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Matrimonio de la tercera edad denuncia maltrato verbal al acudir a vacunatorio

Por La Prensa Austral Miércoles 24 de Febrero del 2021

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Fue muy desagradable lo vivido”, expresa el natalino jubilado Sergio Arce Ovis, 68 años, al recordar el mal momento que vivió junto a su esposa Gloria Durán Barahona, 67, en la mañana del pasado martes 16 de febrero en las afueras de la Escuela Bernardo O’Higgins donde funciona uno de los vacunatorios en Puerto Natales.

Relata que desde que se declaró la pandemia ellos han permanecido encerrados en su casa porque ambos tienen patologías, especialmente su señora que sufre de diabetes. Por ello salieron esa mañana con el objeto de acudir a vacunarse acorde al calendario.

“Al acercarnos al guardia, que controlaba el acceso al lugar, por cierto, una persona que no correspondía a Carabineros, PDI o a alguna rama de las Fuerzas Armadas, le presentamos nuestras cédulas de identidad y obtuvimos por respuesta que sólo podía ser vacunado yo, ya que a mi señora aún le faltaban dos meses para cumplir la edad correspondiente. Ante ello le pedí a esta persona que tuviera en consideración nuestra condición de adultos mayores y con enfermedades crónicas que no hacían aconsejable estar saliendo de nuestro hogar y correr el riesgo de contagio. La persona se rehusó y le devolvió la cédula de identidad a mi señora”, expresó.

Arce Ovis agrega que ante esta situación optó por no vacunarse y le pidió al guardia que le devolviera su cédula de identidad, porque prefería vacunarse cuando lo pueda hacer su esposa. “Me insistió que yo debía vacunarme. Le pedí que me entregara mi documento de identidad, pero hizo caso omiso. Ante ello, le quité mi cédula de identidad, indicándole que no era la forma de tratar a dos adultos mayores y que él no tenía autoridad legal alguna para retener mi cédula”.

Enfermera jefa del recinto de salud

Tras este incidente él pidió que acudiera al exterior la persona a cargo del vacunatorio para expresarle el reclamo pertinente. Incluso, recuerda que antes de ello había visto otros adultos mayores que ingresaron acompañados de personas que no estaban en ese rango etario y que al salir comentaban que igual habían sido vacunadas.

“Al guardia le hablé con buenas palabras. Se lo pedí varias veces mi carné y no quería entregarlo y se lo quité y pedí hablar con la encargada. Ahí se generó toda esta batahola. Apareció la enfermera y al describirle yo todo la situación me contestó de mala manera, muy fuerte y le dije que lástima, luego saqué mi teléfono y le saqué una foto, diciéndole yo voy a hablar con las personas que corresponde porque esto no puede ser. Ahí fue que me insultó y me dijo: usted no tiene derecho a sacar una foto. Debido a esto mi señora comenzó a tiritar, me decía ‘vámonos viejo’, al estar en la calle. Los soldados conscriptos estaban dentro del local, porque si hubiesen estado afuera creo que esto no habría sucedido porque creo que están para poner orden, no para que estén dentro del colegio”, expresó Sergio Arce Ovis, quien es descendiente de la familia pionera natalina Ovis-Taboada que llegó en 1897-98 a vivir a Ultima Esperanza.

Jefa provincial de

Salud llama a la PDI

Sergio Arce sostiene que debido a este incidente su esposa tuvo una descompensación y siente impotencia por el mal momento que vivió con su esposa. Incluso lamenta que hasta ahora nadie del Servicio de Salud lo haya llamado.

Incluso se acercó a dialogar con la jefa provincial de Salud, Paulina Barrientos, visitándola a las oficinas en la mañana del día miércoles 17 recién pasado. “Después de unos 10 minutos de esperarla salió a la calle. Eso fue vergonzoso y de tan baja educación. No encuentro calificativo para definir su proceder. No puede ser que un funcionario público que tiene por deber brindar servicio de la comunidad pueda llegar a atender a la gente en la calle, en una labor que es remunerada por el dinero de todos los chilenos. Aún así le expuse mi caso y mientras le relataba los hechos, ella ya había llamado a la PDI. Me extrañé al ver a los detectives cuando estacionaron y les pregunté, quieren hablar conmigo y los policías me dijeron que con los dos hablarían. Le dije a esa funcionaria que me daba pena que me atendiera así. Luego los policías me dijeron que debía ir al cuartel para tomarme declaraciones”.

Agradece a
Laguna Blanca

Sergio Arce agrega que “me sentí muy mal y culpable por haber hecho pasar esto a mi señora con quien llevo más de 50 años de vida juntos. Como está afectada y tiene más opciones de contagiarse que yo, me sentía mal. Busqué por todos lados la posibilidad de vacunarme. Fui al Cesfam y al Hospital de Natales, fui a Torres del Paine. El viernes desesperadamente partimos a Punta Arenas porque temía que mi señora se descompensara. Y ocurrió algo muy hermoso porque pasamos a otra comuna (Laguna Blanca) y nos vacunaron a ella y a mí sin ningún problema. No tengo palabras para descifrar la buena voluntad y nos atendieron muy bien. Fue algo maravilloso que nos pasó con la gente de allí”.

El vecino natalino no quiere que esto ocurra con otros adultos mayores de Natales, que no haya nuevos maltratos ni recriminaciones que supo volvieron a repetirse días después en perjuicio de la profesora Marta Mora, quien también había acudido para vacunarse.

Asegura firmemente que espera reunirse en fecha próxima con el secretario regional ministerial de Salud (s), Eduardo Castillo Vera y que los antecedentes ya los puso a disposición de la Gobernación Provincial de Ultima Esperanza.