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Ex yihadista alemana fue condenada a 10 años de cárcel por dejar morir de sed a una niña yazidí

Por La Prensa Austral Martes 26 de Octubre del 2021

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Un tribunal de Münich condenó este lunes a diez años de cárcel a una alemana, ex miembro del grupo yihadista Estado Islámico, acusada de dejar morir de sed a una niña yazidí convertida en esclava en Irak.

Acusada de crímenes de guerra y asesinatos, Jennifer Wenisch, de 30 años, podía haber sido condenada a cadena perpetua, en uno de los primeros juicios en el mundo sobre los crímenes de guerra contra los yazidíes, una minoría perseguida por los yihadistas en Irak y Siria.

Esta alemana oriunda de Lohne, en Baja Sajonia, había viajado a Irak para reunirse con “sus hermanos”, según explicó durante el juicio que comenzó en abril de 2019. Durante varios meses, integró la policía en Faluya y Mosul, donde patrullaba armada. Esta fuerza de seguridad controlaba sobre todo el respeto de las reglas vestimentarias y de comportamiento establecidas por los yihadistas.

En el verano de 2015, la condenada y su entonces esposo, Taha Al-Jumailly, procesado en la actualidad en Frankfurt en un juicio paralelo, compraron a una niña de cinco años y su madre de la minoría yazidí, prisioneras del Isis, para explotarlas como esclavas, según la acusación.

Tras muchos abusos, la pequeña fue “castigada” por el marido de los acusados por haber orinado en un colchón; después, fue atada a una ventana del exterior de la casa, a una temperatura en torno a los 50 grados centígrados.

La niña murió de sed mientras su madre, Nora T., se vio obligada a permanecer al servicio de la pareja. El tribunal “considera probado que la acusada no se esforzó en salvar a la niña a pesar de ser conciente del estado muy grave en el que se hallaba”. En beneficio de la acusada, la audiencia determinó que ésta sólo tenía “opciones limitadas” de poner fin a la situación de esclavitud en la que se encontraban la mujer y su hija y que “sólo en un momento ya muy avanzado fue conciente de que la niña podría morir a consecuencia del castigo”.

Jennifer Wenisch declaró en la audiencia que no intervino porque había “tenido miedo” de que su marido “la empujara o encerrara”.

Jennifer Wenisch fue detenida por los servicios de seguridad turcos en enero de 2016 en Ankara y, después, extraditada a Alemania.

Pero, no entró en un centro de detención hasta junio de 2018, cuando fue detenida mientras intentaba llegar con su hija de dos años a los territorios que aún controlaba el Estado Islámico en Siria.

La mujer fue condenada entre otros cargos por pertenencia a una organización terrorista en el extranjero, complicidad en intento de asesinato por omisión y por un crimen contra la humanidad con resultado de muerte, informó el tribunal en un comunicado.