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La historia de los magallánicos que lograron el ascenso al fútbol “grande” con Melipilla

Por La Prensa Austral Martes 9 de Febrero del 2021

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Ricardo Fuenzalida y Brian Leiva junto al osorninoGonzalo Lauler -hijo de “Kiko” Lauler- fueron parte del logro alcanzado después de casi 13 años. Multitudinaria celebración hubo ayer en la ciudad metropolitana.

Llegaron a Deportes Melipilla hace algún tiempo con la ilusión de luchar para que vuelva al fútbol “grande”. Un sueño que se hizo realidad la noche del pasado domingo en el Valle del Aconcagua, donde el “Potro” se impuso por penales al dueño de casa San Felipe para concretar el anhelado ascenso a Primera “A”.

Son tres protagonistas de la historia, dos magallánicos de tomo y lomo como Brian Leiva y Ricardo Fuenzalida, y otro jugador vinculado también de forma muy cercana y afectiva a nuestra región: el osornino Gonzalo Lauler, hijo del ex basquetbolista puntarenense Carlos “Kiko” Lauler.

UNA FIESTA

Las celebraciones partieron espontáneas en la cancha con mucha algarabía por la satisfacción de la tarea cumplida. Las imágenes graficaron de manera fiel el desahogo del plantel tras varios años “remándola” para lograr el ascenso.

Lauler, capitán del equipo, alzó el trofeo y todo fue fiesta no sólo en el estadio Municipal del “Uní-Uní”, sino también en la ciudad de Melipilla, al suroeste de Santiago, donde avanzada la noche hubo una celebración espontánea.

La algarabía tuvo su punto máximo ayer pasado el mediodía en la Plaza de Armas, donde se vivió una multitudinaria fiesta con cánticos, banderas y desbordante alegría. Los aplausos y gritos para los jugadores y el cuerpo técnico encabezado por John Armijo se intensificaron cuando arribó el bus del plantel, mientras se hacía prácticamente imposible que la gente respete las medidas sanitarias en medio de la euforia por el retorno al fútbol “grande” después de casi 13 años.

DESDE LA UC

El 21 de febrero Brian Leiva cumplirá 23 años. Juega de extremo (también eventualmente como lateral) y, aunque es diestro, lo viene haciendo por izquierda en el último tiempo, aunque también se perfila por la banda derecha.

Mide 1,77 y saltó desde el Prat a las divisiones inferiores de Universidad Católica en agosto de 2014, después de que el veedor cruzado Alfonso Garcés lo captó en un Mundialito efectuado en Valdivia al cual asistió con la Selección Sub-15 de Punta Arenas.

Después de jugar el Mundial de Chile Sub-17 el año 2015 con la “Roja” y tras completar el proceso de series menores en el elenco precordillerano, partió a préstamo a Melipilla, donde se ganó la confianza y terminó firmando contrato hasta fines de 2021, con un porcentaje del pase en su poder.

El año pasado estuvo desde mediados de marzo en nuestra capital regional entrenando de manera remota para luego retomar las prácticas presenciales con el plantel e iniciar la lucha por el gran objetivo de subir a “primera”.

CELEBRANDO

En las imágenes post partido con San Felipe, Brian dio rienda suelta a su alegría celebrando con todo el ascenso, feliz por haber cumplido uno de sus objetivos.

Y, tal como lo dijo en su momento, “lo próximo sería salir a jugar al extranjero más adelante”, algo que “vería como un logro mío, de mi familia y de mis amigos que siempre han estado conmigo”. ¿Sus preferencias?: la Bundesliga Alemana o la Premier League de Inglaterra, aunque la Liga Italiana también le resulta atractiva.

UN “RAYO”
EN MELIPILLA

Ricardo Fuenzalida es otro gran exponente del fútbol magallánico que saltó al profesionalismo, en su caso tras defender en Punta Arenas las camisetas de Scout, Magallanes y el Prat en la Asociación Punta Arenas, además de General del Canto en la Liga Popular.

Se desempeña como volante externo con la “10” en la espalda, por ambas bandas, y el pasado 22 de noviembre cumplió 28 años.

Agentes de Colo Colo vieron en acción al “Rayo” en un Nacional amateur en Codegua (2010) y terminó fichando en Puerto Montt, para luego defender a Linares, Melipilla, Audax Italiano y nuevamente a los “Potros”.

Fuenzalida creció en el sector Aves Australes de nuestra ciudad y desde allí fue tejiendo la ilusión del profesionalismo. Un sueño del que hoy no quiere despertar luego del logro obtenido el pasado domingo.

Recordemos que el volante magallánico partió en el mencionado encuentro ante San Felipe en la banca e ingresó a los 64’, mientras que Leiva permaneció entre los suplentes. Ambos venían siendo titulares en los últimos compromisos de la liguilla, pero la necesidad de dosificar ante la gran cantidad de partidos en el cierre de la temporada hizo que el cuerpo técnico apele a las diversas alternativas disponibles en los partidos.

Consignar que el “Rayo” Fuenzalida terminó contrato con Melipilla y maneja algunas ofertas, entre ellas la posibilidad de continuar en los “Potros”, más aún ahora en Primera “A”.

EL CAPITAN

Lauler, por su parte, nació en Osorno, tiene 32 años y mide 1,83. Registró pasos por Provincial Osorno, Audax Italiano, Temuco y Barnechea antes de arribar a Melipilla, donde terminó transformándose en el gran capitán y uno de los máximos referentes del plantel.

Tras concretar el ascenso la noche del pasado domingo, dio a entender que aún no está definida su continuidad en el plantel, pero subrayó que se siente “tranquilo”, con la satisfacción del deber cumplido.

En el partido de vuelta con San Felipe (1-0 y luego triunfo 3-1 por penales) partió como titular pero tuvo que ser reemplazado a los 44’ por lesión. “Venía apretado en los entrenamientos y en una jugada sentí la contractura. Seguí jugando y creo que me desgarré, así que preferí salir porque no estaba al cien. Era mejor que entre otro compañero en condiciones”, comentó en medio de la celebración.

También dijo que “fuimos superiores de principio a fin y si no es por el palo en el penal (que perdieron en la segunda etapa) tendríamos que haberlo ganado en los ‘90”.

“Fue justo, tantos años sufriendo, llegué acá cuando no había nada y me juramenté dejar el equipo en primera”, añadió Lauler, mientras el plantel de Melipilla vivía una fiesta en el Valle del Aconcagua tras alcanzar por fin el objetivo. Un logro más que merecido. Y había que celebrarlo.