Necrológicas

Tongolele contrarrevolucionaria

Por Abraham Santibáñez Sábado 18 de Septiembre del 2021

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En la Casa de las Américas, según comentó el escritor chileno Carlos Franz, su colega nicaragüense Sergio Ramírez recibió hace unos días una larga ovación en un festival literario en Madrid. Fue un homenaje y un categórico rechazo a la persecución y la censura. La vida de Ramírez es un catálogo de episodios notables: contribuyó al derrocamiento de la dinastía Somoza, formó parte de la Junta de Gobierno en 1979 y, en las elecciones de 1984 se convirtió en Vicepresidente de Daniel Ortega hasta 1990.

En enero de 1995, Ramírez renunció “de manera pública e irrevocable” al Frente Sandinista de Liberación. La organización “a la que yo me incorporé hace 20 años ya no existe”. Desde entonces es un implacable adversario del régimen de Ortega. Sus discrepancias se agudizaron en 2018, cuando Ortega desató una brutal represión contra sus opositores. Ramírez lo calificó entonces de “dictador” y multiplicó sus denuncias ante los excesos del gobierno.

Ahora, como era inevitable, ha sido objeto de un triple castigo: se prohibió su novela más reciente, se allanó su casa y se ordenó su detención pese a estar fuera del país. El detonante fue la publicación de “Tongolele no sabía bailar”, “una novela negra en la que habla del fin del sueño de la revolución” según la agencia Efe. Es una obra en la cual están presentes los efectos del ejercicio desmedido del poder.

Aunque situaciones como esta son frecuentes en el mundo y en América Latina, el caso tiene un sabor especialmente amargo. Esa es la explicación de los aplausos de los cuales dio cuenta Franz. Y permite comprender el sentido de las preguntas que surgieron en la reunión madrileña. Ante una interrogante acerca de la relación entre política y literatura, Ramírez “suspiró” acotó Franz. Y respondió “que le gustaría haber sido sueco o finlandés o de uno de esos países donde el Presidente va al trabajo en bicicleta”.

Nada, sin embargo, garantiza que en un lugar más tranquilo hubiera podido desarrollar su talento con más éxito. “La mejor literatura, subraya Franz, nace a menudo en la desilusión del poder”.

El hecho es que Ramírez ya está consagrado. Su obra ha sido traducida a más de 20 idiomas. En 2014 fue galardonado con el Premio Carlos Fuentes a la creación literaria porque su obra conjuga “una literatura comprometida con una alta calidad literaria” destacándose como un “intelectual libre y crítico, de alta vocación cívica”. Tres años más tarde se convirtió en el primer centroamericano ganador del Premio Cervantes.

Ramírez no es el único candidato a la cárcel en medio de la ola represiva del gobierno sandinista. Daniel Ortega y su señora Rosario Murillo están empeñados es mantenerse en el poder en las elecciones de noviembre. Entre los detenidos en Nicaragua figuran siete líderes que expresaron sus intenciones de aspirar a la Presidencia. También han sido arrestados líderes de movimientos sociales, periodistas y mujeres defensoras de derechos humanos.

La “Tongolele” real, Yolanda Montes Farrington, nacida en Estados Unidos y nacionalizada mexicana, era una bailarina de cabaret de mediados del siglo XX. Actuó en numerosas películas y era conocida en todo el continente incluyendo Chile. Se caracterizaba por su pelo con un mechón blanco.

Aunque dio su nombre al personaje central de la novela de Ramírez, tuvo una existencia tranquila.