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Creación de Superliga deja a Europa en llamas

Por La Prensa Austral Martes 20 de Abril del 2021

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El revuelo por el anuncio de la creación de una Superliga Europea con participación de 12 de los clubes más grandes del “Viejo Continente” va en aumento, todo esto en medio de la aprobación de algunos, el rechazo de otros y las advertencias de represalias por parte de la Uefa hacia los fundadores del nuevo certamen.

Ciertamente, la naciente competencia representa una enorme amenaza para el sistema y en especial para la Champions League, toda vez que entre los creadores figuran instituciones de la talla de AC Milan, Juventus, Inter de Milán, Real Madrid, Barcelona, Atlético Madrid, Chelsea, Arsenal, Liverpool, Manchester United, Manchester City y Tottenham.

SANCIONES

El presidente de la Uefa, Aleksander Ceferin, aseguró ayer que el proyecto de la Superliga es fruto de “la avaricia, el egoísmo y el narcisismo de algunos” y que estudiarán la participación de los jugadores de los clubes implicados en la próxima Eurocopa.

“Estamos evaluando la situación con nuestro equipo jurídico. Todavía es pronto porque lo anunciaron anoche (domingo). Vamos a imponer todas las sanciones que podamos cuanto antes, sacarles de todas las competiciones y prohibir a los jugadores participar en nuestros torneos”, advirtió.

“La Superliga se venía tramando desde hace años, se iba cociendo con gente como Florentino Pérez y Agnelli. Podían haber hablado con nosotros, estábamos dispuestos a ayudar. Hace unos días recibieron una propuesta interesante y dijeron que no había nada que hablar. Esto tiene que ver con la avaricia, el egoísmo y el narcisismo de algunos”, añadió.

LOS MILLONES

Pero, ¿qué lleva a los “gigantes” de Europa a crear un torneo distinto y sólo de potencias?… Hay una poderosa razón detrás: los millones.

El polémico certamen repartiría cifras muy superiores a las que entrega actualmente la Champions League, el campeonato más grande del continente a nivel de clubes.

La Superliga tendrá un pozo de 3.500 millones de euros a dividir entre los 15 fundadores (12 oficiales y 3 por sumarse) y los 5 elencos que se sumen por clasificación, según explicaron en el anuncio.

La diferencia con los montos que entrega la Champions League sería abismal. Por ejemplo, hoy este torneo reparte casi 2.000 millones de la divisa europea.

Otro dato: el campeón de la presente Champions se llevará 120 millones de euros, en cambio el monarca de la Superliga embolsará 400.

Son tantas las diferencias entre un evento y otro que un equipo que sólo participe en la Superliga, sin importar la fase a la que llegue, ya tendría un botín garantizado de 300 millones de euros.

Además, el fondo de solidaridad de la nueva competición habla de 10.000 millones de euros, contra los 4.100 que en 2020 destinó la Uefa y que se reparten a través de las federaciones.

EN ALEMANIA

Hay potencias que dieron un “no” rotundo a la naciente Superliga. Por ejemplo, en Alemania golpearon la mesa y expresaron su rechazo con Bayern Munich y Borussia Dortmund liderando la clara postura.

“La DFL rechaza cualquier concepto de Superliga Europea. Los intereses económicos de unos pocos clubes punteros de Inglaterra, Italia y España no deben dar lugar a la supresión de las estructuras establecidas en todo el fútbol europeo”, argumentó Christian Seifert, representante de la Bundesliga.

El PSG de Francia también descartó unirse. Aunque públicamente todavía no se ha manifestado, desde el elenco parisino aseguran que prefieren mantenerse “fieles a la tradición de la Uefa”. Esa determinación se sustenta, además, en que el presidente del club francés Nasser Al-Khelaifi, posee un puesto en el Comité Ejecutivo de la Uefa.

Porto de Portugal fue otro de los clubes que rechazó la Superliga. “La Unión Europea no permite un circuito cerrado de competición, como la NBA en Estados Unidos. Además, dado que nuestra Federación forma parte de la Uefa y que ésta se opone, no podemos participar en algo que va contra los principios y las reglas de la Unión Europea”, manifestó su presidente, Jorge Nuno Pinto da Costa.

IMPACTO
EN ITALIA

Los coletazos van en aumento y las amenazas para los fundadores suman y suman. En Italia, por ejemplo, ya pidieron la expulsión de los clubes involucrados, Juventus, Inter y Milan.

Las repercusiones, incluso, pueden ser mayores: hay advertencias de sanciones durísimas y de concretarse habría consecuencias para Alexis Sánchez y Arturo Vidal.

Los nacionales pertenecen al Inter, uno de los 12 formadores de la bullada Superliga, y desde la Fifa y la Uefa ya avisaron que los jugadores podrían verse perjudicados si el certamen sale a flote.

“Los futbolistas que participen en la Superliga no podrán jugar en la Copa del Mundo y la Eurocopa. No se les permitirá jugar en sus selecciones… Es un proyecto vergonzoso y egoísta, que cuenta con el rechazo de toda la sociedad”, lanzó el presidente de la Uefa.

De materializarse el nuevo torneo, la única vía para que Alexis y Vidal jueguen por la “Roja” sería que dejen el Inter y fichen por un club que no forme parte del polémico campeonato.

GOBIERNO
ESPAÑOL

El gobierno español tampoco apoya la Superliga, pues entiende que fue pensada sin contar con las organizaciones representativas de este deporte, tanto nacionales como internacionales. “El espíritu deportivo debe quedar patente a través de la búsqueda de un acuerdo amplio”, enfatizó el ministro de Cultura y Deporte, José Manuel Rodríguez Uribes, quien ha dialogado con las partes buscando “que fructifique un acuerdo beneficioso para todos”.

A su turno, el Primer Ministro británico, Boris Johnson, se comprometió ayer a “hacer todo lo que pueda” para evitar que el proyecto de la Superliga Europea “no salga adelante como está planeado”.

Mientras tanto, la Fifa y su presidente Gianni Infantino no se han pronunciado a fondo respecto al tema. Sólo se emitió un comunicado en el que el organismo expresa su “desaprobación a una liga separatista europea cerrada, fuera de las estructuras futbolísticas internacionales y sin respetar los principios básicos de solidaridad, inclusión, integridad y redistribución financiera equitativa”.