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Con casco vencieron el machismo y fueron distinguidas por la Cámara Chilena de la Construcción

Martes 9 de Marzo del 2021

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Si para la mujer las desigualdades con respecto a los hombres son muchas, en el ámbito laboral, en el terreno de la construcción esas brechas son mayores, especialmente a nivel cultural. Aunque poco a poco se va avanzando, no tanto como quisieran, de todas maneras ha habido progresos, labor en la cual las mujeres han sido fundamentales. Es lo que reconoció la Cámara Chilena de la Construcción, que ayer distinguió a cuatro mujeres en el espacio donde se levanta el jardín infantil “Costanera”, de la Junji.

Este reconocimiento estuvo encabezado por la seremi del Trabajo, Victoria Cortés y el presidente de la Cámara Chilena de la Construcción Punta Arenas, Carlos Braun, quienes apuntaron a que la participación de mujeres en la construcción apenas alcanza un 7% por lo que se impusieron el desafío de ir disminuyendo esta brecha.

En esta labor es muy importante el rol de la líder del grupo de trabajo de mujeres de la CChC, Pamela León, también presente en el acto. “Este grupo espera que más mujeres se integren, y todas aquellas que se estén incorporando, tengan un espacio, visibilidad y poder apoyarlas con capacitaciones, convenios, en distintos ámbitos. Hoy en día, la posición de la mujer en ámbitos donde tradicionalmente no estaba presente, como la construcción, la minería o la pesca, ha tenido un desarrollo, pero hace 10 años era poco probable. Hoy hay más visibilidad, pero falta generar espacios”, destacó León.

En esa línea, valoró el trabajo de las distinguidas, donde hay prevencionistas, encargadas de recursos humanos y “están ocupando espacios donde tradicionalmente había varones, esto es poder trabajar en las mismas condiciones, desarrollando actividades que pueden ir en beneficio de todos”, añadió Pamela León, que a pesar de los avances, estima que falta “mayor sensibilización; es un avance, un paso, pero hay que seguir trabajando en que la gente sepa que puede participar en estas actividades y que hay un espacio”.

La voz de las distinguidas

Jurliette Sanhueza Díaz tiene 32 años y es técnico en prevencionista de riesgos, titulada en Santo Tomás y está terminando Ingeniería en Prevención, en Iac. “Llevo ocho años trabajando en el ámbito de la construcción, en esta empresa llevo un año y te reconocen, te valoran como mujer. Trabajo en un ambiente donde hay puros hombres, pero no tengo nada que decir, me tratan como una integrante más de la construcción. Yo tengo que hacer cumplir los protocolos y las normas de seguridad de la empresa; estoy 100% en terreno y también trabajo de oficina”, destacó la ex alumna del Liceo Sara Braun.

En tanto, Loreto Uribe Alvarez tiene 29 años, estudió en Santo Tomás de La Serena y egresó del Liceo Politécnico. Se desempeña en el área de control de calidad y de oficina técnica, “supervisión, manejo de documentación, contratos, pagos, terreno, toma de pruebas; son varios puntos, oficina y terreno. Llevo tres años en la empresa y como es un rubro de hombres, por decirlo de alguna manera, cuesta al principio, pero he tenido la suerte de estar con gente muy respetuosa. Los maestros respetan a todas las mujeres, que somos muy poquitas en la empresa. Siempre toman en cuenta nuestra opinión”.

En la empresa es la encargada de compras y logística, por lo que se desempeña en el área administrativa. Paola Bórquez Vega tiene 39 años, es soltera y tiene tres hijos. Estudió la enseñanza media en Comodoro Rivadavia, Argentina  y en Magallanes, en Santo Tomás. “Este reconocimiento es una excelente noticia, es primer año de los seis que llevo en la empresa que nos reconocen de esta forma, aparte como somos tan poquitas, siempre pasamos desapercibidas, pero en sí hemos tratado que no nos olviden. Al principio costó bastante, pero hemos impuesto que nos escuchen y que nuestra opinión sea válida y valorada. Creo que lo que falta es que sea más valorado nuestro trabajo en las remuneraciones, por la misma función a veces le pagan más a un hombre que a una mujer, aunque ha avanzado, pero falta”.

Finalmente, Rommy Fuentealba Becerra tiene 45 años, es casada y tiene tres hijas. Es oriunda de Concepción, pero como lleva veinte años en la región, se siente una magallánica más. “Llevo siete años trabajando en construcción, llegué de casualidad, buscando trabajo y me fue gustando de a poco el tema del trato directo con la gente, el encargarme del personal, de sus inquietudes y obligaciones laborales y previsionales. Soy encargada de recursos humanos, por lo que tengo contacto directo con ellos. Es una actividad que trae muchas compensaciones, ya que permite tener contacto con la gente y a su vez, darles la tranquilidad de que están recibiendo lo justo, lo que fue pactado. Al principio fue difícil, porque pasaron varones por mi puesto y no estaban acostumbrados a tratar con una mujer, pero de a poco me fui ganando el respeto de ellos”.

Recuerda que cuando partió, solamente había dos mujeres y la empresa contaba con cien personas, “pero actualmente somos cuatro que ocupamos puestos estratégicos importantes de responsabilidad, lo que habla bien de nuestro trabajo y de nuestros jefes que confían en nosotros. Lo que falta es que en la parte operativa haya más mujeres, pero es complicado”, concluyó Rommy Fuentealba.