Necrológicas
Geer Treur estaba casada con el teniente coronel Oscar Saavedra Arévalo

“Lo más difícil es ver cómo los hijos crecen sin su papá”, dijo viuda de militar muerto en accidente aéreo

Por La Prensa Austral Domingo 31 de Octubre del 2021

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Volver a Punta Arenas con sus tres hijos pequeños y estar en el funeral de su marido era lo que más anhelaba Geer Treur, sobre todo porque quería que la despedida fuera con “honores militares”, como se lo merecía por fallecer en “acto de servicio”.

De nacionalidad holandesa, estaba casada con el teniente coronel Oscar Saavedra Arévalo, oficial del Centro de Asuntos Antárticos del Ejército de Chile, una de las 38 personas que perdieron la vida el 9 de diciembre de 2019, cuando se precipitó al mar el avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea, en viaje a la base antártica.

Justo cinco días antes habían estado muy felices porque habían cumplido diez años de matrimonio. Ellos vivían en Punta Arenas cuando ocurrió la tragedia. Y ese día Saavedra, de especialidad primaria de Ingeniero Politécnico Militar, terminaría participando en su última comisión a la antártica, formando parte del equipo del Ejército que iba a supervisar los trabajos de energía renovable en la Base O´Higgins y tratamiento de residuos.

Viuda

En diálogo con El Magallanes, Geer Treur, dijo que necesitaba volver a Punta Arenas a cerrar el duelo y lo hizo trayendo a sus tres hijos, de actuales 3, 5 y 7 años de edad. En la travesía la acompañó una amiga.

Lo primero que llama la atención es escucharla hablar con un español tan fluido. “Lo aprendí en Chile”, nos dice. Y también su espiritualidad y forma de ver la vida.

“A Oscar lo conocí en Santiago cuando yo estaba haciendo un voluntario en la iglesia presbiteriana. Yo le daba clases de holandés a tres niños y ahí empezamos a vernos”.

Al recordar ese fatídico 9 de diciembre de 2019, dijo que “estaba tomando once con mis hijos y me sentí rara. Eran como las seis de la tarde y presentía que algo malo estaba pasando. No podía saber qué. Yo estaba con mis hijos, comiendo y sacando fotos, y se las envié a mi marido que en ese momento estaba en viaje.

Luego fui a acostar a los niños, pero me llamó la atención que mi mensaje no le llegara. Me sentía rara y estaba muy angustiada, porque sabía que algo andaba mal pero no sabía qué, porque en teoría se suponía que no debía pasar nada malo”.

Sin embargo un pálpito le decía lo contrario. “Vi que mis mensajes no los recibía y ahí me empecé a asustar. De inmediato pensé algo malo le pasó, porque vi que no habían aterrizado, hasta que luego, como las diez de la noche sale en las noticias que el avión estaba desaparecido, y ahí terminé por sentirme muy mal”.

En junio del año pasado decidió volver a Holanda, donde la familia, ya que en ese tiempo era imposible hacer un funeral dado que estaba todo restringido por la pandemia. “Mi decisión fue no hacerlo en ese momento porque mi marido merecía una despedida con honores militares. Yo quería estar con los amigos y no podían ser más de cinco personas así que en el intertanto decidí volver a mi país y ahora regresé, porque la norma es más flexible”.

 

El drama de los hijos

Admite que lo más complicado de estos casi dos años es, “como mamá ver cómo los hijos crecen sin su papá. Para mí eso es muy difícil”, sabiendo que no es fácil enfrentar la vida con tres niños menores.

“Aunque uno como esposa de militar siempre aprende a estar sola porque la vida laboral de ellos es así, deben salir a cumplir misiones”.

Pero agradece tener mucho apoyo de la familia y acá en Chile del Ejército y de los amigos, civiles y militares. “Siempre están atentos a lo que yo o mis hijos necesiten”.

De la investigación del accidente prefirió no ahondar, salvo señalar que el fiscal está indagando y que “aún no cierra la investigación”.

 

Con honores militares despiden a comandante

“Esto permite darle una sepultura a un camarada que murió en acto de servicio. Un punto muy importante para nosotros, porque no todos los integrantes de la institución tienen el privilegio de morir en un acto de servicio”, dijo el comandante en jefe de la Vª División de Ejército, general Sergio Estévez Valencia, en la despedida de Oscar Saavedra Arévalo, en el cementerio municipal.

A casi dos años del trágico accidente, en el mar de Drake, del avión Hércules C-130 que trasladaba a 38 pasajeros hacia la Antártica, el Ejército realizó los funerales del oficial del Centro de Estudios Antárticos del Ejército.

El justo homenaje, a quien perdiera su vida en el cumplimiento del deber, fue en reconocimiento a sus 26 años de carrera.

Primero en la Iglesia Metodista, el acto religioso fue oficiado por el pastor Jaime Alberto Bravo Almonacid, quien durante su alocución entregó un mensaje de fortaleza y apoyo a la familia.

De ahí los asistentes se trasladaron al mausoleo del Ejército en el Cementerio Municipal de Punta Arenas, lugar en cual permanecerán los restos mortales del mártir de la institución castrense.

Para el Ejército, el legado del teniente coronel Saavedra permanece intacto y está plasmado en el Centro de Estudios Antárticos del Ejército, lugar de su última destinación.

Con esta emotiva ceremonia, “el Ejército de Chile despide a uno de sus camaradas, a cuya familia le seguirá brindando el apoyo correspondiente para sobrellevar de la mejor manera esta dolorosa pérdida, al tiempo que les reitera sus condolencias y agradece su servicio entregado, por cerca de tres décadas, a la institución y a la Patria”, se mencionó en la despedida.

Además de familiares, amistades y colegas de armas, también asistió el comandante de la IVª Brigada Aérea, general Miguel Stange Muñoz.