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Semiserio de la política regional: Los grandes ausentes de la entronización de Flies y las primarias bajo la sombra del árbol de Boric

Por Elia Simeone Domingo 18 de Julio del 2021

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Partimos mal. Habíamos sorteado todos los obstáculos, como las reiteradas postergaciones de las elecciones y una legislación deliberadamente inconclusa.

Etiam, habíamos remontado una pelea de poca monta como fue el capricho de no querer entregar el sillón gubernamental en la Plaza de Armas.

Abrazados al discurso de la descentralización y la autonomía regional y vestidos sólo de esperanza, llegamos al 14 de julio. ¡Oh, qué significativa fecha! Como los revolucionarios parisinos que protagonizaron la toma de la Bastilla de 1789, pensábamos que con la asunción del gobernador regional poníamos fin al antiguo régimen de intendentes reyezuelos y derrotábamos simbólicamente al poder central, que nos había asfixiado desde los pretéritos tiempos de la colonia.

Todo tenía un sentido épico. Por primera vez uno de los nuestros asumía como máxima autoridad regional, siendo investido por poder del pueblo.

Pero partimos mal. Mientras nos emperifollábamos para asistir a la ceremonia en el Teatro Municipal, la fuerza de la prueba laceró toda esperanza: el primer acto de autonomía del gobernador regional -la intención de demandar al Estado chileno- fue anunciado como primicia a un diario… ¡¡¡¡nacional!!!

¿Qué pasó, Flies?

A lo Jacqueline Kennedy

Con la espalda aún sangrando por la herida que provocó la daga que el gobernador clavó a la prensa magallánica, acudimos al Teatro Municipal, lugar propicio para recriminarnos nuestra incultura, pues si hubiéramos leído más a William Shakespeare habríamos sabido que “la expectativa es la raíz de toda la angustia”.

Sintiéndonos más engañados que Jacqueline Kennedy, vestimos nuestras mejores pilchas y enfilamos a encarar a nuestro propio John F.

En uno de los balcones del teatro y mientras presenciábamos la entronización de Flies como presidente del Consejo Regional, resistíamos la defraudación asidos sólo a lo dicho por el prominente abolicionista de la esclavitud, el clérigo estadounidense Henry Ward Beecher: “El mejor éxito de uno viene después de sus mayores desilusiones”.

Los grandes ausentes

Desde la privilegiada vista del palco, apreciamos el panorama regido por un estricto protocolo y las insoslayables medidas sanitarias. Chequeamos a los grandes presentes, pero también se nos revelaron los grandes ausentes.

Antes que todo, cabe decir que nuestro corazón, constreñido por la alta traición, pudo recuperar su ritmo cuando vimos sentada en la primera fila a la delegada presidencial. Era lo que correspondía tanto por su alto cargo como por la necesaria convivencia. (Lo que no sabe el lector es que, el viernes anterior en un mentidero de la ciudad, una fuente nos había asegurado que JR no sería invitada a la ceremonia por el Consejo Regional, porque algunos de sus miembros consideraban que se había mal portado con ellos y con Flies. Al parecer, el informante estaba mal dateado o era, lisa y llanamente, un malintencionado que nos quería hacer pisar el palito).

Ya lo dijo Shakira: “¡No se puede vivir con tanto veneno!”.

¡No, no se puede con tanta intriga! Todo esto nos hace recordar los mejores días de la República romana e, incluso, de dicho Imperio. Sólo hay que ver cómo terminó el pobre de Julio César cuando fue víctima de los conjurados. Su asesinato ocurrió en los denominados Idus de Marzo, correspondientes, en el calendario romano, a los días 15 de marzo, mayo, julio y octubre. ¡Oh, casualidad! Nosotros tuvimos a nuestro propio Bruto sólo un día antes, el 14 de julio.

Como perspicaces observadores, desde el balcón advertimos la ausencia de los representantes de las Fuerzas Armadas. La explicación puede estar en alguno o todos estos hechos: invitaciones de último minuto, reuniones en Santiago de algunos exponentes del alto mando y la rigidez protocolar que no admitió a subrogantes. La cuarta opción es impensable, pues hablaría mal de quienes son citados en la tercera estrofa del himno nacional.

El que sí estuvo en primera fila fue el senador Carlos Bianchi, pues, como buen regionalista, no podía estar ausente del magno evento. Al otro extremo, la diputada Udi Sandra Amar e, inmediatamente detrás de ella, su par Karim Bianchi.

¿Y la senadora DC Carolina Goic? Parece que lo que nos había afirmado el domingo pasado, eso de “en la política, la discusión no es personal”, fue sólo palabras de buena crianza. Bueno, mal que mal la mujer también se siente víctima de alta traición de parte de sus otrora amigos y camaradas. Mejor no damos nombres. Todos saben quién es quién en esta hora amarga como sorbo de mares.

¿Y el diputado presidenciable Gabriel Boric? ¿No ha dicho que Chile comienza por Magallanes?

“Faltó el himno de la DC”

Mientras llegaban al palco los ecos del joven lírico que entonaba: “¡Oh, sublime región de pioneros…!”, nos cuestionamos cuánto del discurso a favor de las regiones y la descentralización es sólo eso, un mero discurso que se esgrime porque suena bonito, pero vacío porque todo se resuelve en Santiago, desde las cuarentenas y los aforos sanitarios hasta los presupuestos y las decisiones gubernamentales relevantes. ¡Qué decir de las elecciones, donde Magallanes pesa menos que una palomita de maíz! En la capital, están los que realmente cuentan y cortan el queque, como diría Kusanovic. Por eso, todos siguen articulando, moviéndose e, incluso, viviendo en la capital.

Aunque se llevó menciones expresas del gobernador regional, el senador Bianchi parecía inquieto. Mientras Flies nombraba a cada uno de sus estrechos colaboradores, abría más y más sus ojitos. Terminado el acto y con su particular humor, representó a la primera autoridad regional: “El himno nacional, bien; el himno de la región, también; sólo te faltó el himno de la DC”.

Toto, sentido

Entre los consejeros regionales asistentes al histórico evento, se encontraba Antonio Ríspoli Giner, quien anda sentido porque no se le dio justa mención en un recuento periodístico sobre los presidentes del Core. En efecto, él ocupó la testera por unos tres meses mientras fallaban los intentos para elegir, entre ellos, a quien sería el presidente de dicho órgano colegiado en 2018. La tensión era grande porque había dos DC disputándose el cargo: Miguel Sierpe y Nicolás Gálvez, apoyado este último por la derecha. El reglamento dispuso que el cargo lo ocupara Ríspoli en forma interina, al ser el consejero más antiguo. Mal que mal el hombre es un destacado basquetbolista senior.

También hay que decirlo. Nos alegró ver al consejero regional Juan Vukusich, tan vapuleado por estos días.

Y, entre todos los asistentes, destacaba un hombre con bufanda roja. Algunos pensaron que Manuel Rodríguez había heredado la chalina del fallecido Francisco Alarcón, pero no era así. El sociólogo y cientista político también se ha caracterizado por usar un cubrecuello rouge, como su corazoncito.

Comunidad cubana y la junta bajo el árbol de Boric

Flies está entronizado y su gobierno en marcha.

A otra cosa, mariposa.

Hoy los ojos de todo el país y la región, en particular, están puestos en las primarias convencionales.

Ambiente de campaña, poco. Sólo unas solitarias palomas de Desbordes nos recordaban este especial momento y un Boric subiéndose a un árbol de Avenida Colón henchía nuestro corazón cuando seguíamos la franja televisiva.

Podríamos decir que, al menos, en nuestra zona el morbo no está puesto en la primaria de la derecha, sino en la elección del pacto Apruebo Dignidad, donde, junto con el PC Daniel Jadue, corre el magallánico frenteamplista. ¿Podrá el joven diputado derrotar al avezado político comunista o le habrán faltado árboles por subir? ¿Cuánto pesará a su favor que el gobernador regional le haya reiterado su apoyo públicamente? Todo eso quedará claro hoy en las urnas.

Más de alguno pensará que podría ser determinante el apoyo de la comunidad cubana en Punta Arenas. ¿Estarán ellos habilitados para votar? Eso sólo lo sabe el Servicio Electoral.

De paso, queremos aprovechar esta tribuna y pedirle al Servel que deje de jugar con nosotros, ya que últimamente vive cambiándonos el local de votación por eso de la fusión de mesas.

Por lo pronto, apenas se levante el toque hay muchos que partirán a la avenida Colón, bajo el árbol de Boric, pensando que es cierto el dicho popular: “Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”.