Necrológicas
  • Graciela del Carmen Mancilla Bustos
  • Alvaro Millalonco Saldivia
  • Francisco Orozco López
  • Drago Pesutic Eterovic
  • Silvia Hidalgo Huerta

“Otro capítulo”, cuentos de Ester Matte Alessandri

Por Marino Muñoz Aguero Domingo 25 de Julio del 2021

Compartir esta noticia
52
Visitas

Por: Marino Muñoz Agüero

El Sacerdote, Crítico literario y Académico Fidel Araneda Bravo definió certeramente a la escritora Ester Matte Alessandri (1920-1997): “es descendiente directa del Presidente Francisco Antonio Pinto; tataranieta del general vencedor de Yungay y Presidente Manuel Bulnes Prieto; nieta del Presidente y caudillo Arturo Alessandri Palma, y sobrina de uno de los últimos supremos mandatarios, Jorge Alessandri Rodríguez. En las casas reales sería princesa o por lo menos infanta” (“Las Últimas Noticias”, mayo 6, 1979). Agreguemos que fue hija de Arturo Matte Larraín, entre otras cosas parlamentario y uno de los fundadores de la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones (“La Papelera”) y candidato a la presidencia de la República en 1952 (la primera elección presidencial en Chile donde votaron las mujeres) apoyado por el Partido Liberal, el Partido Conservador, el Movimiento de Recuperación Doctrinaria y (¡vaya sorpresa!) por el Partido Regionalista de Magallanes. La escritora desciende también de esos Matte ligados a la educación, sobrina nieta de Claudio Matte Pérez, el autor del silabario “Ojo” (o silabario “Matte”) gestor de la de la Ley de Instrucción Primaria Obligatoria, de las “Escuelas Matte” y la Sociedad de Instrucción Primaria.
Ester Matte publicó su primer libro en 1958 (“La Hiedra”, cuentos). El texto que hoy reseñamos vendría a continuación, en 1962 y contiene los relatos “Otro Capítulo”, “Los Socios”, “Aurora González”, “Un caso”, “Encuentro con Vicho” y “El eterno retorno”.
Estos cuentos evocan días grises de finales de la década de 1950 en una realidad urbana de, al parecer Santiago de Chile, contados en primera o tercera persona. Ambientados en un segmento “acomodado” de la sociedad quizás algo venido a menos y que palpa las manifestaciones de su decadencia, con sus consecuentes carencias en plano espiritual y familiar. Ello con la sola excepción de aquellos relatos (“Encuentro con Vicho” y “El eterno retorno”) donde la fuerza de la juventud promete tiempos mejores: grupos de jóvenes gozando una vida de privilegios, pero en un ambiente intelectual y de preocupaciones por el entorno social y económico. Son los relatos que más se acercan a la vivencia personal, y lo afirmamos a partir de lo que la propia autora confiesa en el prólogo: “Los escritores, tan postergados en una sociedad como la nuestra, donde sólo se estimula lo que crea bienes materiales, relegando el arte como musa pobre y triste, a los instantes de ocio, tienen una gran misión: estremecer las conciencias adormecidas, iluminando el advenimiento de un mundo creado por el hombre en su evolución, más perfecto, más sano, más feliz. Donde se entrelacen la armónica proporción, espíritu y materia”.
Son cuentos de corte realista, de un realismo descarnado como, por ejemplo, “Un caso”, que nos pareció sencillamente brutal en su aguda descripción del abuso y la indolencia por parte de la pesada maquinaria burocrática de un estado que más que servir, se sirve de la ciudadanía y de sus propios empleados que pasan a ser sólo un número. Una maquinaria que aniquila sueños, con funcionarios que parecen haber sido contratados especialmente para sembrar la desesperanza en aquellos que los siguen en los interminables escalafones de organizaciones impersonales. Ambos actores: abusador y abusado provienen de la misma extracción social, pero la superioridad en un mísero grado de la escala de sueldos, puede marcar la diferencia entre el cielo y el infierno.
“Otro capítulo” se lee con facilidad por la fluidez de la narración, el lenguaje directo y la linealidad de los relatos. La autora transmite con mucha eficacia la ambientación de los cuentos, en tanto, tiempo y lugar. Asimismo, logra una justa descripción de sus personajes que tienen como rasgo común (en general) las aspiraciones truncas en los planos personales y sociales, por sobre la esperanza.

* “Otro capítulo”, Ester Matte Alessandri -1ª edición- Colección “El viento en la llama”, Santiago de Chile, 1963, 62 pags.