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Fútbol regional despidió a otro de sus recordados cracks, Héctor “Orejita” Aguilar

Por La Prensa Austral Miércoles 10 de Febrero del 2021

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Una calurosa despedida tributaron compañeros y amigos a Héctor Aguilar Vera, ex futbolista fallecido el lunes, a los 75 años, producto de una insuficiencia cardiaca. Hasta el exterior de la parroquia San Miguel llegaron muchos de aquellos con quien compartió camarín, además de amigos, ex compañeros de trabajo de la empresa Gasco, y por cierto, familiares, en un responso que fue oficiado por el sacerdote Marcos Buvinic.

Enrique “Caco” Cárcamo representó a la Agrupación Social y Cultural de Deportistas de Magallanes, y en sus palabras, destacó el recuerdo que Aguilar dejó en cada uno de ellos: “Fortalecías los cimientos de este grupo de amigos deportistas del ayer, en que fuiste uno de sus fundadores. Siempre comprometido, participaste en clínicas deportivas, dirigiendo a niños con riesgo social que recién se iniciaban, y así en todas las actividades. Cómo no recordar nuestro último encuentro, cuando te tomaste la cocina y no saliste de ahí hasta lavar el último plato. Así era Héctor, siempre estaba”. Asimismo, en el ámbito deportivo, junto con resaltar su entrega, lo calificaron de “un caballero, ya sea en el parqué o césped que pisaste a nivel regional, del país o en el extranjero”.

Quien también dedicó sentidas palabras fue el periodista Vladimiro Mimica, a pedido de la familia, aunque como apuntó, también en representación “de los viejos y viejas, vecinas y vecinos de este querido e inolvidable barrio San Miguel. Tengo que agradecerle a la Laly, Lorenzo y José Luis, la oportunidad que en lo personal me brindaron, de estar acompañándolo durante los últimos días. El último día de conversación con Héctor, fue el sábado de la semana anterior, y estuvimos dos horas conversando, no nos guardamos nada; y él ha vuelto a su casa, su parroquia, su cancha, porque ese sábado recorrimos todas las casas, recordamos a todos los vecinos, a todos los pichangueros de jornadas interminables en esta cancha, que fue usina generadora de grandes valores. Héctor era el primero en llegar a la misa, no de las 10 y media como acostumbraban los jóvenes, sino que nos hacía estar a las 9 de la mañana, para a las 10 y media, ya ser los primeros en ocupar este gimnasio de San Miguel, donde jugábamos los domingos clásicos que son memorables, y jamás podremos olvidar (…)”.

“En lo personal estoy despidiendo a un tesoro de vida, con Héctor fuimos compañeros de la infancia, de sueños, de los primeros finteos para un pololeo, los primeros ramilletes, no de rosas sino de margaritas, que íbamos a sacar al zanjón río de la Mano, donde incluso nos daba la posibilidad de bañarnos, en ese río hoy desaparecido”, rememoró Mimica, que al cierre, emitió el silbido característico con el que sus amigos daban cuenta de su presencia a la entrada de su casa. “Esperamos todos, yo, que cuando te silben la puerta del cielo, nos vuelvas a abrir el portón. Porque queremos compartir contigo tu sencillez y simpleza; tu sonrisa, disfrutar de los dulces, los antiguos confites que comprábamos en el boliche de la esquina. Héctor, deberás responder a nuestro silbido, queremos vivir la paz del Señor junto a ti y junto a otros que nos han precedido”.

Los restos de Héctor Aguilar descansan desde ayer tarde en el Cementerio Municipal Sara Braun.