ser Avenida). Junto con lo anterior el deplorable estado de los pavimentos, que van desde el sector del Regimiento Cochrane en adelante ( hasta Leñadura), hacen o debieran hacer, que se ejerzan varias acciones, entre las cuales una de ellas debiera ser, la instalación permanente de una “pesa o romana” que fiscalice el cumplimiento del peso por eje que deben tener principalmente los camiones que circulan todos los días profusamente por el sector.

Que se utilice las debidas mallas de protección en los camiones, para evitar, el “derrame” de áridos (estabilizado o ripio más vulgarmente conocido), de lo cual, el camino da cuenta que ello no está sucediendo. Sino, utilizar la barredora que el municipio posee a través de sus contratos.

Por otra parte, ya decíamos del espantoso estado en que se encuentra el pavimento en el sector de Río de los Ciervos (que en algunos tramos tiene alrededor de 50 años de antigüedad), que amenaza con cortarse, en especial cerca del regimiento ya señalado y el colegio Pedro Sarmiento de Gamboa.

Es muy probable que la Dirección de Vialidad, consciente que el límite urbano ha extendido su límite hasta el kilómetro 9 Sur, indique que es ahora el municipio de Punta Arenas el responsable de esta calle, avenida o ruta. Lo concreto es que alguien debe tomar el control y supervisión de un sector que es paso obligado de muchos que residen allí, junto con muchos (cada vez más), que la tienen como paso obligado para salir hacia el sur de la península (Fuerte Bulnes, San Juan, Agua Fresca, Parrillar, etc, etc, etc).

Lo grave de la situación además, no es sólo, el deteriorado pavimento, que en cualquier momento puede provocar cambios en el desplazamiento de los vehículos y con ello, los accidentes camineros, sino que la ciudad debe pensar (la verdad es que lo deben hacer  las autoridades temáticas (intendente, seremis de Obras Públicas, Vivienda y Urbanismo y la autoridad edilicia), activando o iniciando la materialización de la Avenida Circunvalación, la que debiera nacer en el sector o cruce del camino al vertedero por el sur y salir aproximadamente en el Km 10 u 11 norte, generándose con este proyecto, mayores alternativas a quienes ingresan a la ciudad (no recargando el centro de la ciudad innecesariamente) y otorgando a quienes residen o circulan por el sur de la comuna, una segunda alternativa.

Hoy en día, la ciudad y comuna, pueden fácilmente ser “cortadas” en Río de los Ciervos” o en la intersección de la Ruta 9 con la Avenida Frei (como ocurrió para evitar el alza del gas en 2010).

Hoy no se está pensando la ciudad, (o no se aprecia avance) luego que durante la década del 90 y hasta 2010, Punta Arenas materializó la construcción de su anillo de circunvalación (demoró cinco gobiernos en terminarse), lo que evidentemente cambió el rostro de la ciudad y su forma de desplazarse. Hoy parece que la pandemia no sólo nos inmovilizó físicamente, sino que también en el ámbito de la proyección y el planeamiento de la urbe.