Necrológicas
EDITORIAL

Femicidios y violencia contra las mujeres

Por La Prensa Austral Martes 7 de Septiembre del 2021

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Mañana, se cumplirán ocho años desde que la vida de una mujer cambiara brutalmente de rumbo. Carola Barría, en una entrevista concedida a este medio, recordó en parte lo vivido desde que su entonces pareja, Juan Ruiz Varas, la pasara a buscar a la casa de su madre para comprar pañales para el hijo y bebé de ambos.

Su caso estremeció no sólo a nuestra comunidad, sino que fue, lamentablemente, noticia nacional. La fiereza del ataque sufrido y el hecho de que quedó desangrándose y acurrucada a su bebé toda la noche pudieron haberle ocasionado la muerte y hoy Carola sería otro número en la estadística de los femicidios.

Según la Ley Nº21.212, el femicidio es el asesinato de una mujer ejecutado por quien es o ha sido su cónyuge o conviviente o con quien tiene o ha tenido un hijo en común, en razón de tener o haber tenido con ella una relación de pareja de carácter sentimental o sexual sin convivencia.

También se considera femicidio el asesinato de una mujer en razón de su género cuando la muerte se produzca en alguna de las diversas circunstancias que la legislación especifica.

Según los datos del Servicio Nacional de la Mujer y Equidad de Género, el año pasado se registraron 43 femicidios a lo largo del país.

Pero, por situaciones como la vivida por Carola Barría, es que se hace necesario que las estadísticas de feminicidios se complementen con todas aquellas situaciones en que la violencia extrema ejercida en contra de las mujeres no tuvo un desenlace fatal.

Ello nos permite dimensionar mejor este tipo de agresiones. Por ejemplo, este año, al 2 de septiembre recién pasado, se reportan 23 femicidios en el país, pero existieron 103 situaciones que fueron calificadas de femicidio frustrado.

Estamos frente a una de las expresiones más feroces de la violencia contra la mujer que cruza todo el país sin distinciones, que tiene a ultimadores de todas las edades y condiciones socioeconómicas y que nos llevan a lamentar que aún no se ha producido en el país el cambio sociocultural que se requiere para hacer frente, desde su raíz, a este tipo de agresiones.