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“A la una, a las dos y a las tres… adjudicado”, ha dicho por 48 años el martillero Fernando Faraldo

Por La Prensa Austral Domingo 11 de Julio del 2021

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– “Antes había subastas importantes, sobre todo de muebles y antigüedades. Pero con el tiempo la gente empezó a perder la costumbre de ir a estos eventos públicos”.    

– “Mucha gente ni siquiera sabe lo que eran los remates de antaño, donde salían menajes de casas completos y mercadería de locales comerciales”.

Desde el año 1973 es martillero público de Punta Arenas, un oficio que heredó de su padre Héctor Faraldo Bascuñán y que hoy, a sus 72 años de edad, lo sigue ejerciendo.

Han transcurrido más de cuatro décadas y Fernando Faraldo Flores (Registro Nº 88 en el Ministerio de Economía) ha podido vivir de esto, aun lidiando con tiempos muy malos.

“Mi padre era martillero, pero en esos tiempos no había muchos remates, ni particulares ni judiciales”, recordó a El Magallanes.

“Llegué en reemplazo de él, mientras designaban otro martillero. Lo que yo no sabía era que ingresaba a la terna por el hecho de ser suplente y al final terminaron designándome a mí, y acá estamos por más de 40 años”.

Cuando partió en esto era funcionario de la Dirección de Vialidad y siguió en el cargo porque en esos años no había mucho movimiento. El título de martillero era más que nada por tenerlo, ya que las subastas eran tremendamente distantes una de otra.

Todo cambió

Pero con el paso del tiempo las cosas fueron cambiando. Años después la situación sufrió un vuelco. Llegaron muchos remates, uno tras otro, sobre todo los de carácter judicial. “Esto me obligó a tener que retirarme de Vialidad porque una cosa no era compatible con la otra y a partir de ahí toda mi vida me he dedicado a esto”

Al igual como dice una de las frases de la canción de Julio Numhauser, “Cambia todo cambia”, con los años el interés por los remates cambió.

Faraldo recuerda que antes había subastas  importantes, sobre todo de muebles y antigüedades. Pero con el tiempo la gente empezó a perder la costumbre de ir a estos eventos públicos. “Mucha gente ni siquiera sabe lo que eran los remates de antaño, donde salían menajes de casas completos y mercadería de locales comerciales”.

Esto lo atribuye a que obviamente los tiempos han cambiado y la gente es mucho más desconfiada. “Hoy no puedes hacer un remate en una casa como era antaño, donde llegabas a marcar con números todo el mobiliario, uno por uno, y luego hacías el remate al interior con toda la confianza del mundo”.

“Ahora, si lo haces, no sabes lo que va a pasar o si se pierden la mitad de las cosas, y quién responde. La modernidad hizo que se vaya perdiendo la cultura de los remates”.

Remates vigentes

Los judiciales son los únicos remates vigentes. “Por orden del tribunal uno tiene que recibir vehículos, menajes o artículos de locales comerciales por quiebra”.

Sobre si llega gente a los remates, o hay interés de la gente por recuperar sus bienes particulares, dijo que público siempre hay. Lo que no se da mucho es lo segundo.

“Antiguamente el propietario trataba de recuperar sus cosas. Ahora, especialmente en los vehículos, es como que la gente le rematan el auto y no le da mayor importancia. De seguro se compra otro y no le interesa mucho recuperarlo”.

Cuando funcionó con su casa de remates en calle José Nogueira, recuerda que había bastante menaje de casas, “y las señoras iban a ver la forma de recuperar sus muebles, ya sea porque formaban parte de una tradición o porque venían de algún familiar. Ahora ese tipo de remate judicial ya prácticamente no prospera. A lo que sumó el tema de la pandemia, donde quedamos todos restringidos”.

Aunque Faraldo cree que cuando las cosas se normalicen las subastas podrían volver con mayor fuerza, sobre todo por el tema de las quiebras. “Hay muchos locales que han cerrado y una cantidad enorme que no ha podido pagar porque no tienen la plata. Ojalá que no sea así, pero creo que se va a venir algo fuerte”.

Esta labor nunca ha sido ingrata para él, porque desde lo que hace siempre ha tenido la oportunidad de ayudar a mucha gente. Sobre todo, otorgando las facilidades para que pudieran recuperar sus cosas, hablando y haciendo el trámite con la contraparte. “En Santiago o en otras partes eso no pasa, sobre todo con lo que es el menaje”.

Actualmente, además de Faraldo, ejercen como martilleros Pablo Jagniaux Santucci y Myriam Ortiz Taibo

Ellos figuran en el Registro de Economía, son regulados por el Ministerio de Economía y tienen que participar en concursos y estar regularizando la documentación todos los años.