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Las otras leyes

Por Jorge Abasolo Lunes 11 de Octubre del 2021

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E

n mis tiempos de cabro eran muy populares y celebradas las leyes de Murphy, que -con un dejo de humor-  develaban cosas que en la práctica suelen ocurrir. Yo desde cabro solía anotar cosas curiosas, no tan profundas como las leyes de Murphy, pero basadas en mi experiencia personal, en la de algunos amigos, familiares o simplemente en mi entorno.

Hoy las quiero compartir con ustedes…

Cuanto más aburridas y anticuadas sean las revistas en la sala de espera, mayor será el tiempo de espera hasta que le atienda al médico.

A usted le habrá pasado, amigo lector. Eso sí, esto tiene sus ventajas. Por ejemplo cuando en esas revistas me impongo de alguna tragedia humana, llámese inundación, temporal o terremoto, me consuelo pensando en que el hecho ya pasó.

Hay que agregar que mientras más pequeña la sala de espera, más antiguas son las revistas. Hace un mes me tocó ir a la consulta de un dentista que tenía revistas como El Pinguino, Viejo Verde, Estadio, Ritmo y hasta El Peneca. Me puse a leer un diario y el titular señalaba que Pinochet se encontraba en Londres, “recientemente” detenido.

Otra ley que no falla es aquella que dice que la dureza de la mantequilla guarda proporción directa con la blandura del pan. Muy cierto. Y a propósito de esto, jamás he entendido por qué untamos con mantequilla la parte de arriba del pan, en circunstancias de que es la parte de abajo la primera que toma contacto con nuestra lengua, a fin de cuentas el órgano encargado de saborear el bocado.

Otra ley muy certera es aquella que señala que si esa prenda de vestir es la que le gusta, de seguro no la tendrán en su talla. Me ha ocurrido muchas veces. Andaba yo por Valparaíso una vez y en una tienda veo la chaqueta que me gusta. No lo pensé más y entro orondo a pedirla. Me contestaron que la que quedaba en vitrina era solo de muestra. Y lo peor es que yo soy contrahecho, medio corto de patas y muy largo de tronco.

Adiós chaqueta.

Otra ley que no falla es aquella que sostiene que las jugadas interesantes de un partido de fútbol se producen sólo cuando está ocupado mirando la tabla de clasificación o cuando ha salido a comprar una pizza para seguir mirando.

Me ocurrió varias veces mirando un partido de la selección chilena de fútbol, cuando los cabros jugaban bien y no entrenaban aún en el Casino Monticello.

En un momento dado me fui al baño a hacer ese trámite que es tan personal y…¡gol de Chile! Me lo perdí.

Otro axioma infalible es el que dice que siempre encontraremos algo en el último lugar donde se busca. La lógica humana diría que entonces es mejor irse directo al último lugar, pero esto sería contrariar las leyes de la naturaleza.

¿Estamos?

Les confieso que en el juego tengo pésima suerte. Una vez me fui al Club Hípico y aposté a un caballo que me tincó.

El resultado no pudo ser peor.

El jinete corrió con pijama…porque sabía que iba a llegar de noche.

De esto se desprende otra gran lección. Y es que para equivocarse, no es necesario ensayar.

Hasta la próxima…