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Abogado Alfredo Fonseca, candidato a la Convención Constitucional: “La personalización de la Fiscalía ha sido negativa porque ha hecho que muchos de sus funcionarios se transformen en una especie de rockstar”

Por La Prensa Austral Domingo 28 de Febrero del 2021

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– El abogado se plantea que muchos fiscales han olvidado el principio de
la objetividad y es partidario de crear un Consejo del Magisterio.

Elia Simeone R.

esimeone@laprensaaustral.cl

Con su pañuelo de seda al cuello -su característico “look”-, el abogado Alfredo Fonseca Mihovilovic enfrenta hoy el desafío de representar a Magallanes en el proceso constituyente. Tiene definiciones claras respecto de lo que la nueva Constitución debe consagrar: un Estado social democrático de derechos y plurinacional, un régimen semi presidencial y una estructura administrativa regionalizada.

Afirma que una de las reformas que se deben abordar es el de la justicia y  plantea la necesidad de crear un Consejo de la Magistratura porque, entre otras consideraciones, “no es bueno que el Poder Judicial se nombre a sí mismo, se autocree”.

Fonseca fue director ejecutivo de la Fiscalía Regional, cargo del que tuvo una abrupta salida luego de desencuentros con el Fiscal Regional, Eugenio Campos. Asegura que este episodio en nada condiciona su juicio crítico sobre el Ministerio Público, cuando apunta que “éste es un organismo que hay que mirarlo con lupa, porque por su autonomía tampoco puede convertirse en una institución supra Estado”.

Poniendo el dedo en la llaga, sostiene que la Fiscalía ha dejado de lado el principio de la objetividad, que “tanto ‘publicity’ no le ha hecho bien” y que, al igual que el Poder Judicial, debe haber un consejo aparte que se encargue de investigar la acción de los fiscales.

Para Fonseca, uno de los grandes temas pendientes de nuestra democracia es la creación del Ombudsman o Defensor del Pueblo.

“Somos uno de los pocos países que no lo tiene y es necesario porque pasaría a proteger los derechos de las personas ante atropellos de particulares y del Estado. Significaría un desafío cierto, pero permitiría, además, unir esfuerzos desperdigados, como el Sernac, Defensoría de la Niñez. Instituto Nacional de los Derechos Humanos”.

República de los
Independientes y
pololeo de la DC

Fonseca postula a constituyente como parte de la lista República de los Independientes de Magallanes, junto a Alejandra Soza Gálvez y Stjepan Vrsalovic Radovich, nómina que se gestó “de una forma bastante espontánea” ya que decidieron unir esfuerzos en la recolección de firmas pues cada uno se estaba presentando por separado. “Ibamos solos en forma aislada y reunir firmas es toda una proeza. Nos comunicamos y nos dimos cuenta de que, aunque no pensamos lo mismo en todo, representamos ‘sentires ciudadanos’… El resultado fue bastante satisfactorio y gratificante pues superamos en firmas a los registros de militantes de varios partidos políticos vigentes”, señaló.

El nombre “República de los Independientes de Magallanes” recoge “el sentimiento muy místico, poético respecto de ese sentimiento de abandono de la metrópolis que tenemos”, explica.

– ¿Fue efectivo que antes tuvo el pololeo de la DC?

– “Sí, efectivamente conspicuos militantes hablaron conmigo para ver la posibilidad que fuese como independiente en la lista de la Democracia Cristiana. Agradezco esa gentileza, pero hoy día no me siento en vocación de militar en ningún partido político. Fui en mi juventud democratacristiano -nunca he renegado de eso, por lo demás-, pero hace más de veinte años que no milito en un partido y la verdad es que hoy día aprecio mucho la libertad de pensamiento”.

– ¿No cree que es una cosa peregrina intentar ser constituyente con esta lista pequeña de independientes en un sistema que favorece a los partidos?

– “Creo que es una proeza. No sé si peregrina, aunque no tengo nada en contra de los peregrinos. Es difícil, pero tengo una convicción más que testimonial respecto de llegar a ocupar un escaño constitucional para hacer un aporte real junto con otras  personas. Creo que es válido y hay que recoger el sentimiento antipartidos políticos, que es muy grande en la comunidad, es descomunal. Ojo, que yo no estoy en contra de los partidos políticos, pues una democracia sana los requiere porque, cuando se corrompe o se desprestigia tanto a los partidos políticos, aparecen los populismo y las figuras de los caudillos”.

– ¿Qué significa que los integrantes de su lista digan que representan el ‘sentir ciudadano’?

– “No hay una sola definición de sentir ciudadano. Creo que significa, para mí, algo bastante abstracto. Significa recoger lo que yo denomino el alma de una comunidad o el alma de Chile, de tal forma que podamos juntar apreciaciones, visiones, perspectivas, sueños y, fundamentalmente, conformar un contrato social que nos represente a todos”.

Fonseca planteó que los países maduros se dan constituciones que son una suerte de pacto social que reúne voluntades diversas para enfocarse hacia un bien común, de tal forma que ningún grupo de interés pueda torcer la voluntad genuina de un pueblo.

“Bajo ese punto de vista, lo que busco en esta conformación de lista es representar el alma de Chile, sin ninguna pretensión, con toda humildad, por supuesto, y conformar un pacto de bien común, porque lo que le hace falta a este país es cohesión social”, explicó.

– ¿Era necesario abrir un proceso constituyente?

– “Esta ha sido una suerte de falta de la democracia chilena que se ha ido escondiendo, cada cierto tiempo, debajo de la alfombra. Esto afloró con mucha fuerza a principios de 1990, pero el valorar la democracia fue más fuerte y se realizó, por parte de los sectores políticos, una serie de concesiones… La gran reforma a la Constitución se hizo el año 2005, al democratizarse ciertos aspectos, pero quedó una tarea pendiente… Es un proceso que tiene que desarrollarse y creo, además, que es la única salida institucional que tiene Chile, porque aquí hay una rotura de la cohesión social”.

– ¿Qué hechos han llevado a que se desmiembre la cohesión social?

– “Varios. Fundamentalmente hay un sentimiento en la ciudadanía de que la política y la élite política ha sido incapaz de dar respuesta a una serie de problemáticas que están vigentes en Chile, como la distribución del ingreso. Después esta suerte de colusión entre la élite política y la élite económica que generó una situación de bienestar sólo para ellos y no para el resto de la población. Ellos querían gobernar siendo mirados como dioses más que como amigos de los ciudadanos y se olvidaron de esta conexión necesaria. Hay otro elemento: en Chile, esta especie de vaso comunicante entre la política y los sectores económicos generó hechos de corrupción. Se dice que Chile es uno de los cuatro países menos corrupto de Latinoamérica. Sí, puede ser si es que hacemos un ranking, pero también es el país en dónde menos se procesa a políticos y a miembros de los grupos económicos de Latinoamérica. Tú ves que en otros países de la región desfilan por los tribunales empresarios, Presidentes de la República. En Chile, eso no sucede”.

Para Fonseca, la gente tiene un sentimiento profundo de que siempre se la ha hecho tonta, que hubo una especie de concomitancia entre el sector político y el económico para burlarse de ellos a través de colusiones. “En Chile, la competencia es bastante feble y, más que una economía de libre mercado, hoy tenemos un oligopolio empresarial, en el cual han tenido una participación importante sectores políticos en forma transversal”.

Estado social
democrático
de derechos

– En este proceso, se ha planteado la dicotomía entre Estado subsidiario versus Estado solidario. ¿Cree que esta disyuntiva es efectiva? Se lo pregunto porque hay personas que niegan que la Constitución de 1980 establezca un Estado subsidiario.

– “Hoy hay Estado subsidiario, pero una subsidiariedad malentendida, entendía como lo hacía don Jaime Guzmán, que es un concepto muy exiguo de la subsidiariedad. Esta es un concepto amplio, que, incluso, arranca del humanismo cristiano. La subsidiariedad significa que no sólo el Estado debe preocuparse de los problemas que tienen que ver con el bien común en una sociedad, sino que también le entrega una fuerte misión a organizaciones intermedias –llámense agrupaciones, sindicatos, partidos políticos, etc.-. Pero, ¿cómo se entendió la subsidiariedad en Chile? De acuerdo a lo que dice el artículo 19, Nº21 de la Constitución, como un freno a la actividad de Estado, o sea, como un Estado ausente que sólo puede operar cuando los privados deciden no hacerlo o no pueden hacerlo. El tema es más profundo porque hoy día la subsidiariedad –que no es lo único que debe haber- goza de buena reputación en el mundo, por ejemplo, en las sociedades europeas. Pero, ¿qué se ha hecho ahí? Una armonización entre dos principios: el principio de la solidaridad y el de subsidiariedad”.

– ¿Un Estado solidario subsidiario es el que, a su juicio, debería consagrarse en la nueva Constitución?

– “¡Absolutamente! Me gustaría que se hablara de una solidaridad subsidiaria o una solidaridad con subsidiariedad”.

– ¿En qué cambiaría objetivamente la vida de los ciudadanos si se plasmara tal concepto en la nueva Constitución?

– “Primero, esto pasa por una definición mayor respecto de qué tipo de Estado queremos tener. Creo profundamente en un Estado social democrático de derechos y eso no es gratis. No Estado social a secas, porque un Estado si no es democrático tampoco sirve. El Estado social democrático de derechos surge como una respuesta al Estado liberal que, con todas sus dimensiones, fue generando grandes dimensiones de inequidad y pobreza en el desarrollo de la democracia liberal.

“Si tú haces una definición así significa que todo el aparataje del Estado: Poder Ejecutivo, Poder Legislativo va a tener la obligación que legislar para poder, paulatinamente, ir expandiendo los derechos sociales. Si no tienes esa obligación no existe ningún incentivo para expandir los derechos sociales”.

Estado plurinacional

– ¿La nueva Constitución debe definir al Estado chileno como plurinacional?

– “De todas maneras. Eso está latente y nos hemos hecho también los tontos durante mucho tiempo. Tenemos un Estado plurinacional. Si queremos hablar derechamente del reconocimiento de los pueblos indígenas, tenemos que reconocernos como un Estado plurinacional porque no estamos conformados por una sola nación. Más que de etnias originarias, me gusta el concepto de naciones originarias, pues estaban antes de que llegaran nuestros ancestros a este país. Tenemos muchos ejemplos en el mundo y tenemos que avanzar hacia un Estado plurinacional”.

– ¿Aportará en algo a este fin el que se hayan establecido cupos para los pueblos originarios?

– “Cuando tú tienes una democracia que durante mucho tiempo ha invisibilizado estos temas o los ha postergado para que sean otras generaciones las que los asuman, es necesario que se garanticen ciertos escaños. Lo mismo pasa, aunque son temas diferentes, con asegurar escaños para las mujeres. En una sociedad tan machista, si tú no partes con un sello que te dé el inicio al punto de partida para asegurar ciertos escaños reservados, jamás va a cambiar la mentalidad, porque esto es, en definitiva, un cambio de cultura y de cosmovisión”.