Necrológicas

Murió uno de los fabricantes del “Mantecol”

Por Marino Muñoz Aguero Domingo 16 de Mayo del 2021

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Llegaba casi de contrabando, todos esperábamos con ansias al infaltable pariente argentino que viniera con una barra de “Mantecol”. En esas ocasiones a los niños se nos aplicaba restricción a los desplazamientos y la golosina era administrada por los adultos que se encargaban de cortarla ceremoniosamente con cuchillo o espátula y repartirla como postre.

De aquellos tiempos -década de 1960- recordamos esos bloques de 500 grs. que parecían lingotes y venían forrados en papel de aluminio, a su vez recubierto por celofán impreso con el logotipo tradicional y la leyenda “Gran postre Mantecol” (Industria Argentina). También lo hubo en presentaciones más pequeñas o más grandes, otras en potes y alguna vez vimos unos baldes de más de 3 kilos. A Punta Arenas no llegaba por los canales de comercialización “tradicionales” (menos al “norte” del país, allá ni siquiera se conocía) por lo tanto, era un lujo. Siempre sospechamos que era de maní, pero no tiene exactamente el sabor a esa legumbre (el maní es una legumbre) y su textura cremosa y a la vez arenosa era una fiesta para el paladar. Al parecer, el “blanqueo” de su comercialización se produjo con la irrupción de la Zona Franca en Punta Arenas a fines de la década de 1970, a partir de esa fecha se habría masificado su consumo.

El pasado 5 de mayo falleció Odiseas Georgalos, uno de los fabricantes del “Mantecol”. De raíces griegas y nacido 1930, hijo de Juan y hermano de Simoleón, Sófocles, Constantino y Miguel. En 1921 Miguel fue expulsado de Estambul por los turcos y se radicó en Polonia donde tenía familiares que fabricaban el Halvá, un postre de pasta de sésamo muy popular en la gastronomía de Oriente Medio. De ellos aprendió la receta y en 1939, en Buenos Aires, Argentina, abrió su fábrica “La Greco Argentina”, que luego de recibir la inmigración de sus hermanos (entre ellos Odysseas) y primos cambió su nombre a “Georgalos Hermanos” (en algún momento la tercera empresa de golosinas del vecino país). Su producto más exitoso fue el “Mantecol” que empezó a fabricarse en 1940 y debe su nombre a algunos comentarios de la clientela (“parece manteca”). Miguel Georgalos se inspiró en el Halvá, pero a diferencia de éste, la base del “Mantecol” es la pasta de maní. El postre llegó a ser un emblema nacional, cuyo éxito se basó además en la campaña publicitaria con los dibujos del historietista español, nacionalizado argentino, Manuel García Ferré. El producto se ha fabricado en algunas variedades como el “marmolado”, con almendras o el bañado en chocolate blanco o negro. Aprovechamos de aclarar el mito que el “Mantecol” habría nacido en la provincia argentina de Córdoba, mito que radica en que la empresa levantó allí una de sus plantas.

A raíz de la crisis económica de 2001, Georgalos vendió la marca “Mantecol” al grupo británico Cadbury, con la cláusula que los argentinos no podían fabricar sino, hasta después de ocho años un producto similar, ni usar de por vida la marca. En 2010 Cadbury es adquirida por la Multinacional estadounidense Mondeléz (sucesora de Kraft) empresa que continuó y continúa hasta la fecha comercializando el “Mantecol Clásico”. Por su parte, Georgalos en 2009 lanzó el “Nucrem”, de características similares y apuntando a que es el heredero de la fórmula original.

Junto a Mondeléz y Goergalos hay otras firmas que fabrican una golosina similar y en internet se puede encontrar recetas para hacer “Mantecol casero”, como el que venden en esos puestos rodantes que se ubican al lado del “surtidor” YPF en el paraje Esperanza, camino a Calafate, ahí hemos visto unos bloques descomunales de este preparado, al lado de quesos, conejos escabechados y salamines artesanales.    

La muerte de Odysseas Georgalos nos trasladó a lo más genuino de nuestro derrotero, a la infancia y a la adolescencia; porque más de una vez fuimos a visitar a la chica de nuestros sueños (o desvelos) con un “Mantecol” de regalo, siendo recibidos en calidad de héroes. Era una de las razones, por la que además estábamos dispuestos a llegar empolvados como un berlín a Río Gallegos, luego de aproximadamente seis horas arriba del Expreso Ghisoni-El Pingüino, cuando aún no pavimentaban “la ruta”. No más arribar, y partíamos a “La Anónima” el tradicional almacén de ramos generales (actual supermercado) para procurarnos los respectivos Mantecoles y disfrutarlos “en origen” caminado por la Avenida Roca (actual Néstor Kirchner) como si anduviéramos por Les Champs-Élysées de París.

El “Mantecol” forma parte de esas tradiciones típicamente argentinas; es como el Renault “Torino”, la bondiola, el dulce de leche, la Avenida Nueve de Julio, las facturas, Perón, Evita, Maradona, Sandro o Susana Giménez; una tradición que hemos hecho propia en nuestra Patagonia sin fronteras.

En esta página, en la cual habitualmente reseñamos libros o escribimos una que otra crónica histórica, hoy nos ocupamos del “Mantecol”; pues, al fin y al cabo, como hemos escuchado por ahí: se puede pasar por la vida sin leer un libro determinado, pero no se puede pasar por la vida sin haber probado el “Mantecol” (o el “Nucrem”).

Fuentes de consulta:

https://www.cronista.com/apertura-negocio/empresas/fallecio-odysseas-georgalos-como-creo-el-imperio-dulce-dueno-de-mantecol/

https://www.infobae.com/economia/2021/05/07/fallecio-a-los-91-anos-uno-de-los-creadores-del-mantecol/