Necrológicas
EDITORIAL

Migrantes en Iquique, una situación que no puede repetirse

Por La Prensa Austral Jueves 30 de Septiembre del 2021

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En el otro extremo del país (Iquique) se han vivido jornadas lastimeras relativas a la forma en que su población ha reaccionado a la creciente ola migratoria.

En rechazo a la presencia de extranjeros y a la falta de controles en los pasos fronterizos, más de 5 mil personas marcharon el sábado pasado en Iquique.

Aún teniendo reparos por su mensaje de rechazo hacia personas de otras nacionalidades, esta marcha pudo autorizarse en el marco de las libertades de expresión y opinión que el Estado debe garantizar a sus habitantes. Pero, puede ser altamente criticada en cuanto una manifestación de rechazo hacia un grupo humano carenciado y que ha llegado a nuestras tierras para buscar mejores condiciones de vida, huyendo del desempleo, el hambre y las inseguridades políticas y sociales que enfrentan en sus países.

Además, resulta totalmente vergonzoso y repudiable la forma en que la citada manifestación degeneró en actos de violencia, cuando se procedió a quemar carpas y pertenencias de familias venezolanas en situación de calle, todo esto, incluso, en presencia de niños.

Lo sucedido en Iquique es algo que no puede repetirse ni en esa ciudad ni en ningún otro lugar del país y que dejó al descubierto una inacción gubernamental y policial.

Siendo una región conformada por la amalgama de diversas nacionalidades, que siempre ha estado abierta al flujo migratorio, debemos seguir con atención y repudiar estos hechos de fobia hacia los extranjeros. Además, nuestras autoridades e instituciones regionales tienen que estar atentas para evitar que se puedan producir hechos similares, buscando que el ingreso de extranjeros a la zona sea planificado y entregue a estas personas y sus familias herramientas efectivas de incorporación a nuestra sociedad.

No podemos olvidar que toda persona tiene derecho a migrar. Nadie es ilegal. Se puede estar indocumentado, pero eso debe ser una situación transitoria que cada país que está acogiendo a extranjeros tiene que corregir a la brevedad, a fin de evitar nuevas situaciones de abusos hacia estas personas.