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Jesús Nazareno, el mayor tesoro del pueblo chilote

Por Marcos Buvinic Domingo 29 de Agosto del 2021

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Cada año, a fines de agosto, miles de personas se reúnen en Chiloé y en toda la Patagonia para algo que, a otras personas, les puede resultar insólito: se reúnen para orar y conocer más la Palabra de Dios y ser mejores discípulos del Señor Jesús. Se trata de la Novena de Jesús Nazareno, que este año se pudo realizar en el Santuario de Jesús Nazareno en Punta Arenas con un aforo limitado de 50 personas, pero que ha sido seguida por miles de personas a través de Facebook y la transmisión de Radio Polar, en preparación a la fiesta que se realiza el último domingo de agosto.

Sucede que, a lo largo y ancho de la Patagonia, allí donde han llegado los migrantes católicos provenientes de Chiloé, ellos han sido portadores del mayor tesoro de su cultura, el cual es el cariño profundo y religioso a Jesús Nazareno, y que constituye la savia vital del alma del pueblo chilote. Esta experiencia de fe centrada en la persona del Señor Jesús es particularmente significativa en estos tiempos complejos de la vida eclesial, pues hace presente el único centro de la fe cristiana: el seguimiento de Jesús Nazareno y su Evangelio.

Así, los migrantes chilotes católicos y sus descendientes han sido los misioneros de una tradición que constituye su mayor herencia. Es la tradición cristiana que, remontándose al mismo Señor Jesús es transmitida por los Evangelios, y se asentó en Chiloé en 1778, cuando llegó la imagen de Jesús Nazareno a la isla de Caguach llevada por el misionero fray Hilario Martínez, haciendo la paz entre cinco pueblos que estaban seriamente enemistados (Caguach, Alao, Apiao, Tac y Chaulinec).

En el llamado “Libro de fábrica” de la iglesia de Caguach se encuentra el acta firmada en mayo de 1778 por fray Hilario y los caciques de los pueblos de las cinco islas señaladas, quienes se comprometen a convivir en paz y celebrar cada 30 de agosto la fiesta de Jesús Nazareno “hasta el fin de los siglos”, señala dicha acta.

En una sociedad plural como la que vivimos, hay personas para quienes significa poco, o quizás nada, este acontecimiento que a otros les marca la vida y que es un momento esperado -año tras año- en la isla de Caguach y en todo Chiloé; así como en Punta Arenas, en Puerto Natales, en Porvenir, en Puerto Montt, en Coyhaique; así también en el lado argentino de la Patagonia: en Río Turbio, en Río Grande, en Río Gallegos y en Comodoro Rivadavia.

El pueblo chilote, su historia y su cultura, se unen en torno a Jesús Nazareno y su Evangelio. Se trata del alma de la cultura chilota marcada por la fe cristiana y vivida como un llamado permanente a la unidad y la inclusión de todos, en medio de las diferencias que hay entre las personas y los diversos grupos humanos.

La festividad de Jesús Nazareno no sólo es la principal manifestación religiosa de la Patagonia, sino que, a pesar que muchos no se dan cuenta ni se enteran, resulta que no hay otra manifestación -del tipo que sea: político, artístico, deportivo, etc.- que convoque tanta gente en nuestra ciudad y en la Patagonia como la fiesta y procesión de Jesús Nazareno. Vale la pena que quienes ignoran esta realidad se pregunten por las razones de la persistencia de lo religioso en una sociedad secular y puedan, así, percibir que la fe en el Señor Jesús y su Evangelio es la matriz más honda de la cultura chilota: es como uno de esos ríos subterráneos que, sin verse, llenan de vida todo lo que está en la superficie.

Esta es el mayor tesoro del pueblo chilote y es el alma de su cultura, que los esforzados migrantes han sabido compartir con otros e instalarla en los diversos lugares de la Patagonia donde llegaron en busca de nuevos horizontes para sus vidas y sus familias. En Punta Arenas, muchos nos sentimos muy agradecidos que los migrantes chilotes católicos y sus descendientes han compartido con nosotros esta herencia, invitándonos a ser un pueblo unido en torno a la persona del Señor Jesús Nazareno y su Evangelio.

Este domingo 29 de agosto a las 14,30 hrs, por las medidas sanitarias de la pandemia, no podrá realizarse la multitudinaria procesión y manifestación pública de fe en Jesús Nazareno y su Evangelio; pero sí la imagen de Jesús Nazareno hará su recorrido habitual por el populoso Barrio 18 de Septiembre acompañado por una caravana de automóviles a la que todos pueden sumarse, así como a esperar afuera de sus casas el paso de la imagen que representa al Señor Jesús.