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Cóndor rehabilitada en centro de Leñadura ha tenido positiva adaptación en Talagante

Por La Prensa Austral Miércoles 21 de Abril del 2021

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En julio del año pasado, en plena pandemia, La Prensa Austral contó la historia de la cóndor que se encontraba recuperándose en el Centro de Rehabilitación de Aves de Leñadura, donde llegó en el verano de 2020, tras ser hallada por carabineros del Retén Cerro Guido. La conducta pasiva del ave dio cuenta de su delicada situación. De hecho, en el mismo centro reconocieron, que pese a su satisfactoria evolución, la lesión crónica que presentaba en la articulación húmero-radial del ala derecha, hacía imposible que volviera a surcar los cielos.

Sin embargo, tras más de un año de trabajo fue trasladada en un vuelo comercial hasta Santiago, y desde ahí a la localidad de Talagante, con el fin de sumarse al Programa de Conservación del Cóndor Andino que se lleva a cabo en el Centro de Rehabilitación de Aves Rapaces, de la Unión de Ornitólogos de Chile, instancia que tiene por objeto estudiar y conservar ejemplares de esta especie que no pueden ser liberados o reinsertados en su medio natural debido a las graves secuelas de sus lesiones.

Todo este tiempo en el centro de Leñadura permitió que la majestuosa ave pudiera recobrar su condición general, aumentando el bajo peso inicial de 6 kilos que presentaba al momento de ser encontrada, a casi 11 kilogramos de peso tras un año de recuperación.

La encargada regional (s) de recursos naturales renovables de Sag Magallanes, Ana Luisa Tapia Toro, destacó que “debido a que la lesión crónica del ala hizo imposible su liberación y reinserción en el medio natural, iniciamos la búsqueda de un nuevo destino para el ave, destacando el programa que se lleva a cabo en el centro de rehabilitación de aves rapaces de Talagante, donde una de las líneas de acción considera la cría y liberación de ejemplares nacidos en cautiverio. Los reproductores de este programa son los cóndores dañados o decomisados por el Servicio Agrícola y Ganadero que llegan al centro de aves rapaces o al zoológico nacional, y que no pueden ser liberados por las secuelas de sus lesiones”, señaló Tapia.

En este sentido, Eduardo Pavez Gálvez, director del Proyecto Manku, iniciativa a cargo de la conservación de cóndores en Talagante, subrayó que “la calidad de vida de un cóndor en cautiverio depende, en gran medida, de la posibilidad que tenga de tener interacción social con otros cóndores. Desde ese punto de vista, en el centro de rehabilitación, está en contacto con muchos otros cóndores de forma directa, en su mismo recinto. Tiene mucho espacio, tiene buena alimentación, tiene una piscina donde se puede bañar, y no manifiesta dolor, lo que es un tema bien relevante ya que puede afectar su calidad de vida”.

A su vez, el director regional de Sag, Gerardo Otzen Martinic, indicó que “concretar el traslado significó un despliegue material, administrativo y logístico no menor, sin embargo, dicha anécdota resulta intrascendente frente al sentido que tiene conservar uno de nuestros símbolos heráldicos”.

Añadió que los cóndores, junto a otras aves carroñeras, cumplen una función muy importante en los ecosistemas, tanto en la dimensión ecológica como sanitaria, al consumir animales muertos y aportar al ciclo de materia y energía en la naturaleza.

Finalmente, Sag Magallanes destacó el trabajo integrado que incluyó a Carabineros, la médica veterinaria Olivia Blanc y el Centro de Rehabilitación de Aves Leñadura, que colaboraron con la alimentación del cóndor durante su recuperación.