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Ricardo Aldridge, entusiasta y agradecido del deporte

Por La Prensa Austral Lunes 15 de Febrero del 2021

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El deporte regional presenta en su historia gran cantidad de personas que han destacado por su grandes condiciones y una trayectoria sobresaliente para la práctica de actividad física, pero también han existido un número quizás aún más mayoritario de deportistas que han hecho del deporte un verdadero culto.

Uno de ellos fue Ricardo Aldridge quien desde muy pequeño tuvo una gran motivación por el deporte, logrando practicar varias disciplinas.

Integró la selección de fútbol Punta Arenas en la década del ‘30, logrando actuar también en el desaparecido Club Olimpia cuando esa institución disponía de un gran equipo de atletas y practicó el básquetbol cuando este deporte no era muy conocido en la región y se efectuaban competencias al aire libre en la actual plaza Sampaio.

“Por esas cosas del azar comencé a jugar básquetbol porque un día estaba lanzando al cesto en la cancha y me vio un dirigente del Olimpia, John Skirving, y en la tarde estaba en mi casa con la solicitud para que ingresara a su institución, otrora muy poderosa”, señalaba Aldridge en una nota a nuestro diario en los ‘80.

“Comencé a jugar en la segunda serie porque Olimpia estaba allí. De todos los jugadores que eran mis compañeros recuerdo a Erwin Neracher, John Skirving, Luis Oyarzún y Barros, con los que formábamos parte del elenco titular”.

POCOS EQUIPOS

“En la Asociación participaban los equipos de Nirvana, Destacamento, Scout, Sokol, Español además Olimpia. Habían pocos clubes. Lamentablemente en 1933 se disolvió la Asociación porque la verdad es que el básquetbol no tenía muchos adeptos y creo que se volvió a reorganizarse en 1940 o 41”.

“En ese tiempo lógicamente los reglamentos eran distintos a los que se emplean ahora, que hacen que el juego sea mucho más atractivo”.

“Me viene a la memoria el hecho que se jugaba también en los salones como el Frontón y el Armonía, que posteriormente pasó a denominarse Caupolicán pero eran recintos no muy adecuados para jugar básquetbol, no como los de ahora que tienen muchas comodidades”.

Con muchas menos entretenciones que ahora, la juventud de antaño se dedicaba en sus ratos libres a la práctica de diversos deportes y Ricardo Aldridge, para no ser menos, también incursionó en diversas disciplinas.

“En mis tiempos la juventud era diferente y se dedicaba con más cariño al deporte, quizás como un medio de buscar entretenimiento. Desde luego era una manera de pasar el tiempo en forma sana”.

REUNIONES DIARIAS

“Yo tenía un grupo de amigos en su mayoría deportistas y que trabajaban en oficinas, bancos o empresas. Nos juntábamos en la Bories al terminar la jornada y de allí nos íbamos a la cancha de Rómulo Correa a practicar atletismo”.

“En ese tiempo había que prepararse para los torneos que generalmente eran cuatro o cinco al año. Ese mismo grupo se reunía para jugar fútbol y recuerdo que lo hacíamos por el British Club, que hace años desapareció y allí no fuimos al Chile”.

“Cuando no hacíamos deporte con este mismo grupo, que integraban Harper, Duimovic, Corcoran, Américo Vicente, Skirving, mi hermano Roy, Peter Schiodtz y su hermano Erick más el que habla, salíamos a realizar excursiones a diversas partes y una vez que uno de nosotros compró un Ford T eran frecuentes las salidas a Agua Fresca o Chabunco, sectores que en ese tiempo se consideraban lejanos, porque los caminos distaban mucho de ser los que tenemos ahora. Era un poco sacrificado pero divertido y agradable a la vez”.

BRITISH CLUB

En referencia al British Club, Aldridge señaló que fue una institución fundada por la colonia inglesa en 1910 y que llegó a tener su propia cancha que estaba ubicada entre las calles Maipú, Angamos, Lautaro Navarro y O’Higgins.

“Allí entrenábamos pero no solamente la gente del club sino que todas las tardes de verano había grandes cantidades de deportistas jugando fútbol. Lamentablemente el club desapareció porque la colonia disminuyó y aunque se aceptaron personas que no eran descendientes de ingleses se terminó jugando sólo con once jugadores”.

Pero ahí no terminó la carrera deportiva de Aldridge, por el contrario el grupo de futbolistas se trasladó al Club Chile.

“Los hermanos Schiodtz, Harper y yo no fuimos al Chile por el año ‘39 o ‘40. En ese tiempo había jugadores sobresalientes que produjo el fútbol magallánico, como creo no vamos a ver más. Allí estaban Machuca Ruiz, Armando y Roberto Alvarado, Whelen, Coto, Crociati, Almonacid, Sgombich, Vargas, el ‘Ñato’ Garrido, Monsalve y varios otros. Había tres o cuatro selecciones porque habían muchos elementos buenos”.

“Yo actuaba de puntero derecho en una época en que a mi modo de ver el fútbol era más interesante, porque cada jugador podía demostrar sus cualidades sin estar sometido a un sistema”.

PRE SELECCION

“Estuve nominado a una selección en 1939 cuando se esperaba la visita de un equipo de Comodoro Rivadavia. Lamentablemente el viaje no prosperó y desgraciadamente me perdí la oportunidad de defender los colores de Punta Arenas en la cancha. Para mi fue un honor haber sido convocado cuando había tantos jugadores de calidad”.

Pero no sólo el básquetbol y el fútbol lo atrajeron, sino que también -al igual que muchos de sus compañeros- fue atraído por el atletismo que en ese tiempo tenía numerosos y grandes cultores, como es muy difícil tenerlos ahora en esa cantidad.

“Yo era velocista y también actuaba en vallas y salto alto. Había en ese tiempo muy buenos atletas y demostración de lo que digo es que los record de Punta Arenas de esa época tenían muy poca diferencia con los de Chile. En lo personal no logré campeonar pero tuve segundos lugares muy cerca de los ganadores. En vallas gané varias pruebas pero habían pocos competidores”.

“Lo que recuerdo con mucha satisfacción fue una vez cuando integrando la posta de 4 x 100 le ganamos a un seleccionado de la Escuela Militar con una buena marca”.

CLUB OLIMPIA

“En ese tiempo el Olimpia tenía grandes atletas como los hermanos Vicente. Teníamos un equipo casi imbatible pero fueron llegando militares al destacamento Pudeto y tuvimos allí a serios rivales, porque las competencias fueron muy parejas. Era una lucha a muerte por vencer en los torneos”.

“Intentamos también introducir el hockey sobre hielo como una actividad más de invierno pero la idea no prosperó. Formamos un equipo en el Olimpia y teníamos todos los implementos importados”.

“Incluso hicimos un partido de exhibición con un equipo del destacamento Magallanes, pero ellos no tenían los elementos necesarios sino que hechos en forma casera, de tal manera que ganamos fácilmente pero después no se siguió adelante. Fue una pena porque perfectamente pudo tener mucho auge”.

Ricardo Aldridge fue un agradecido del deporte porque le dio grandes satisfacciones y algo impagable lo que lo llevó como una forma de agradecer a integrarse como dirigente de la Asociación Atlética de Magallanes por diez años, donde escaló varios puestos hasta llegar a ser presidente.