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Pescadores alistan sus embarcaciones y trampas para nueva temporada de centolla

Lunes 21 de Junio del 2021

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Los pescadores y propietarios de las embarcaciones que se destinarán a los cinco meses de faenas extractivas de la centolla, el preciado crustáceo de exportación de la Región de Magallanes, alistan las trampas centolleras y últimos detalles de las lanchas para zarpar a fin de mes y estar desde el primer día de julio tirando las trampas para buscar el recurso de caparazón rojo.

En la caleta de pescadores de Barranco Amarillo como en algunos varaderos particulares, es posible apreciar las últimas faenas de mantenimiento de las embarcaciones que se destinan a la extracción como de las otras que se dedican a acarrear o trasladar el recurso desde las otras embarcaciones en zonas extractivas y llevarlo hasta los muelles para su posterior procesamiento en las plantas industriales.

Si el año pasado las capturas bordearon las 3.000 toneladas contra las 3.800 toneladas de la temporada 2019, para esta temporada los pescadores creen que las condiciones de mercado serán mejores y los precios debieran nuevamente repuntar a los niveles deseados y no tan negativo como el año pasado marcado por la pandemia. Ello también restó a que no todos los armadores y pescadores trabajaran en 2020.

Se estima que son cerca de 400 embarcaciones de pesca artesanal que salen a la extracción de la centolla. El 80% de los desembarques se realizan en Porvenir donde hay seis plantas industriales que se dedican al procesamiento del producto.

La pesquería de la centolla (Lithodes antarcticus Jacquinot) también se realiza en Canadá, Estados Unidos y Rusia, pero históricamente constituye en uno de los productos de exportación pesquera en Magallanes, aunque la distribución poblacional del crustáceo abarca desde la Región de Los Lagos hasta el extremo sur austral.

Antiguamente su captura era libre en toda época del año, pero cambió a mediados de los 80 cuando el producto comenzó a ser exportado masivamente por la apertura de nuevos mercados y un alza de los precios de venta, con la consiguiente retribución económica.

Su sobreexplotación llevó a tomar resguardos y se aplicó una veda que prohíbe su extracción entre los meses de diciembre y junio de cada año para proteger la reproducción.

En la caleta pesquera de Barranco Amarillo, el patrón de la lancha “Glamar 1”, José Argel, con 19 años de trabajo en la pesca en Magallanes tras haber llegado procedente de Puerto Montt, señaló que están alistándose para salir en los próximos días a dejar unas 200 trampas centolleras en las inmediaciones de los sectores de Bahía Inútil e isla Dawson que son sectores donde estiman trabajar en la búsqueda de la centolla. “Este año llevaremos unas 1.500 trampas, pero por la capacidad de la embarcación haremos varios viajes para llevar todas las trampas. Tenemos que aprovechar en los próximos días hacer ese movimiento porque sabemos que vendrán días de mal tiempo”, agregó.

Argel zarpará a las faenas con otros tres tripulantes y admitió que si todo anda bien debieran ir a Porvenir cerca del 10 de julio a dejar el primer desembarque de 500 a 800 kilos de centolla. “Ya llevamos tres años trabajando con las trampas a 250 ó 270 metros de profundidad, porque además donde trabajamos la zona es variable y el crustáceo también se ha ido más debajo de los 150 metros donde antes tirábamos las trampas”.

Durante los cinco meses permanecen en las faenas embarcaciones de no más de 12 metros de eslora, ocupadas por tres a cinco pescadores. Cada semana pasan las llamadas lanchas “acarreadoras” que recogen las centollas extraídas y aprovechan de abastecer de víveres y combustible a los pescadores que saben que regresarán a la ciudad hasta diciembre.