Necrológicas

– Demofila Ojeda Ojeda
– Iluminanda Rojas Palacios

Estremecedor relato de magallánica busca generar conciencia sobre el Covid-19: “Te quedas sin aire, pero tu cerebro sabe lo que está pasando, ves esta carrera del terror de la que no vas a regresar”

Domingo 7 de Febrero del 2021

Compartir esta noticia
6,616
Visitas

“Estoy peleando por sobrevivir con un sufrimiento increíble. Si supieran un minuto lo que es estar aquí no estarían celebrando fiestas, el personal de salud está reventado”, explica la magallánica Olinda Vera Levicoy en un video que grabó estando internada en Cuidados Intensivos, sin poder respirar y luchando por su vida, todo para hacer un llamado a que toda la gente se cuide de esta enfermedad. En el video que se viralizó por las redes sociales cuenta su experiencia, esa que la tuvo al borde de la muerte, y que le arrebató a seres queridos.

“Esos que se las dan de valiente no tienen ni idea de lo que es estar aquí. Esto es entrar y salir del infierno cada dos minutos”, comenta Olinda, quien se contagió durante un viaje que hizo a Punta Arenas para visitar a su familia.

“Cuando volví de Punta Arenas no tenía ningún síntoma, ni fiebre, ni nada, llegué a mi casa y decidí que me iba a resguardar unos días porque la situación está muy complicada en Magallanes, pero era preventivo porque no tenía síntomas de nada”, explica.

Pasaron varios días cuando la llaman para contarle que varias personas de su familia se contagiaron. “Yo me quedé en mi casa, eso fue un lunes y el sábado en la noche me levanto para ir al baño, pero me costó volver un mundo y yo me di cuenta que estaba muy mal. Ahí recién comencé con síntomas, me comenzó a picar la garganta y tenía 38 de fiebre. Me nebulicé sola en la casa, pero al otro día no me podía levantar”, recuerda.

Se sentía tan mal que se contactó con un médico en línea, quien le recomendó ir urgente a la Clínica. “Llegué a la Clínica Las Condes, llegué saturando a 65. Tenía los labios morados y estaba confundida. Me pusieron oxígeno directo y el médico me dijo que si en una hora no mejoraba me iba a intubar y yo me asusté. Por eso le pregunté al médico, le pedí que me dijera la verdad, que me dijera cuáles eran mis posibilidades de vida y él me responde: ‘con hipertensión y diabetes no sé si vas a regresar de los tubos’”.

Recuerda el miedo que sintió y pensó que no se podía ir así, que la gente tenía que saber que esta enfermedad es grave y que le puede pasar a cualquiera. Ahí fue que grabó el video que finalmente se viralizó.

Cuando llegó a la clínica comenzó su “infierno”. “Llegué muy mal, y todo fue muy rápido, me pusieron una cánula en el brazo, yo sentía como cruzaba la aguja que pasaba la piel. Dios mío, estaba sin respirar y me quedaba ciega por la presión del oxígeno. Tenía miedo, estaba muy asustada y es que fue la experiencia más terrible que puede vivir un ser humano”, dijo.

Recuerda que antes que le pusieran la mascarilla completa con oxígeno, le pidió al médico que la ayudara a vivir porque ella era una persona que aún quería hacer muchas cosas. De ahí no pudo hablar en días, le pusieron mucho oxígeno, pero no perdió jamás el conocimiento, sintió mucho dolor y se dio cuenta que las narices se revientan por la cantidad de aire que le ponen para mantenerla viva.

“La gente no sabe lo que es esto y por eso no tiene miedo. Tú das un salto al infierno y vuelves, sólo para volver a ir al infierno. El dolor que sientes y el no poder respirar. Comienzas a sufrir y a llorar, sabes que tu vida peligra todos los días. Sabes que te quedas sin aire, pero tu cerebro sabe lo que está pasando, ves esta carrera del terror de la que no vas a regresar. Por eso yo le recomiendo a la gente que se vacune porque de alguna manera tenemos que detener esto, porque el personal de salud está cansado y con la cara marcada, entonces de verdad tenemos que hacer algo para detener esto”, explica.

De la misma manera, advierte que a pesar de que se recuperan del Covid-19, no se vuelve a la normalidad. En su caso, está sin Covid-19, pero sus pulmones no funcionan, y cuando le sacan el oxígeno comienza a tener problemas de saturación. “Puedes creer o no en la enfermedad o en la necesidad de vacunarse, pero si no creen en la enfermedad y no se quieren vacunar tampoco inventen cosas de las que no saben porque no lo han vivido. Si no cree, entonces no invente cosas, para que el resto de las personas pueda tomar su propia decisión”, comenta.