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EDITORIAL

Cambio del orden de apellidos

Por La Prensa Austral Martes 11 de Mayo del 2021

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Este domingo, en el marco de la celebración comercial del Día de la Madre, el Presidente Sebastián Piñera promulgó la ley que faculta a cambiar el orden de sus apellidos.

La norma quiere hacerse cargo de una demanda sentida por una parte de la población que, por distintas circunstancias y conductas paternas, no desea seguir llevando el primer apellido del padre, al considerar que ello es un  privilegio inmerecido por parte del progenitor masculino.

La elección del orden de apellidos no es una figura inédita. De hecho, países como España y Francia aplicaron modificaciones en tal sentido, el primer país en 1999 y el segundo, en 2002. Ambos casos sirvieron de base para el proyecto chileno.

La reforma promulgada por el Ejecutivo establece que al determinarse la filiación tanto materna como paterna, ya sea matrimonial o no, los padres pueden elegir de común acuerdo qué apellido irá primero al momento de inscribir a sus hijos en el Registro Civil. Esta transmisión de apellidos se hará al nacer el hijo común y valdrá para todos los que nazcan con posterioridad de esta pareja, pues con ello se busca resguardar la identidad familiar entre los hermanos.

Existe un segundo acápite que estipula que, en caso de no llegar a un acuerdo, se presume que la voluntad de los padres es que prime el apellido paterno. Sin embargo, la entendida supletoriedad resulta, a juicio de algunos expertos, cuestionable, ya que no hace más que mantener el privilegio que tienen los hombres y resulta así un incentivo para seguir con la inercia de costumbres machistas.

Cuando la filiación sólo se determine respecto de la madre o el padre, la inscripción del hijo tendrá como primer apellido el del progenitor establecido.

Entre otras consideraciones, lo interesante de la reforma es que también contempla que, cuando la persona sea mayor de edad, puede concurrir al Registro Civil a pedir el cambio de orden de apellidos.

Esta ley, si bien puede merecer algunos reparos como los indicados, es bien recibida, en general, porque tiene como base la exigencia de mayor igualdad entre hombres y mujeres y permite ir eliminando reglas sociales de claro corte sexista y, por ende, arbitrarias e injustificadas.