Necrológicas
Candidato a senador por Magallanes

Jesús Gutiérrez, por la integración y el derecho básico a una vivienda

Por La Prensa Austral Domingo 3 de Octubre del 2021

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El representante del Partido de la Gente habla de “sacrificio, rigor y perseverancia” y de la necesidad de generar cambios reales.

Alejandro Salazar

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El apoyo e integración para personas con déficit y enfermedades surge de inmediato en el diálogo con el candidato a senador por Magallanes, Jesús Gutiérrez.

Representante del Partido de la Gente, dice que ha tenido que vivir la experiencia en “primera persona” con su pequeño hijo, quien nació afectado por un cáncer renal. Por eso, cuando se le consulta cuál es la principal motivación que tiene como postulante al Congreso, asegura que es “la lucha para que todas las personas tengan los mismos derechos y no exista una discriminación en ningún sentido, porque me consta, lo he visto y lo he vivido”.

“Sacrificio y rigor” son los términos que menciona a la hora de calificar lo que ha sido su vida. Nacido en Valparaíso, cuenta que creció viendo el esfuerzo de su madre como temporera en Los Andes y San Felipe, y recibiendo el consejo de su abuelo en cuanto a que la única manera de salir adelante era estudiando. Pero para eso, recuerda, debió trabajar ayudando a su progenitora, arreglando jardines y de empaque en supermercado. Recuerda con orgullo que el dinero que ganaba le permitía comprar lo necesario para estudiar, a lo que luego vino una beca con la cual accedió a un establecimiento particular hasta titularse como técnico electrónico. De ahí vino su llegada a la Armada y la puerta a muchas posibilidades, como el continuar estudios superiores, titularse en electrónica y llegar a Magallanes.

“Aquí estoy de 2007. Llegué como cabo segundo y estuve en la misilera Angamos. Me enamoraron acá y decidí quedarme, hacer familia. Renuncié a la Armada y desde 2013 soy funcionario de la Enap”, señala.

Gutiérrez se siente orgulloso de lo que ha conseguido y por eso comparte eso de “sacrificio y rigor”, y por qué no también mencionar perseverancia. En esto, cuenta casi como anécdota que llegó a la Empresa Nacional del Petróleo a través de una feria laboral. “Fue de insistente. Hubo una y presenté mis antecedentes, pero no pasó nada. Luego una segunda y volví a postular, claro que esta vez comencé a llamar y a insistir. Hasta que me llamaron. Hoy soy inspector de contratos”.

“Muy mal” en Magallanes

En cuanto a la situación que ha podido advertir en Magallanes, dice que su radiografía no es muy positiva: “Estamos mal, muy mal. En mis encuentros con la gente y en los puerta a puerta uno puede dar fe de eso. Hace algunos días conversaba con vecinos en la Plaza de Armas durante la manifestación por las viviendas y es triste ver que una demanda tan importante se reduce a una respuesta tan básica como que no hay más plata. O sea, para las autoridades es muy sencillo desentenderse de lo que ofrecieron, diciendo que ahora la casa tendrá un dormitorio menos. Eso no puede pasar, porque el acceso a la vivienda es un derecho básico”.

En esto, también menciona el caso de los miembros de la Armada. “Puede haber una visión equivocada en esto, porque es cierto que a los funcionarios les entregan casa, pero ojalá fuera parejo para todos. Los cabos, como lo era yo, vivíamos en un espacio tan reducido que o teníamos un living o poníamos un comedor, no había lugar para más, a diferencia de los oficiales o altos grados. Ese clasismo o beneficios tiene que terminar, pero tampoco parece preocuparles a muchos”.

En el mismo tema de la vivienda, Gutiérrez plantea que una política habitacional es fundamental para Magallanes “porque a mayor propiedad menor será la demanda de arriendos y eso lógicamente significará una baja en los valores. No es posible que aquí haya que pagar mínimo $350 mil por una casa pequeña, la misma que en el norte del país se puede encontrar por $150 mil. Por eso acá hay mucho que hacer, revisar y cambiar, porque está el tema de los créditos inalcanzables para muchos y el famoso Registro Social de Hogares que hoy parece requisito para todo y que hay que modificar”.

 

Su experiencia personal

Cuando nació su hijo, comienza una etapa que confiesa dura por la incertidumbre que genera entrar en un terreno desconocido y donde el golpear puertas no es suficiente, menos cuando las condiciones parecen no estar dadas en nada. “Cuando eres protagonista de esas cosas te das cuenta de lo importante de conceptos como la integración, más allá de la palabra. Ves que tu problema es el principal, pero no el único y tal vez ni siquiera el más grave. Había gente que llegaba a Santiago desde diferentes ciudades para el tratamiento de sus hijos, y ni siquiera tenían dónde estar, ni los recursos mínimos para subsistir. En el caso nuestro estuvimos allá por 8 meses. Por eso es fundamental que se legisle sobre estos temas, porque hoy por más cosas que se digan, en la práctica los que hemos pasado por eso sabemos cuál es la realidad, y no sólo por la atención que debe recibir un niño, sino también por la importancia del apoyo psicológico que muchas veces requieren los padres”.

En su caso personal, cuenta que luego de la recuperación de su hijo (hoy de 7 años) ha venido un largo proceso de desarrollo que le ha significado pasar por 4 colegios, “porque le cuesta hablar, le costó caminar y la atención que ha recibido en los establecimientos no ha sido la óptima. Aquí si no hay recursos es complicado y sólo se agradece la existencia de asociaciones y agrupaciones que apoyan a personas con enfermedades y capacidades distintas, pero no siempre es suficiente. Nosotros como padres también requerimos muchas veces de apoyo, porque es duro cuando ves a niños de la misma edad de tu hijo haciendo cosas propias de su edad y que tu pequeño no puede hacer. Por eso se requieren más canales de apoyo y que por ley se establezcan los medios, pero de verdad”.