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Desde marzo 1.348 estudiantes asistían a clases presenciales en la región

Escolares: entre tristes y resignados por regresar al encierro y las clases virtuales

Por La Prensa Austral Miércoles 5 de Mayo del 2021

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La medida es irrevocable y no queda más que acatar. Los estudiantes ya de a poco se iban incorporando a las clases presenciales desde marzo y parecía que el encierro por la pandemia iba a quedar como un mal recuerdo. En el Mineduc estaban felices, después de insistir durante meses de la necesidad de que los estudiantes tuvieran clases presenciales, aunque otras voces, como del Colegio de Profesores llamaban a la prudencia. De esta forma, los establecimientos que iniciaron el proceso, determinaron qué cursos iban a asistir a las aulas, con la idea de ir sumando estudiantes a medida que transcurriera el semestre.

Las primeras alarmas comenzaron con contagios en un par de establecimientos, que obligaron a activar los protocolos. Y aunque no fueron episodios significativos, sí añadieron preocupación. Punta Arenas, Natales y Porvenir pasaron, desde marzo, de Fase 3 a la 1, y así, la cuarentena total volverá mañana, con la consiguiente suspensión de las clases presenciales y el regreso a la virtualidad.

Hasta la fecha, según datos de la Seremi de Educación, en toda la región 80 establecimientos se encontraban abiertos, de los cuales 22 son de enseñanza básica y/o media (11 municipales, seis particulares subvencionados y cinco particulares pagados). 50 establecimientos corresponden a educación parvularia: 21 de Junji, 9 de Integra, 5 VTF (Vía Transferencia de Fondos) Municipal, y 15 particulares. Finalmente, los ocho establecimientos restantes son escuelas especiales subvencionadas.

De esta forma, presentes desde marzo, de acuerdo a lo informado por la Secreduc, se encontraban 1.348 estudiantes en enseñanza básica y media, 640 en la educación parvularia y 318 en escuelas especiales, lo que da un total de 2.306.

El lamento de
los escolares

Como ya está dicho, para los escolares, de todas las edades, las clases exclusivamente online no les hace ni una gracia. Menos cuando ya estaban felices de poder estar con sus compañeros, aunque sea en un formato distinto. En el Liceo María Auxiliadora, por ejemplo, tienen un sistema de turnos, para que el aforo en cada sala sea limitado y así, mientras un grupo estaba en su sala, el otro seguía las clases desde sus hogares, pero concientes que no iba a ser una constante… hasta ahora.

Mariana Lagos va en tercero básico B y comentó que volver a cuarentena “es muy fome, porque me gusta hablar con mis amigas y así aprendo más, porque en las clases virtuales a veces se corta la conexión. Estuvimos dos semanas en clases presenciales. El año pasado no me costó tanto, pero siempre es mejor estar con las compañeras”. En tanto, Isabella Soto, del segundo básico B también dijo que “no me gusta, porque igual quiero ver a mis tías, profesoras y amigas; me gusta venir al colegio. Las clases virtuales son un poco aburridas, porque igual quiero estar en el colegio, y jugar con mis amigas, aunque el año pasado no me afectó tanto el encierro”.

A medida que van creciendo, los estudiantes van teniendo otras repercusiones, especialmente emocionales. Javiera Sepúlveda va en sexto B, e igualmente cree que “será aburrido, porque no podremos salir ni venir al colegio, tendremos que volver online. Igual afecta anímicamente, porque hay algunas niñas se llevan mejor presencial y capaz que online no entienden mucho. A mí, por ejemplo, me cuesta la clase online, porque no me concentro bien. El encierro igual afectó, en el estado de ánimo, a veces me peleaba mucho por cosas simples”, reconoció.

Almendra Sánchez va en cuarto medio y estaba esperanzada en que este año iba a poder vivir sus últimas experiencias escolares en su liceo, por lo que espera ahora que la cuarentena no sea muy extensa. “Estoy un poco triste, porque aunque sé que es necesario, es triste, porque aquí están las chicas, tus amigas y el sistema entre profesor y alumno es diferente. Por ejemplo, en las clases virtuales se está ante una pantalla y muy lejos, y a una le da más vergüenza prender el micrófono y preguntar, en cambio ahora una puede levantar la mano, es más dinámico e interactivo”. Además, en su caso, al ser hija única, el año pasado tuvo pocas instancias para socializar con sus amigas: “Pega más fuerte, por eso la cuarentena fue muy difícil, porque tenía el colegio, aparte estoy en Pastoral y otras actividades, entonces quedarme con nada y clases una vez al día, una hora, fue muy difícil. Ahora fue diferente y se siente”, finalizó.

Finalmente, rumbo al paradero junto a sus compañeros, después de salir de clases, el estudiante de cuarto medio del Colegio Miguel de Cervantes, Andrés Verazay lamentó el retroceso de fase, pues “estábamos tomando el ritmo de clases presenciales, agarrando el hilo, y de repente, que nos pasen a Fase 1 afecta caleta. El año pasado afectó mucho igual y para nosotros más todavía, porque es el último año en que uno disfruta de su época escolar. Tampoco nos podemos reunir”.