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“Muchas familias tenían vergüenza de pedir ayuda”

Por La Prensa Austral Sábado 31 de Julio del 2021

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rente a las graves consecuencias que enfrentaron las familias a raíz de la pandemia, como la cesantía, la vulnerabilidad social y la falta de redes, fueron los trabajadores sociales quienes canalizaron las ayudas necesarias y la contención. Un trabajo que se ha mantenido durante la contingencia sanitaria, y que se suma al quehacer comunitario desplegado, donde han logrado aumentar la participación ciudadana.

José Luis Rivera España, trabajador social del consultorio Juan Damianovic, dijo que trabajan en dos áreas, la asistencial y la comunitaria. En el área asistencial, señala, jamás dejaron de funcionar, pues trabajaron de manera presencial toda la pandemia. Siempre hubo un trabajador social recibiendo las consultas y si las personas pedían visitas domiciliarias se acudía.

La mayoría de las personas gestionó las ayudas a través de los servicios sociales de los consultorios porque no tenían nada más cercano para valorizar su situación socioeconómica. “La falta de redes de apoyo y la cesantía se conjugaban. Además muchas veces los niños estaban todo el día sin clases o con clases virtuales por lo que no había con quién dejarlos y es peor para quienes eran familias monoparentales. Ahí quedó al descubierto la verdadera pobreza escondida. Gente que tuvo que vender sus cosas, vendió autos, literas y se dejó los puros colchones, vendieron los sillones, y se quedaron con lo mínimo. Era a quienes teníamos que ayudar”, admitió, reconociendo que la institucionalidad no siempre estuvo a la altura de las circunstancias.

Al respecto, la trabajadora social del consultorio Thomas Fenton, Katiuska Arévalo Velázquez, complementó que las familias muchas veces desconocían el sistema ya que nunca antes habían tenido la necesidad de postular a ningún beneficio. “Fue la llamada clase media que no accedía a ningún beneficio estatal. Entonces no tenían el Registro Social de Hogares y no sabían como hacerlo. Muchas familias tenían vergüenza de pedir ayuda. Entonces el trabajo de autogestión fue muy importante, porque fueron los trabajadores sociales quienes lideraron las campañas con funcionarios, con amigos, con familiares, voluntariados para reunir canastas de alimentos, pañales y útiles de aseo, muchas familias con niños”.

Diagnósticos participativos

Respecto de los diagnósticos participativos, los trabajadores sociales plantearon que durante el año pasado se enfocaron exclusivamente a la pandemia y en el impacto que esta tuvo para la atención. Este año, los diagnósticos participativos comenzarán a partir del 16 de agosto con el primero y terminarán el 10 de septiembre. Los diagnósticos participativos se realizarán en los cinco consultorios y en los tres centros comunitarios de Salud.

El año pasado los diagnósticos fueron virtuales. Este año cuatro serán virtuales y uno se hará presencial dependiendo de la situación de la pandemia.

Esta información sirve para el plan de trabajo que deberá enfrentar cada consultorio y se incluye en el plan de salud comunal. Para inscribirse los interesados sólo se deben contactar con los trabajadores sociales.