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Kinesiólogo Pedro Quintana Peña: “Lo que más me ha impresionado en recuperados del Covid-19 es lo fatigados que quedan y las secuelas respiratorias que presentan”

Por La Prensa Austral Lunes 1 de Febrero del 2021

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Especialista en Cardiología y Rehabilitación Cardiovascular, con un MBA en gestión en salud,
trabaja en la Unidad de Paciente Crítico de la Clínica Red Salud Magallanes y también atiende pacientes en forma ambulatoria, apoyándolos en el proceso posterior a ser dados de alta del coronavirus.

Según el último informe del Ministerio de Salud, desde que se inició la pandemia del Covid-19, se han recuperado 19.083 personas en Magallanes, de los 19.956 casos positivos notificados desde mediados de marzo de 2020 a la fecha. Pero si bien ya es un triunfo personal superar la enfermedad, el proceso de recuperación no se detiene tras el alta y muchas personas deben pasar meses en tratamientos, para ir retomando poco a poco sus actividades normales. Y en esa etapa en la que están muchas personas, un aspecto fundamental es el kinésico, debido a que los tiempos de internación de una persona van afectando su movilidad y la de sus órganos, como destaca el kinesiólogo Pedro Quintana Peña, director técnico del Servicio de Kinesiología de la Clínica RedSalud Magallanes, y director del Departamento de Kinesiología de la Universidad de Magallanes.

Especialista en Cardiología y Rehabilitación Cardiovascular, con un MBA en gestión en salud, trabaja en la Unidad de Paciente Crítico de la Clínica Red Salud Magallanes y también atiende pacientes en forma ambulatoria, en ambos casos, tras ser dados de alta por Covid-19.

“Esta situación le ha dado relevancia al rol del kinesiólogo, no sólo en las distintas etapas del proceso de la enfermedad, sino también en personas que se recuperan del Covid. De todos los pacientes que tienen contacto con el coronavirus, el 30% son asintomáticos; el 55% tiene síntomas de leves a moderados y lo pasan en sus casas, en residencias sanitarias, pero el 15% tiene síntomas severos y esos caen en hospitalización y hay otros que tienen síntomas críticos, el 5%, que llega a la Unidad de Cuidados Intensivos. El 10% que cae a hospitalización tiene un 15% de mortalidad, lo que es alto, y los que llegan a Uci, un 50% de mortalidad”, contextualizó.

Aquellos que se recuperan, dependiendo del grado de gravedad que tuvieron, deben afrontar la rehabilitación por tiempo variable. “Los kinesiólogos tomamos al paciente en la etapa aguda, manejamos los cuidados respiratorios, neuromusculares, posturales. Mientras el paciente está en la Uci, vemos el soporte ventilatorio, con el ventilador mecánico, la oxigenoterapia, la aerosolterapia, junto a todo el equipo y nos encargamos de ir despertando al paciente, y vamos viendo cómo va respondiendo. Muchas veces ahí vemos que, por efectos secundarios de tantos fármacos, y de la misma inflamación que causa este agente patógeno, muchos pacientes pierden fuerza, a tal nivel que pueden sufrir tetraparesia (debilidad en las cuatro extremidades) o polineuropatía del paciente crítico, o sea, no se mueven, y no pueden elevar los brazos, las piernas, y tienen mucha dificultad para ser desconectados del ventilador mecánico. Eso lo vemos en quienes estuvieron más tiempo en Uci, dos, tres semanas usando drogas vasoactivas para mantener la presión arterial, antibióticos, bloqueadores neuromusculares para sedar y paralizar al paciente. Y después viene el tema de empezar a trabajar la parte muscular en general, para poder sacarles el ventilador, porque todos los músculos se debilitan, incluido el diafragma, que es el músculo más importante para respirar”, detalló Quintana.

“Entrenar” al paciente

El proceso que desarrolla el kinesiólogo apunta a “entrenar” al paciente para ir superando este estado y por ello, reconoce que le produce mucha satisfacción ver salir caminando a los pacientes, “porque a muchos de ellos les cuesta mucho recuperarse y no se van 100% en alta, por el contrario, un 10-15% de los pacientes queda muy secuelados y no pueden elevar el brazo para alimentarse solos, no pueden hacerse el aseo, levantarse o acostarse en una cama o sentarse en una silla, movilizarse dentro del hogar y menos otras actividades de la vida diaria instrumental, como tomar transporte, ir de compras, cocinar, lavar. Y tienen afecciones en distintas esferas, no sólo en lo físico que trabajamos mucho los kinesiólogos, en cuanto a que tienen secuelas respiratorias, debilidad muscular, se sienten ahogados, dolores de cabeza y debilidad generalizada, pero además tienen síntomas cognitivos, alteraciones de la memoria, de la tensión, de la concentración, trastornos del sueño, familiares; es muy complejo”, profundizó el profesional.

Esta situación afecta, principalmente, a los mayores de 60 años, pero Quintana advierte que otra variable importante es tener una buena condición física que “es un factor protector frente al Covid-19, porque los que caen al hospital son los que están más graves, con enfermedades cardiovasculares, hipertensos, diabéticos; los que tienen mala condición física o mala salud, porque además son obesos o con trastornos alimentarios. Tener una buena condición física ayuda a protegerte y a salir más rápido de este proceso”.

Afecta el
sistema digestivo

Además de los pulmones, otros sistemas que se ven afectados son el digestivo, con trastornos gastrointestinales, daños hepáticos, cardíacos, arritmias e incluso, problemas dermatológicos, hematológicos, fácil coagulabilidad (lo que puede favorecer las trombosis), exacerbar fenómenos inflamatorios como la artritis; y trastornos neurológicos, por lo que cada caso hay que atenderlo de forma particular.

Y aunque están acostumbrados a tratar con pacientes que han estado internados por mucho tiempo, lo que más le ha impresionado a Pedro Quintana en quienes se recuperan por Covid-19 y están en rehabilitación es “lo fatigados que quedan y las secuelas respiratorias que presentan, de la nada andan cansados y les falta el aire. Nosotros aquí les hacemos espirometría y vemos cómo está su capacidad pulmonar, sus flujos, y nos damos cuenta, y la evidencia así lo indica, que el 39% de estos pacientes queda con trastornos de intercambio gaseoso a nivel de los pulmones; otro 15% genera trastornos restrictivos, que pierden volumen para movilizar y otros son obstructivos, como las crisis asmáticas, entonces quedan con secuelas respiratorias y eso tenemos que rehabilitar, recuperar la capacidad aeróbica, mejorar la tolerancia al esfuerzo físico, y disminuir esa sensación de disnea o ahogo”, finalizó Quintana Peña.